“Viernes Santo de mis ilusiones”, por Juan Andrés Siles

    Imagen perteneciente a la salida procesional de 2018 (en 2019 la Hermandad se quedó sin procesionar a causa de la lluvia)
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    Con puntualidad cofrade, cuando el reloj de sol de San Miguel marca las ocho de la tarde, como ocurre desde antaño cada Viernes Santo, las puertas de la Iglesia de la Victoria se abren. Es como si abriéramos un libro sobre la Historia de Morón de la Frontera, pues la cofradía ha recorrido cinco siglos en los anales de Morón, para enraizarnos de manera definitiva con nuestras tradiciones. En un pueblo como el nuestro, es admirable cómo esta confraternidad ha superado tantos avatares, resucitando a cada poco. Es el Santo Entierro.

    Cuando los primeros nazarenos recorren la plaza de Santa Ángela desfila ante ti el pasado, el presente y, también, el futuro de la Semana Santa de Morón. Los tramos de túnica negra contrastan con el cuerpo de monaguillos; el cíngulo que sujeta la vida de los hermanos más antiguos contrasta con las albas blancas que visten los niños.

    Hablemos, entonces, de futuro, que el presente ya lo sabemos. Imagina la plaza de Santa Ángela, silente. Ahora, contempla sobrecogido a la Virgen de las Angustias y su Cristo de la Victoria. Suena Mektub. ¿La escuchas? Mira cómo la luz del ocaso brilla en las lágrimas de la Virgen. Se suceden Ione, Amarguras, Margot… o Dolorosa junto a la Cruz y Santa Expiración… del maestro Alcalá. Cuánta belleza en el Dolor de una madre que acuna el cuerpo de su hijo sin vida. Nos acuna a nosotros, a ti y a mí. Parece que la vida se nos va al verla. Así, un escalofrío rompe nuestro ánimo y nuestro cuerpo, castigados por el cansancio de Viernes Santo.

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    Mira al Cristo de la Victoria. Dio su vida por nosotros para anunciar Victoria sobre la Muerte. Cuán acertado estuvo quien decidió nombrar al Hijo de Dios con esta advocación, hace unos años. Y a sus pies, lo cuida Santa Ángela, siempre con los pobres y los enfermos, en estos tiempos de pandemia. Cantan sus hermanas.

    Sigue debilitándose la luz del ocaso. Observa las representaciones de las hermandades locales. Parecen una metáfora del transcurrir de nuestra Semana Santa. Te recuerdan cuánto hemos vivido durante la última semana y cuánto recordaremos hasta el próximo Viernes de Dolores. La Semana Santa se nos consume con cada uno de sus pasos.

    Ya ha caído la noche sobre Morón. La oscuridad es silencio, roto solamente por el muñidor que anuncia el paso del Yacente y el racheo de sus costaleros. Óyelos. Deposita tu mirada sobre la imagen de Cristo más antigua que procesiona en nuestra ciudad. ¿Has pensado alguna vez que estás viendo la misma imagen que los moronenses de hace cuatro siglos? ¿Existe mejor viaje en el tiempo que éste? No, no existe mejor viaje. ¿Qué sintió Domingo Perea, el mayordomo de la cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad y Entierro de Morón, cuando vio llegar al Cristo de Luis de Peña a su casa moronera, quizás unos días antes de la Cuaresma de 1620? Domingo firmó el contrato para su talla. Celebro la iniciativa de la Hermandad de mostrarlo en sus cultos sin la urna. Contemplamos así su magnífica talla, su extraordinario realismo y naturalismo, la maestría de la gubia de Luis de Peña, coetáneo de Juan de Mesa.

    Pero volvamos a los tramos de nazarenos, de nuevo. Este año, entre sus estrenos destacan los dos guiones bordados por el vestidor de la Virgen de las Angustias, Antonio Castro Reyes. El primero es un homenaje a todas las hermandades de Morón que, desde hace cuarenta años, desde 1984, forman parte del cortejo de la Virgen de las Angustias. En su centro tiene una imagen de Fernando III, reconquistador de Morón en 1240, pintado por Gonzalo Borrego. Y el segundo, es una alegoría de la Historia, con una imagen de San Isidoro, obra de Miguel Ángel Muñoz. Este último es un reconocimiento a los historiadores locales que tanto han aportado al conocimiento de la historia de la confraternidad, de la Semana Mayor y, por ende, de Morón.

    Han sido los historiadores los protagonistas del ciclo de conferencias sobre Luis de Peña que han consolidado a Morón como la ciudad referente en el conocimiento de este gran imaginero del incipiente barroco sevillano. Todo ello demostrado en la magna exposición que ha reunido en Santa Clara a todas las imágenes que el escultor granadino legó a nuestra ciudad.

    Sin olvidarnos de que el mayor acontecimiento que el Santo Entierro ha vivido ha sido la recuperación de su primitiva titular, la Virgen de la Soledad, de Blas Molner. En depósito durante décadas en una casa particular. La junta de gobierno la ha repuesto al culto público de manera definitiva en su capilla de la Victoria. En un acuerdo amistoso, la familia depositaria ha sido nombrada hermana honoraria de la confraternidad y camarera de la Virgen. La Hermandad ha evitado así el riesgo que existe de que se produzca una pérdida irreparable para nuestro patrimonio. Así sea.

    Morón, Viernes Santo de 2024, en el cuarenta aniversario de la última reorganización de la cofradía del Santo Entierro (que tuvo lugar en 1984).

    VÍDEO 1 DE LA SALIDA PROCESIONAL DE 2018

    VÍDEO 2 DE LA SALIDA PROCESIONAL DE 2018

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