Una Tagarniná no exenta de polémica dio paso al Carnaval en la calle (+FOTOS)

    Todo hacía augurar una gran Tagarniná. Las ganas de escuchar y disfrutar del carnaval en la calle, las agrupaciones dispuestas, el público deseoso, una climatología de 10… Pero fallaron algunas cosas. Errores de organización y falta de compromiso de algunos de los 5 establecimientos participantes provocaron que, desde que hace 5 años esta popular fiesta se trasladara de Los Caños de Aranda a otras zonas de Morón, haya resultado ser la edición que más quejas ha generado.

    La fiesta comenzó tras el Pregón de Belinda Ramos en el Teatro Oriente. Minutos antes de las 2 de la tarde finalizaba el acto inaugural del Carnaval 2020 y los asistentes se trasladaban hasta la zona de La Merced. La pregonera, colaboradores y algunos aficionados bajaban por la calle Marchena, todavía en obras, y eran recibidos por cientos de aficionados que ya estaban degustando el tradicional guiso de tagarninas que se ofrecía y esperando a las agrupaciones locales. Cinco establecimientos participaron: Bar Cuatro Vientos, Bar Moral, Casa-Hermandad del Calvario, Restaurante Contra Punto y Restaurante Cal Viva.

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    Y aunque la tarde comenzó a desarrollarse con normalidad pronto comenzaron las quejas. Este año, a diferencia de los anteriores, no se habían instalado aseos portátiles.

    “Error de organización”

    Desde  la misma FEPAC (Federación de Peñas y Agrupaciones de Carnaval), encargada en gestionar la fiesta, han reconocido que la ausencia de servicios fue un “error de organización”. Según cuentan sus representantes, personas que voluntariamente trabajan todo el año para sacar adelante una celebración que mueve a miles de personas, en reuniones previas se trasladó al Ayuntamiento de Morón la necesidad de servicios en la zona de La Merced para el domingo 16, sin embargo, estos no se llegaron a instalar y cuando se percataron de su ausencia, la misma mañana, ya era tarde.

    La FEPAC admite que debería haber estado más pendiente y que tendría que haberse asegurado en los días previos de la necesaria instalación de urinarios. Una culpa compartida puesto que los servicios municipales ya tenían conocimiento de ello y se trataba de algo que se llevaba años solicitando.

    Falta de compromiso

    Sea como fuere, la tarde avanzaba y el público asistente necesitaba baños. Fue cuando se encontraron con una desagradable sorpresa. Y es que de los 5 establecimientos participantes, dos negaban el uso de sus baños a sus propios clientes y miembros de las agrupaciones. Una falta de compromiso que ha sido muy criticada en redes sociales, al igual que otras deficiencias. Otra queja ha sido que en algunos bares participantes no se ofrecieron las tradicionales tagarninas de forma gratuita, algo que la propia FEPAC ha denunciado en un comunicado pero que los establecimientos aludidos niegan.

    Anecdótico o no, el tema ha traído más cola de la que en principio se esperaba y parece haber empañado una gran tarde de carnaval, que realmente era lo importante. Las 9 agrupaciones locales brindaron sus repertorios al público, las chirigotas de la cantera agradaron a los presentes y un gran final de fiesta en el Callejón del Pescao para celebrar la Pastelá de la Peña El Siguerín donde los asistentes se quedaron con ganas de más. De los errores se aprende, pero el carnavalero quiere pasar pronto página y seguir disfrutando de unos días de concordia y festividad. Es todo un año el que se espera para echarse a la calle para quedarse ahora solo en lo puntual.

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