SEMANA SANTA 2019_ “Bajó del Cielo y paseó por Morón”, por Daniel Zambrana

    Lo vivido ayer en San Francisco, barrio trabajador de nuestro pueblo, no tiene nombre. Cielo amenazante de lluvias, malas noticias desde Sevilla y pueblos de los alrededores, pero… es la Reina de los Cielos y ante eso no hay nada que decir.

    Novedades: remodelación de los respiraderos del paso de Cristo y maniguetas ampliando la apuesta de la Junta de Gobierno por conservar una obra de arte Moronense; y en el palio el rastrillo de la Virgen y el acompañamiento musical, que ha corrido a cargo de la banda Municipal de Bollullos Par del Condado, un acierto porque sonaron de lujo y con un repertorio muy acorde a lo que pide la Hermandad.

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    18:30 de la tarde, apertura de las puertas de la parroquia para comenzar el desfile de nazarenos azules. Jóvenes que prometen una larga vida a la Hermandad, alumbrando al Señor que ora al cielo como buscando a su madre. En unos veinte minutos asomaba el imponente olivo por el arco de la puerta para comenzar la cuadrilla a derrochar arte y categoría acompañados de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Salud, los Gitanos de Sevilla, dulce para el paladar cofrade.

    “Y se fue al Cielo”, la primera marcha que deberían hacer propia con “Bajo del Cielo”, porque tras su hijo viene la madre, esa Virgen niña que en unas semanas nos dejará un hueco en el corazón para volver en unos meses más guapa si cabe. Laboriosa salida de rodillas la que realiza está cuadrilla, grande donde las haya, parece que la puerta cada vez se hace más chica pero sale… y cómo sale ¡madre mía!… recibida con “Rocío”. ¿Hay algo más bonito que “Rocío”?, para saludar a nuestros abuelos que todos los años esperan a su vecina como los vecinos esperan a esa novia esplendorosa que conocen desde chica. Y por momentos incluso abrió el cielo.

    Discurrir alegre de los pasos por el parque símbolo de la juventud que atesora la Hermandad.

    Paso por «pelomonos», esquina de Álamos con Calzadilla. Mucha gente espera ese punto ya que en los comienzos de la Hermandad era el plato fuerte.

    Paso firme y decidido por Calzadilla de ambas cuadrillas con marchas señeras de la Semana Santa cada una en su estilo, “Alma de Dios” para la oración y “Amarguras” para Loreto.

    Tradicional visita a las cuidadoras de nuestro anterior Cristo de la Agonía, las Hermanas Clarisas, con una Carrera desbordante y repleta a pesar de la situación atmosférica, y más aún cuando en esos momentos caían unas leves gotas.

    Llegando a Palquillo, un Palquillo muy deseado y esperado por nuestros vecinos, ya que el barrio llega al centro para pasear por sus calles, cuatro marchas gitanas para el Señor de la oración; interminable para bien, porque los asistentes querían más, ¡Vaya Palquillo!, qué categoría ese olivo que hipnotiza, ese andar que arranca sonrisas, aplausos y lágrimas. Y llega Loreto, la «niña alegre de Morón». “Y como tú ninguna” viene sonando, un toque de finura que no le falta a esta cuadrilla para contrastar con el fin de Palquillo. La tercera marcha “Campanillas”, ¡qué bonito hijo!, se escucha entre los asistentes. Cambios valientes en la cuadrilla, que gustarán más o menos, pero que son diferentes y que hacen que guste a la cuadrilla y al público que espera esto de la Hermandad.

    Por la Peña Bética viene la tradicional y desbordante petalá del grupo joven, esa es la lluvia que queremos ver.

    Tras la estación de penitencia en San Miguel viene otro estreno de la Hermandad, y es su bajada por calle las Morenas, calle angosta y difícil para las cuadrillas, pero preciosa por su recogimiento.

    Llegamos a la visita den los titulares a la Iglesia de la Santa Cruz y la Hermandad de la Expiración y su madre Esperanza, recibiendo a puertas abiertas y siempre con los brazos abiertos. Vaya chicotás del Cristo de la oración, hasta el olivo entró en la Iglesia.  Explosión de júbilo y muy buen hacer de la cuadrilla para dar paso a la Virgen de Loreto. Visita en la justa medida, entrar a saludar pero sin ser pesado, además el tiempo tampoco daba para alargar mucho. Desde esta crónica, y al igual que deseaba la Hermandad hermana, desear a los hermanos de la Santa Cruz una feliz estación de penitencia, que disfrutéis.

    Tras el discurrir de la Hermandad por las calles del centro, Callejón del Pescao, Nueva, monumento a la patrona, etc., llega el culmen, la subida al cielo, a su barrio. Calle repleta de corazones deseosos de disfrutar del buen hacer y la casta de las cuadrillas. Cinco marchas flamencas las ofrecidas por la agrupación. “Soleares de Triana” anuncia una subida espectacular, revirá eterna; “Y se fue al Cielo”, ese cielo que ha respetado a la Hermandad; “Costalero gitano”, para una cuadrilla gitana; “De bronce y oro”, como los pies que llevan al padre; para acabar con “Qué grande ser de ti”, sin palabras.

    Llega Loreto con repertorio de barrio, y si hay un barrio por antonomasia y conocido en el mundo entero es Triana. Esto promete alegría. “Pureza marinera”, cornetas de palio en el cielo; “Aires de Triana”, un solo que recuerda a gotas de “Rocío”; “Triana de Esperanza”, el himno del barrio, y acaba como una reina, “Reina de Triana”, que hace arrancar la oración de los asistentes.

    Discurrir liviano por García Marín y San Francisco hacia arriba para llegar a su plazoleta, este año algo menos de asistentes, el tiempo peleón no aconsejaba salir, pero eso sí, entregado a otras cuatro marchas que hacen que la cuadrilla de la oración saque la casta que lleva dentro para que, de rodillas, devuelvan el olivo a su jardín de San Francisco, maravilloso. Silencio y recogimiento con Loreto, “Mi amargura”, la guinda al pastel en la calle, silencio y lágrimas, corazones «encogíos» para la entrada de rodillas, donde la maravillosa cuadrilla pone lo que hay que poner para que la madre se reúna con su hijo, y tras el esfuerzo sobrehumano aún quedaba un caramelito porque la banda de Bollullos nos regaló a la cuadrilla y a los hermanos una “Encarnación Coronada” que nos hizo fuertes, que nos hizo rezarle a nuestra madre y que arrancó el aplauso al buen hacer.

    Enhorabuena a la Hermandad de Loreto por su buena estación de penitencia y por Bajar a la Virgen del Cielo y pasearla por Morón.

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