“Selva pirotécnica”, por José Carlos Valverde

    Desde luego era de esperar. Aun así, según mis cavilaciones, ha llegado demasiado tarde. No la reiteración de la moción, ahí aplaudo al grupo político AMA que ha vuelto a poner sobre la mesa el eterno problema de los fuegos artificiales que padece desde hace muchos años Morón de la Frontera, sino el hecho de que alguien tomara la decisión de acudir a la justicia, saltándose las esperas del equipo de gobierno, para frenar esta selva pirotécnica y sin ley.

    Al parecer un vecino de nuestra localidad ha decidido que ya está bien, y ha acudido a la justicia para interponer una denuncia por la muerte de su perro. Aplaudo y defiendo su decisión.

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    Hace justo un año se aprobó la moción para crear una normativa local, pero nadie ha puesto ninguna medida. Nadie que tenga la potestad y la obligación de hacerlo, quiero decir. Y el problema sigue estando ahí. No se trata de un rechazo a las tradiciones, ni a la religión, ni siquiera es un movimiento político de izquierdas o derechas. Es un mero razonamiento en base al sentido común y al bienestar de los seres vivos. Si alguien, de existir, cree en su retorcido argumento que es un atentado a las creencias o ideologías, es igual de estúpido que aquel que busque promoverlo con ese fin.

    Es necesaria una normativa local para el manejo de productos pirotécnicos en la vía pública. Es urgente. Porque al final los seres humanos funcionamos así, bajo imposiciones legales y no morales. Se podía haber evitado por muchas partes y de muchas formas, pero todos creemos tener razón y el ser empáticos, al parecer, se diluye con la pólvora.

    Siempre he defendido que tenemos que aceptar que a lo largo de nuestra existencia tropezaremos con comentarios, películas, declaraciones, incluso tradiciones… que no nos gustarán. Pero hay que respetarlas e incluso defenderlas. Pero hay una realidad que también he pregonado en mis textos: evolución. No se trata de prohibir nada, se trata de mantener un equilibrio legal entre la fiesta y la molestia. Todos tenemos derecho a ser felices y la necesidad imperiosa de convivir en paz. Por eso es necesaria una normativa. Aunque si bien es cierto el BOJA regula perfectamente el uso de la pirotecnia (podéis encontrarla aquí http://www.juntadeandalucia.es/boja/2015/55/1) y si os paráis a leerla observaréis, que de aplicarse, se haría difícil hasta comprar los proyectiles. Por no hablar de su uso…

    Puedo entender, a modo de conclusión final, que una fiesta local, regional, o nacional, y dadas nuestras raíces y costumbres asociadas al uso de proyectiles, tenga una representación vinculada a la pirotecnia. Por supuesto dentro de un marco legal. Pero me cuesta aceptar, que más allá de una festividad de esa índole, tengamos que ser partícipes de los gustos impuestos de colectivos, agrupaciones, o individuos, que han decidido bajo la no regulación de esta selva pirotécnica dar rienda suelta a su pasión por encima de la tranquilidad de los demás. Sin norma, totalmente descontrolados, y por supuesto carente de toda empatía.

    La muerte del animal es dolorosa, y espero que haya creado un punto de inflexión, pero pensemos en los mayores, niños, o enfermos. Demos una solución a este molesto vacío.

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