San Antón explica el caso de “Lucas” y asegura que cumplió con su obligación legal

    La pasada semana se hacía pública la queja de una vecina de Morón respecto al trato recibido por representantes de la directiva de la Asociación San Antón. La polémica se inició con un escrito de Marta Vázquez publicado en sus redes sociales y del que se hicieron eco varios medios locales, en la que acusaba a estos representantes de quitarles a su familia el perro que tenía en acogida desde principios de septiembre, trasladando la intención de quedarse con “Lucas”, que así le llamaron, pero que finalmente se llevó a Bélgica donde el refugio le había encontrado una casa de adopción.

    Un triste episodio que se hizo viral en internet y del que, días después, los representantes de San Antón quisieron dar su versión en un escrito titulado “Crónica de los hechos”. En este sentido, moroninformacion.es se puso en contacto con dos de los miembros de la directiva de Antón: Maribel Muñoz, a la que se hace alusión en el escrito, y Pascal Ambos.

    En este sentido, el propio Pascal señala que San Antón “ha guardado silencio durante muchos días, aguantando una campaña brutal, un ataque fuerte a su honorabilidad y a su honestidad. La directiva decidió no responder al ataque de manera pasional y visceral, sino con cabeza y con soltura. Hemos puesto en manos de una abogada todo los documentos, copias de pantalla, escritos llenos de falacias y calumnias que se han vertido sobre San Antón” para Pascal, “es la única forma que tenemos de defendernos de una campaña manipulada hasta el extremo por un asunto personal de una familia con San Antón. Lamentamos no haber podido hacer más, pero hemos explicado nuestra postura y la obligación legal y moral de actuar como actuamos”, y añade que “no merecemos el trato que estamos recibiendo por parte de algunos perfiles en las redes sociales. Pero por suerte, muchísima gente nos apoya, nos arropan y nos dan calor. Hemos recibido en estos días un apoyo abrumador, y nos felicitamos porque significa que la gente cree en nosotros ante esta lamentable historia triste”.

    Todo comienza, según explican desde San Antón, el pasado 7 de septiembre cuando Marta llega con un perro que recogió en la calle. “Por mala experiencia anteriormente, un año antes, no quise ayudarle porque me había engañado y mentido”, explica Maribel, pero ante la insistencia de esta vecina “al final se le ayudó” poniendo como condición que se ofreciese como casa de acogida, puesto que por esas fechas, el refugio, con una capacidad en principio para unos 85 perros, “estaba hasta arriba, con más de 100 perros después de las últimas semanas de agosto, en las que tuvimos que recoger a muchos perros abandonados”.

    Maribel aclara que “no le dijimos que dejar el perro en la calle. Simplemente que no teníamos sitio porque no podemos poner un perro para que le ataquen otros perros. No es fácil, introducir un perro en una manada, no es tan sencillo. Se ponen los que se pueden llevar bien entre ellos, y además, tenemos que evitar el hacinamiento”.

    Desde ese momento, “Nemo”, que así fue como llamaron al perro desde el refugio, entró a formar parte del sistema de adopciones de San Antón. Una voluntaria le tomó fotografías y se colgaron en la página de San Antón Belgium, un colectivo que colabora con el refugio de Morón para buscarles en Bélgica esa segunda oportunidad que quieren para todos los perrunos que llegan hasta las instalaciones que tienen cedidas por el Ayuntamiento en la antigua Fábrica de Cementos.

    Durante las semanas que pasa el perro en casa de esta vecina, es llevado al veterinario para ser castrado, vacunado contra la rabia, sacado su pasaporte europeo e implantarle el chip identificador a nombre del refugio. “Todos los costes, como con todos los perros, corren a cargo de San Antón” indica Maribel, “la casa de acogida nunca paga nada, e incluso si hace falta le ofrecemos la comida del perro durante el tiempo que esté en sus casas”.

    La historia tiene un siguiente episodio el 4 de octubre, cuando desde el refugio avisan a la familia de acogida que ya tienen una casa de adopción para “Nemo” en Bélgica. “Avisamos por un mensaje, y recibimos un ‘Ok, gracias’. Pero al día siguiente nos llaman diciendo que se querían quedar con el perro”, apunta Maribel. Ante esto, “quedamos en la clínica. Allí fue cuando se puso el perro encima de la mesa, la veterinaria le pasó el lector del chip y confirmó que el perro estaba a nombre de San Antón. Con tranquilidad lo cogí y les dije que lo sentía pero que nosotros nos hacíamos cargo de la custodia del perro hasta que llegara a su hogar de adopción” añade la responsable de San Antón quien asegura que hay testigos que pueden corroborar su versión. Maribel asegura que, tras ver la reacción de la familia de acogida, llamó a la Policía Local. “Nos amenazaron y nos insultaron. La madre llamó a su marido y cuando llegó avanzó hacia mí, y yo con la espalda a la pared y con el perro en brazos, le dije ‘caballero, ni se acerque ni me toque’. Fui yo quien llamé a la Policía Local, porque ya me asusté, y ellos después llamaron a la Nacional” asegura la representante del refugio.

    No obstante, y después de llevarse el perro, desde San Antón se pusieron en contacto con la familia que había solicitado su adopción, por si querían renunciar al perro, pero la respuesta fue negativa. “Se han dado casos de familias que se han echado atrás y lo han adoptado las casas de acogida” señala Pascal, pero en este caso no fue así. “Nosotros lo que queremos es que los perros se adopten, no queremos quedar malamente ni con las familias de acogida ni con los adoptantes, pero tenemos un protocolo. Nosotros moralmente y legalmente tenemos que acudir a la primera familia que dice que se va a quedar con el perro. Entendemos la relación de cariño que se establece rápidamente con los perros, pero tenemos que cumplir con lo que nos comprometemos”, añade Pascal Ambos.

    Sobre las casas de acogida, desde San Antón señalan que “nuestro fallo, lo reconocemos, es trabajar con casas de acogida basándonos en la confianza con la gente. A partir de ahora las casas de acogida también tendrán que firmar un contrato. Lo vamos a cambiar de forma inmediata”.

    Funcionamiento de San Antón

    Desde hace años, el refugio canino San Antón de Morón de la Frontera trabaja conjuntamente con un grupo de belgas que se encargan de buscar a familias para que adopten a los “perrunos” que entran en el refugio que viven con familias de acogida. Todos los perros llegan en un transporte especial para animales y, como reiteran desde la asociación, con las vacunas pertinentes, castrados, con el chip y su pasaporte europeo. Los costes de adopción son 290 euros por perro, necesarios para cubrir esos gastos. En caso de perros mayores de 8 ó 9 años, en la recta final de sus vidas, los costes los cubre íntegramente San Antón. Si la adopción se hace por parte de una familia de Morón, el coste es de 100 euros, muy por debajo del coste real que tienen estos servicios en una clínica veterinaria.

    Además, en Bélgica se ha creado la figura de “padrinos y madrinas” de los perros que están en el refugio de Morón. Por unos 10 euros al mes, los amantes de los animales pueden ayudar a sufragar los numerosos gastos que tiene el refugio mensualmente, y no solo veterinarios, también en comida, productos de limpieza, mejoras en las instalaciones o en productos farmacéuticos.

    Además, ocasionalmente se organizan actividades, campañas de crowfunding, o se ponen a la venta camisetas y otros productos para poder recaudar más fondos. Sin olvidar las aportaciones altruistas de los ciudadanos que quieren ayudar. Finalmente, desde el año pasado San Antón tiene un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Morón quien abona la cantidad de 1.500 euros anuales para ayudar con la labor social que desempeñan los 20 socios y los colaboradores que a diario cuidan de más de un centenar de perros que de media se encuentran en el refugio.

    Foto: archivo

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