OPINIÓN_ La Lupa. “Recordando a WALL-E”, por Mila Guerrero  

    Con la toda la vorágine prenavideña en torno al desastre del clima, me imaginaba que las cadenas de televisión proyectarían a menudo durante el período estival la película Wall-e, para reforzar de alguna manera las buenas intenciones para con el medioambiente que se habían creado, pero no ha sido así. La he echado de menos.

    Para aquellos que no lo recuerden, en la joya de la animación de los estudios Pixar, la humanidad ha tenido que abandonar la Tierra debido a que la ocupaban la basura y los residuos que ella misma produce, en tal cantidad, que llega un momento que no es capaz de gestionarlos, y estos acaban destruyendo la Naturaleza, y por lo tanto la vida posible en el planeta. Wall-e es un pequeño robot que se dedica a recolectar y almacenar basura, unos de los pocos habitantes que permanecen en la Tierra después del éxodo humano. Con una trama amena e interesante, y una estupenda banda sonora, durante el filme acompañamos encantados y divertidos a Wall-e y a EVA, una robot que, periódicamente, baja al planeta a comprobar si hay signos de recuperación del ecosistema, en su aventura por recuperar la vida en la desolada Tierra.  Así que ver esta película resulta una estupenda ocasión para recordar a grandes y pequeños la importancia de cuidar de los recursos naturales de la esfera azul donde vivimos y no maltratarla en exceso, para conservar nuestra propia vida lo más posible.

    moroninfo-mar17

    En esa etapa futura que imagina la cinta,  en la que los hombres y mujeres que habitaban la tierra viven en una nave surcando el firmamento con todo tipo de comodidades, la especie humana ha involucionado  a un trozo de carne inútil  que se pasea recostado en unos sillones que levitan a una cuarta del suelo, perdida la capacidad de andar de no utilizarla, y consumiendo de manera continua todo lo que le sugieren un incontable  número de pantallas que le asisten sin cesar. Obesos sin remedio, engullen comida placentera en forma de papilla y batidos (para no molestarse ni en masticar), eso sí, con pajita (lo mismo hasta de plástico, que no había llegado la paranoia mundial al tema aún en 2008, año en que se estrenó la película).  La comodidad les ha llevado a delegar su propia conciencia en manos de un superordenador.

    Esa es en realidad la imagen que perdura más vívida en mi cerebro de toda la película, y no puedo evitar acordarme de ese dibujo animado fofo e inútil que representa a los humanos del futuro cada vez que veo que la dejadez, la pereza y la estupidez general dominan las decisiones que establecen las bases de lo que será el futuro de todos.

    Aun así, como sigo siendo de las que no pierden la esperanza, y no pido por el advenimiento de ese meteorito que tanto anhela mi amigo el Sr. D. Marcos Martínez en sus columnas y vizcaínas, yo recomiendo ver más de una vez Wall-e, por poner un ejemplo, y leer mucho y variado, si pudiera ser, que lo mismo de tanto intentarlo algo se nos pudiera pegar y así quizá tendríamos alguna oportunidad de evitar el seguro desastre.

    moroninfo-mar17
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