OPINIÓN_ Cabañuelas. “24 de agosto (y último de las retorneras, enero)”, por Juan José García López

Final de las cabañuelas o pronósticos climáticos. Hemos cabalgado sobre el caballo de las cabañuelas, 24 días de ida y vuelta por cada mes, para poder comparar. Hace muchos cientos y miles de años -antes del diluvio universal- era el único medio que tenían los agricultores para su trajín agrario, quizá con la ayuda del refranero castellano, desde San Millán de la Cogolla, cosa que hemos dejado para el último día para no confundir al curioso lector. Si nos fijamos bien, los campesinos que de tanto hablar consigo mismos, todo lo motejan, también  a los meses del año. Así enero no es solo el mes que lleva el nombre de la deidad mitológica del dios Jano, sino así dicen:    ”enero frío heladero”,  Febrero: nombre que proviene de la fiesta romana  denominada Februa, Los campesinos de la Baja Andalucía opinan de este mes: “en febrero busca la sombra el perro”. Y en Marzo, “el perro y el amo”. Es mes inestable, hijo de Marte, dios de la tormenta,  Abril es otra cosa, el mes de las flores y las mil lluvias que caben en un barril. Mayo, abierto, lúcido y fragante. Sin embargo el refranero dice “El mejor tuero, para mayo lo quiero” En junio, antes de las cosechadoras decían: “hoz en puño”. Y del Quintilis para adelante, los emperadores Julio Cesar y Augusto y los ordinales en el consuetudinario original: Sep/tiembre. Oct/ubre. Nov/iembre y Dic/iembre.

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