OPINIÓN. La palabra que no cesa_ “State of the Union (STFU)”, por Antonio R. Ramírez Albarreal

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    Llevo años escribiendo sobre por qué opino de esto o de aquello. Creo que en todo este tiempo pocas veces he hablado de algo que me haya influido tanto en la vida como el Hip Hop, así, en mayúsculas que es como debe escribirse. Nada de música urbana, que es como pretenden enmascararlo o tapar algo que siempre se ha llamado Hip Hop, que representa a una Cultura y que va más allá de camisetas y pantalones anchos.

    Debía tener unos 17 o 18 años cuando empecé a escuchar esta música sin saber muy bien qué tenía en los oídos, pero que me volvía loco. Primero en inglés y algo más tarde descubrí que aquí también se hacían y hacen grandes cosas en referencia a esta Cultura.

    Podría hablar hoy de cómo, a través de un pequeño programa de podcast que tengo con unos amigos, llamado “Korreteando Adokines: el podcast”, vemos cada lunes cómo este movimiento es capaz de hacer que niños, preadolescentes, adolescentes y jóvenes se preocupen por escribir, por comprender lo que escuchan, por crear sus propios temas desde la nada y cómo son capaces de llegar a otros jóvenes, repitiendo el esquema creado en Nueva York hace más de cuarenta años y que hoy en día sigue repitiéndose en muchos jóvenes de una forma transversal: desde Nairobi a París o desde Quito a Palestina.

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    Pero no, hoy no. Traigo este tema, el de la Cultura Hip Hop porque para mi fue una catapulta para conocer de cerca, a través de sus letras, la realidad de unos barrios (projects) en los que ni nos hacemos una idea de cómo viven, y que nos quedan casi en otro mundo. Gracias a esto llegué a Malcom y al Dr. King, y por supuesto a la problemática estadounidense con la comunidad afroamericana.

    Nada nuevo, desde que se abolió la esclavitud y se adoptó la Enmienda XIII, en 1865, en la que se estipula el castigo como condena de un delito. Este “nuevo sistema” ha perpetuado, a través de las leyes de segregación racial y la guerra contra las drogas (desde Nixon a Clinton) una nueva forma de esclavitud y que “casualmente” sigue castigando a los mismos y desde hace unas décadas, ha sumado a los procedentes de los paises de America Central y del Sur.

    Para mantener esta situación, las cárceles americanas han crecido tanto que ya no son controladas por el Estado, sino por empresas que sacan el mayor rédito mientras más presos tienen. Sumemos a esto que la población encarcelada en los EEUU alcanza el 25% de la población mundial y de ese porcentaje casi el 70% pertenece a la población afroamericana, que desde la instalación de la mencionada guerra contra las drogas, siendo sus condenas más elevadas en igualdad de delito.

    Y por eso el nombre de este artículo, “State of the Union”, título del último tema de “Public Enemy”, grupo clásico, conocidos por su militancia política que se refleja desde el principio en sus líricas: desde “Fight the power”, a “Rebel without a pause”, o desde “Prophets of Rage”, a este “State of the Union”, donde vuelven a hacer del Hip Hop una herramienta de apoyo a los más débiles, una razón de peso contra los racistas, contra los que prefieren un mundo dividido. Porque si algo diferencia a esta música de otras son sus letras de storytellin’ o contar qué pasa en cada barrio debido a las decisiones políticas.

    Estas líneas encuadran un pequeño contexto. Si hace unas semanas denunciaba la falta de movilidad social de los políticos para con los que van a tener más complicado salir de la crisis que se nos viene encima, no está de más aproximarse un poco, aunque sea de soslayo a algo que también se da en nuestro territorio aunque, a veces, no queramos mirar…

    Miremos a Lleida, al Condado, a Lepe, a los manteros, a poco que se rasca, vemos condiciones de esclavitud, trabajadores que viven en la calle o, con un poco de suerte, en chabolas cercanas a los campos. Viviendo en Huelva conocí a gente que cada poco debía llevarles comida y ropa, porque con lo que ganaban pagaban el alquiler de la chabola…

    Me acuerdo también de la población afrodescendiente en nuestro país. Para algunos, todavía no son de este país, cuando llevan aquí varias generaciones…

    En fin, todavía quedan luchas a las que seguir apoyando, en las que seguir creyendo y con la que estar codo a codo, buscando como siempre la Justicia Social que acabe equiparando a todos, sin importar procedencia, raza, religión o sexo.

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