OPINIÓN. La Lupa_ “Shylock”, por Mila Guerrero

    Excelencia

    Para aquellos que no hayan tenido la suerte de poder disfrutar de la obra de Shakespeare “El mercader de Venecia”, ya sea en su versión libro o en aquella película en la que un descomunal Al Pacino  representaba un Shylock insuperable, o para los  que simplemente no la recuerden – que con la época de engullir estímulos que vivimos, no nos da la memoria para tanto- pongo un poco de contexto: Shylock es el nombre del personaje que representa a un judío prestamista, usurero, vengativo y malvado, que pretende cobrar de Antonio, un veneciano mercader, una libra de su propia carne, de la parte más próxima al corazón, en compensación por el dinero prestado,  que el infortunado Antonio no puede devolver.  Es tan profunda y tan enconada la argumentación de Shylock para cobrarse su precio, que incluso la palabra Shylock – bella influencia de cuando la cultura de los clásicos se derramaba y esparcía en el idioma, no importa cuál sea – se usa en inglés para nombrar a un usurero, y como verbo, también significa prestar dinero con intereses excesivos.

    Más allá de las consideraciones xenófobas y racistas que conlleva el argumento de venganza del famoso monólogo del personaje en la obra, salvando las distancias históricas y tratando de hacer equilibrios en esta época de correcciones políticas, he de decir que para mí el principio de la corrupción de Shylock, lo que le lleva a la locura de la revancha asesina, más que la discriminación manifiesta, es la usura, el gusto por el dinero. No es que me parezca mal que cada uno haga negocios y se beneficie con holgura de sus buenas artes, es ese prurito interno por ser más listo, por obtener ganancia en río revuelto, por saber aprovecharse convenientemente de las necesidades de otros para hacer el agosto lo que me parece que acaba quebrando la buena voluntad, si es el caso.

    Hubo gente que pensó que esta triste situación en la que nos encontramos debido a la pandemia del Covid sacaría lo mejor de nosotros, los humanos, y, sin embargo, no hay más que echar un vistazo para comprobar que quizá lo que saque sea lo mejor de los buenos y lo peor, de los malos: es en las situaciones extremas cuando se atisba la negrura que habita en algunas almas.

    moroninfo-mar17

    Así, en este torrente lodazal de incertidumbres y miedos en el que andamos inmersos, sin más guía ni sentido que la reivindicación del derecho de hacer cada uno de su capa un sayo, no es de extrañar que proliferen los Shylock del mundo, esos que, aprovechándose de la circunstancia aciaga de la desgracia, llenan sus arcas sin rebajas ni escrúpulos, vendiendo necesidades cual si tuvieran brillo diamantino.

    Me gusta pensar que el karma siempre vuelve, por decirlo en moderno, aunque dice mi amigo D. Marcos que eso a los ricos no les pasa. Yo quiero pensar que sí, que hay cosas que ni compra ni cura el dinero, y que ellos también tienen que vivir con eso.

    moroninfo-mar17