OPINIÓN. La antorcha y el manantial_ “La espiral: hora de Rambos”, por J.D. Vidal Gallardo

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Tú sí eres un héroe, porque estarías dispuesto a sacar un rifle para defenderte de quienes quieren destruir tus valores, si fuera necesario. De ahí que reclames la posibilidad de concebir una ciudadanía armada”.

Tú eres un héroe, como nuestros sagrados cuerpos de seguridad cuando dirigen sus balas contra quien llega a nuestras costas para traficar con drogas, inocular el terrorismo en nuestras inmaculadas venas, buscar un trabajo que ahora es tuyo, meter menores o invadir este país, que es nuestro y de nadie más. Porque, además, ya sabes que todo eso suele ir junto, en un mismo pack, el pack del mal que te acecha a ti, a tu casa, a tu familia, tu comodidad…”.

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Tú eres un héroe, porque te identificas con un personaje entrañable de la ficción patria como es Mauricio Colmenero, quien a través de su inimitable gracejo imprimía el sello de todo un ídolo de nuestros tiempos. Y, sobre todo, eres un héroe porque sabes que bajo los lemas de diversidad, interculturalidad, mestizaje o pacifismo solo hay degradación, estercoleros e intentos de aniquilar nuestra esencia”.

Tú eres un héroe que cuando difunde fotos, vídeos, datos o mensajes acerca de, por ejemplo, las devastadoras repercusiones de la llegada masiva de personas extranjeras a otras tierras, y luego esas imágenes e informaciones son desmentidas tras haber sido contrastadas, aún es capaz de alertar de que si no son reales podrían llegar a serlo. Y si empatizar con los porqués de la migración te hace flaquear, tranquilo, la lucidez te rescatará recordándote el ‘aquí, sin papeles, no entra ni dios’”.

Héroe, que nadie te mueva de la creencia de que la raíz de la españolía está en la Europa cristiana. Lo pretendido por quienes recuerdan la huella judía, musulmana o de tantas otras religiones, pueblos y civilizaciones que supuestamente convivieron dentro de nuestras fronteras y que hasta hace no mucho legaron lo que hoy somos, es aniquilar nuestra fe, como los ateos y sus dañinos ‘en 2020, es nuestro deber respetar y escuchar todas las opiniones, creencias o sentimientos por igual’, y mamandurrias similares”.

Tú eres un héroe, porque intuyes que el feminismo no lucha por la igualdad y por el fin de las injusticias, aunque sea eso lo que digan su origen, definición y evolución, sino que nos ocultan un plan para culpar a todos los hombres de un sistema que, qué le vamos a hacer, es como es... De la misma manera que ves razonable que otros héroes como tú se lleven días y días frente a una casa gritando improperios contra sus inquilinos, siempre y cuando estos sean criminales que tramen destruir la nación, de manera que si por algún descuido se escapa algún objeto o hay niños dentro, que se acostumbren a lo que les espera… Y sobre el tema de moda, la Corona… ¿Qué es eso de ‘modernizar e investigar instituciones’, o ‘debatir con madurez pros y contras de una monarquía y de una república’ y demás argumentos falaces? Lo nuestro es nuestro, y punto, ¿verdad, héroe?”.

Héroe, cuidado con los conciliábulos de quienes divulgan la economía social o defienden más inversiones en el sistema público. Tales expresiones amenazan, en realidad, con quedarse con tus propiedades privadas. Ya sabes, todo está relacionado….

Tú, héroe, sabes que tampoco es imprescindible incitar a los niños al mundo de la literatura, el teatro, la música o la pintura desde tan pequeños, que para eso ya habrá tiempo… Si cuando sean mayores les gusta, pues vale, pero lo prioritario hoy es prevenirlos de los peligros que rondan sus mentes. Y una buena herramienta para ello es, en cuanto sean adolescentes, mostrarles esas redes sociales, youtubers, influencers y plataformas que con buen tino transmiten estas mismas alertas. En ellas hallarán la verdad que ocultan periodistas manipuladores, supuestos expertos, plataformas antirrumor inservibles, o artistas y pensadores empeñados en utopías irrealizables”.

Y como eres un héroe, entiendes que a veces el pueblo se confunde en las urnas y elige gobiernos ruinosos y destructivos. Pero sé que, en esos casos, contribuirías a arreglarlo ofreciéndote para lo que hiciera falta y defendiendo a ultranza lo que fuera necesario”.

En definitiva, tú sí eres un héroe, porque sabes que no es de fiar quien recomienda ‘pararte a pensar, reflexionar qué está pasando y por qué está pasando’, o eso de que ‘plantees lo que plantees, que sea porque tú hayas llegado a esa conclusión, y no por repetir lo que otros te digan’… De nada sirve eso. La vida es fugaz, no siempre hay tiempo para meditar, sino que hay que actuar, ¡y actuar ya!”.

Así que si te sientes atacado, incomprendido, perdido u olvidado: aquí estamos, nosotros te escuchamos, damos eco a tu voz. Eres nuestro héroe. Uno de nuestros héroes reales. Y ha llegado nuestra hora. Tu hora, Rambo, ¡que estás hecho un Rambo!”

… Y en esas estamos. Pasan los días, y nosotros inmersos en un ambiente insoportable de enfados en tropel acerca de estos y otros temas. Con ganas de buscar un atajo a otro mundo (lo confieso) o, al menos, de gritar ‘basta ya’ de tantos ataques (muchos de los cuales, por cierto, parecen proclamas militares de los años 40, que no argumentarios modernos). Harto de tanta pelea; de tanto infundir e inventar pánicos y fobias; de tanto poner en el punto de mira siempre a los mismos colectivos; de que tras varios meses de pandemia, haya quien siga empeñado en no querer entender que en estas circunstancias nos necesitamos los unos a los otros; de aquellos mensajes (tanto políticos como de la ciudadanía en general) que para contestar a este clima prefieren saltarse la responsabilidad o los datos y decantarse por la dudosa estrategia de caer en su juego ético… Harto de una espiral que no para de crecer y que le dificulta a uno el respirar.

Si algo debiera tener claro el ser humano tras miles de años habitando este planeta es que la violencia genera más violencia. Sin embargo, ¿hemos aprendido (de) eso? ¿Aspiramos a implantar un salvaje Oeste donde cada cual se tome la ‘justicia’ por su mano en función de sus ideas/moral? ¿O anhelamos una convivencia que -supongo- deberíamos de proteger en pleno 2020? ¿Contribuimos a agrandar la espiral y generar más violencia, o caminamos hacia una sociedad menos malhumorada, más integradora, más pacífica y, sí, también más pacifista?

En el fondo, se trata de uno de esos eternos debates, ¿emoción o razón? (Como si no fueran compatibles). Poco peso tendrán estas líneas, pero si de algo sirven: Sé que hoy repuntan quienes más y mejor apelan a las emociones de las personas, y que es más fácil exaltarlas (las emociones) que intentar desgranar los razonamientos. Pero son estos los que llevan a la humanidad a recorrer un camino u otro. Rara vez aquellas -por sí solas-. Es comprensible que un hecho que indigna o que conmueve pueda provocar una determinada reacción. Pero las sociedades, más que a golpe de sentimiento, avanzan a fuerza de consenso, de razonar las consecuencias y, así, de perseguir el beneficio colectivo. Ello nos significa como seres que viven en comunidad. Lo contrario sería una comunidad formada por seres desconectados. Y no es lo mismo.

De ahí la necesidad de pararse a pensar; analizar cómo están evolucionando los hechos; no dejar de ejercer la crítica, por supuesto, pero lo más constructiva posible; repasar qué nos ha enseñado el pasado; y entonces decidir si se prefiere seguir abrazando aquello que infla esta vorágine irrespirable o si, por el contrario, se elige ayudar a reconstruir un mundo un poquito más solidario y colaborativo: más humano.

Los Simpsons

*Postdata: las coplas de Los Yesterday (de Juan Carlos Aragón Becerra) encandilaron en 1999 a una gran cantidad de carnavaleros, apasionaron a los amantes de la poesía y (nos) reengancharon a los más jóvenes a la esperanza de vivir en un mundo mejor. ‘Yo sé que la gente piensa’, el sublime ‘Ya se marcha el siglo XX’, pasodobles inmortales. Pero aprovechando el contexto actual, en el que cierto fanatismo por la beligerancia parece estar provocando la admiración de algunos, quisiera recordar ‘Hoy me ha preguntao mi viejo’, cuyo mensaje es, por desgracia, tan actual como lo era entonces. **Volvemos pasado mañana, sí, en jueves, ya que finalmente será tal día cuando salgan esas entrevistas moroneras con las que esperamos sembrar reflexión, repasar anécdotas, reírnos, emocionarnos y, como dirían aquellos maravillosos hippies de melena larga y consciencia elevada hace 21 años, transmitir mucho buen rollo.

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