OPINIÓN. La antorcha y el manantial_ “Dudas sobre el cemento”, por J.D. Vidal Gallardo

Excelencia

Me pregunto si lo del político (alcalde, concejal, asesor, secretario de, consejero o vaya usted a saber qué) que se cuela para que le pongan la vacuna contra la COVID-19 antes de cuando le corresponde, se debe a que el individuo en cuestión pasa olímpicamente de la gestión y la ejemplaridad que está obligado a ejercer (porque así lo espera el pueblo que lo ha votado o, cuando menos, los compañeros de formación que lo han elegido para el puesto); o si la razón de dicho comportamiento es el resultado de tener la cara tan dura como el cemento.

Me pregunto si lo del militar que se cuela con el mismo objetivo se debe a que confunde el colaborar en la defensa de la seguridad y el bienestar del conjunto de la ciudadanía con algo así como defender mi seguridad y mi salud antes de las de quienes necesitan la vacuna más que yo; o si es que también tiene la cara tan dura como el cemento.

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Me pregunto si lo del párroco que se adelanta con idénticas miras se debe a que no lleva bien lo de creer en los mandamientos de su religión, la que dice profesar (el 7º –No robarás– roza lo aplicable a este caso. Aunque los mandamientos del sentido común van más allá de fes y creencias, y también en este ejemplo son ignorados); o si, de nuevo, es que tiene la cara tan dura como el cemento.

Me pregunto si lo de todos aquellos que se arrogan privilegios para conseguir que les sea administrada la vacuna antes de su turno (por no hablar de quienes lo hacen posible), se debe a que sus entendederas o sus valores los llevan a concebirse como excusados o facultados para servirse de esas ‘ventajas’, ‘posiciones’ o ‘influencias’; o si, una vez más, esa circunstancia resulta de la cementera dureza de sus caras.

Por último, me pregunto si estas disyuntivas rondan de igual forma las mentes de las personas mayores en las residencias, la población mayor en general, quienes componen los grupos de especial riesgo, el personal socio-sanitario o los trabajadores de la dependencia (entre otros). Es decir, me pregunto si esas personas achacarán los comportamientos citados más arriba a una mala interpretación de los roles y responsabilidades de determinados cargos, o si los relacionarán directamente con una déspota falta de ética, un egoísmo exacerbado, una actitud individualista e insolidaria, una reacción facilona ante el miedo y la desinformación, o con una mezcla de todo ello…

Aunque pensándolo bien, puede que todo sea menos complejo: Quizá, los ciudadanos que de manera prioritaria han de recibir las dosis de vacunación contra el dichoso virus, solo tengan las mismas dudas que yo acerca del qué, el cómo y el porqué del funcionamiento de ese material resultante de la mezcla de otros y empleado en la construcción, llamado cemento. Sí, será eso… Los misterios del cemento, que se hace extraordinariamente compacto y resistente al entrar en contacto con la jeta de algunas personas.

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