OPINIÓN. La antorcha y el manantial_ “De pecados, inquietudes y dignidad…” por Juan Diego Vidal

Un año resumido en apenas dos semanas. Final de noviembre e inicio del presente diciembre cargados de informaciones que han exprimido lo acontecido en 365 días, dentro y fuera de nuestro país. Noticias que a muchos indignaron, sorprendieron, alegraron o armaron de valor han explotado en su máxima expresión llegadas estas fechas. Torbellino de titulares que sacan a relucir los pecados más flagrantes cometidos por diferentes agentes del orden dominante, y al mismo tiempo, otras que filtran halos de reivindicación, denuncia y resistencia…

¿Cómo elegir una temática y dejar de lado el resto cuando todo lo que ha pasado en las últimas horas es tan significativo? Imposible. Es por ello que, a modo de ronda, y sin seguir un orden cronológico exacto, se exponen a continuación unas íntimas reflexiones sobre estos asuntos:

Día 1: La banca (siempre) gana. Cuando parecían esfumarse los ecos de incomprensión y protesta por la decisión judicial que libraba a los bancos de acometer el impuesto de actos jurídicos documentados de las hipotecas (impuesto de escrituras notariales), surgieron medios de comunicación valientes ofreciendo cifras de los últimos años sobre el mandamás financiero (datos que otros mass media prefieren tapar). A saber: España es el país donde más creció el número de directivos de banca que ganan más de un millón de euros al año; en 2016 se pasó de 126 a 152 banqueros millonarios; ocho banqueros españoles ganan más de cinco millones de euros al año; los bolsillos de los ciudadanos pusieron en 2012 más de 60.700 millones de euros para rescatar la banca, sin embargo, recientemente el Gobierno admitió que más de 40.000 millones de euros -del rescate- no podrán ser devueltos (a pesar de que la banca acumula desde 2012 beneficios de casi 62.500 millones de euros); desde 2008 son ya 50.000 millones de euros cobrados por la banca al Estado en concepto de intereses… No hace falta ser experto en cifras para opinar que la inmoralidad del ente bancario ejercida contra la población empobrecida y obligada a rescatarlo -valiéndose de su influencia en los poderes Ejecutivo y Judicial- lo convierte en un pecador sin parangón.

Día 2: Maneras de manchar una religión. Palabras del portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, sobre el silencio de tantos años acerca de los delitos pederastas cometidos en el seno de la Iglesia: “Admitimos ese silencio guardado pero ha sido el mismo que ha mantenido hasta ahora la sociedad, que también debe asumir esa responsabilidad e inacción al haber callado ante esos delitos”… ¿Qué sentir ante esa declaración? Vergüenza, cuanto menos. Porque semejante manera de intentar culpar a la población como parte de tan repugnante trama no hace más que engrandecer la maldad de quien osa plantearlo. La sociedad ha clamado cuando ha sabido, ha exigido en cuanto ha conocido y llora a medida que las víctimas se atreven a contar su tortura eterna. Arguye Gil Tamayo que “existe una campaña para criminalizar la Iglesia”… Parece que este señor no acaba de entender que son posturas como la suya las que manchan su propia institución. Estoy seguro de que la inmensa mayoría de los cristianos de todo el mundo desea que se haga justicia ante esos delitos, así como que quienes manosean la reputación de su propia fe religiosa dejen de formar parte de ella cuanto antes.

Día 3: Solo es cuestión de formarse bien… El grupo del Partido Popular en el Senado dejó un batacazo conceptual difícilmente entendible estos días. Tras presentar el grupo socialista una moción para prohibir asociaciones que exalten el nazismo y el fascismo, así como condenar el franquismo, respondió el PP horas después con un “va a ser que no“, especificando luego que daría el ok si también se prohibiesen las asociaciones que promueven el comunismo… No salen de su asombro los politólogos y catedráticos, quienes no se explican semejante respuesta por parte de los senadores de un partido puntero de nuestro país. Y es que, al margen de las opiniones de cada uno, hay un error conceptual considerable. Mezclar el franquismo (definición RAE: ‘Dictadura de carácter totalitario impuesta en España…’) con el comunismo (definición RAE: ‘Doctrina o movimiento político basado en la organización social, la lucha de clases…’) hace que el grupo popular se retrate a sí mismo: o lanza el órdago para evitar condenar la dictadura a sabiendas de que su propuesta no saldrá adelante, o desconoce la diferencia entre el proceder de un régimen antidemocrático de imposición de ideas, y una forma de gobierno con una definición y unas características propias. Es como mezclar churras con merinas. En definitiva, cuestión de leer bien cuando se estudia.

Día 4: La demencia del tío Sam. Las primeras olas de la caravana de migrantes centroamericanos llegan a las fronteras de Estados Unidos y, cual escena propia de Black Mirror o de 1984, la superpotencia comienza a dejar pinceladas de su plan. Las palabras del portavoz del Departamento de Seguridad Nacional o las del jefe de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de San Diego son las de siempre, pretenden presentar las familias llegadas en busca de una vida mejor como hordas salvajes que pretenden atacar a sus militares, adueñarse de sus casas, comerse a sus niños y alguna que otra boludez más [una de las indecencias más inhumanas e imperdonables que quedará para siempre en el debe de los ultraconservadores de todo el mundo -también aplicable a lo que estos días se ha escuchado en España en boca de Abascal o Casado- es tratar de convertir al migrante en delincuente]. Pero como el resto del mundo calla acojonado por lo que el tío Sam pueda hacer si protestan, pues palante con lo ordenado por el showman presidente Trump. El resultado de esta vorágine distópica podría ser -reconocen desde Washington- ver a marines estadounidenses rociando con gas pimienta a grupos enteros, mujeres y niños inclusive. Es lo que tiene la demencia…

Día 5: “La pelota no tiene culpa”. Eso dijo hace años dios hecho futbolista, Diego Armando Maradona, tratando de exculpar al más bello deporte de sus excesos y desvaríos. Y así es, la pelota (“el juguete más lindo, el que une a todos sin importar las diferencias”) no tiene culpa. Pero si los que rigen el fútbol de hoy no dejan de coquetear con el drama (directivos que incentivan a los ultras, periodistas que fomentan el odio, federaciones que anteponen el dinero a todo lo demás…) este juego se irá al garete. Buenos Aires fue el ejemplo estos días. Todo lo anterior combinado con una realidad socio-económica que desangra a los argentinos mostró en el fútbol su lado más bárbaro: el River-Boca de la copa Libertadores pasará a la historia, sí, pero no como el gran clásico en la gran final, sino como escenario del salvajismo.

Día 6: Bestias Vs Cultura. Esto no es nuevo. El arte, la ironía, la creatividad, el sarcasmo, la libertad de expresión, la creación, la poesía, la diversidad de relatos, la música, la tolerancia, la fusión, las ganas de contar, el atreverse a reír, la tragicomedia… Todo ello marca la identidad cultural de un pueblo, y cuando el enemigo intenta coartarla o intimidarla, amenazarla o herirla: mala señal. Los enemigos de la cultura, de los teatros, de la osadía, de las aulas, o de los monólogos suelen ser los ultras, los bestias, los violentos, los intolerantes, los estrechos de miras. Y qué menos que en 2018 contásemos con herramientas legislativas y judiciales que impidiesen todo tipo de ataque a la cultura. Sería lo lógico, lo deseable, ¿no?… Pues estos días hemos vuelto a ver que no siempre es así, y ha ocurrido en Valencia. Amenazas proferidas por el grupo ultraderechista España 2000, fiel a su programa de repartir hostias a quien no comulgue con su manera de defender lo español, lo católico y el resto de su moderno ideario. Casi consiguen cancelar un número teatral. Pero debieran entender algo: la intolerancia puede dar algún que otro golpe, pero es la cultura la que al final siempre acaba evolucionando.

Día 7: El final más triste. La noticia más dolorosa, la que más rabia pueda levantar: una mujer de 65 años se suicidó en Madrid tras llegarle la orden de ejecución de desahucio. Hay quien lo llama suicidio…, otros lo califican de homicidio a cargo del poder bancario. Resulta trágico leer cómo se desarrollaron los acontecimientos, así como pensar en cada familia que se ve en trance similar. Qué labor tan grande sigue haciendo a diario la PAH… Qué indignos esos redactores jefe que instan a sus reporteros a no cubrir más noticias de desahucios “porque eso ya no vende y los de arriba nos linchan”… Qué corazón más podrido tiene este país si tan tremenda noticia no nos hace gritar BASTA ante semejante sistema saliendo a las calles, cosa que sí vemos más asiduamente, por ejemplo, al otro lado de los Pirineos…

Día 8: Dramas aparte, también han sido (son) días de inquietudes y nuevas realidades. La intransigencia y la bronca ya llegaron hace tiempo a nuestro panorama político, pero ahora parece que también lo hace una opción más radical. Porque resulta absurdo seguir negando la evidencia de lo que propone Vox (gran triunfador de las elecciones a la Junta de Andalucía, junto con C’s). Basta leer las medidas y garantías de su manifiesto. Ejemplos: los puntos 14, 17, 22, 83, o especialmente los nº 15, 26, o 59 (este último, muy explícito) dicen lo que dicen, y no son muy compatibles precisamente con el sentido de la Declaración de Derechos Humanos en términos de migración; medidas como la nº 3 sobre la defensa de los símbolos nacionales o de la Corona -independientemente de lo que dentro de ésta pudiera cometerse- augurarían una ley mordaza aún más subjetiva; las nº 71 o 75 sobre familia y aborto muestran poca adaptación a los tiempos en que vivimos; la nº 70 propone eliminar la Ley de violencia de género… (*Sirva todo ello como ejemplo de que un servidor ha seguido sus propias propuestas para constatar la realidad de lo que el propio partido pretende tapar o camuflar). Pero más allá de su programa están los detalles (la felicitación de Marine Le Pen a sus “amigos de Vox” por los resultados electorales), los comportamientos (su trato con los periodistas y medios que se atreven a cuestionar su discurso; la guerra de banderas frente a quienes prefieren avanzar hacia un mundo cuyas únicas fronteras sean las que unan solidaridad, diversidad y justicia social para todos) o, aún más importante, su discurso (el desprecio por la diversidad cultural y lingüística de España en favor de un patrón único; negar el derecho de las personas a buscar y enterrar en paz, de una vez, a sus familiares; su plan económico para la liberalizar suelo, esto es, urbanizar todo terreno que no esté protegido; la casi nula apuesta por la ciencia o el bienestar animal y medioambiental; “España para los españoles”, lema, por cierto, sin base lógica y absolutamente antidemocrático; las propuestas de deportaciones o de cuotas de origen; evitar acoger refugiados -de nuevo, choque con los principios internacionales de derechos humanos- “porque junto a ellos entran terroristas”…; la llamada a la “reconquista” dentro de un discurso antimusulmán que abarca, por ejemplo, cerrar mezquitas, y que cabalga sobre un fuerte componente ultraconservador que no se corresponde con la vertiente cristiana -estoy seguro que mayoritaria- más abierta, la que defiende respetar y abrazar al prójimo sin importar si éste es creyente o no, o cuál sea su fe; etc).

Pues bien, guste o no, esta alternativa ha sido la gran irrupción en las elecciones andaluzas y sus ganas de gresca contra los que ellos llaman peligrosos enemigos del bien, parece funcionar. Quien no lo asuma no está en este mundo. Y aunque el PSOE ha sido el partido más votado, son PP y C’s los que tienen la pelota en su tejado: ¿siguen manteniendo su visión “inquietante” sobre Vox o se escoran a su lado para gobernar? Las palabras de dirigentes como Albiol, Gª Egea o el propio Casado tras conocer el resultado electoral no sorprenden (teniendo en cuenta sus posturas), pero fue la intervención de Moreno la que parece despejar dudas: hubo una fuerte caída en votos para el PP andaluz, cierto, de ahí las sonrisas forzadas, pero también se veían rostros de complicidad porque al fin y al cabo la presidencia está al alcance, y para algunos es eso lo único que cuenta. En cuanto a la izquierda, el mensaje es contundente: una parte importantísima de los andaluces socialistas no identifican ya la lucha obrera con Susana Díaz, quien ha vuelto a errar al elegir de enemigo a Adelante Andalucía (que a pesar de basar su programa en el andalucismo, el anticapitalismo y la participación asamblearia no ha logrado captar la alegría y el optimismo esperados) en vez de a la posible coalición de las tres derechas que venía avisando. Y para no olvidar: la abstención récord, que también dice mucho. En fin, la razón la otorga el pueblo, y el pueblo ha hablado…

Pero la semana y media de pecados pasó (…, “a veces hace falta hundirse para poder renacer más fuerte”, le dijo V a Evey…) y, los nuevos días se revelaron en forma de titulares que también dejan razones para la esperanza y la honradez. Dos noticias que salieron respondonas y retumban hoy para gritar el nombre de algo muy poderoso: ¡dignidad! A la dignidad nunca se le vence. La dignidad mueve el mundo, permite evolucionar, logra lo impensable, hace llorar de alegría… Las noticias fueron:

Los gilets jaunes. Quizá sean necesarios algunos días más para ver en qué queda y a dónde llega la protesta, pero medio mundo mira hoy a Francia: los ‘chalecos amarillos’ tienen en jaque al gobierno de Macron. Para analizar el multitudinario movimiento debe emplearse la cautela porque ya ha habido algún episodio -aislado- violento, determinadas declaraciones que no sintonizan con el espíritu inicial, algún que otro cuestionable partido que intenta sumarse al carro… Pero otros elementos llaman a la ilusión: una multitud sin ideología fija, una aglomeración de gentes de todo tipo que ya no puede más y que le dice al Estado: “Es indigno e ilegal que nos sigan subiendo los precios de los carburantes o las tasas universitarias porque, a diferencia de sus amigos los ricos, nuestros bolsillos no dan para más”. En Francia tienen claro que el poder debe ejercerlo el pueblo (he ahí el sentido de la República) y están siempre dispuestos a echarse a la calle para al menos intentar no perder ese valor.

Y finalmente: El cambio es imparable. 25 de noviembre, día internacional contra la violencia de género, las agresiones machistas. Cada 25 de noviembre es más potente y el de este año no fue una excepción. Ya cada día es un 25 de noviembre. Así que a todos los que ejercéis el acoso contra las mujeres de una u otra forma: estáis acabados, tarde o temprano llegará vuestro fin. Porque el mundo cada vez posee más herramientas y adeptos para combatiros. Está acabado el maltratador, el acosador, el gobernante que no se atreve a implantar leyes más justas, el juez que necesita ‘más y más’ para sentenciar al violento, el padre que educa a sus hijos en un entorno machista, el periodista que trata estas agresiones como ‘crímenes pasionales’, el partido que se opone a las políticas de igualdad, el gracioso de turno que se burla de las mujeres, el que se cree más que ella, el empresario que no trata igual a uno y a otra, el productor que no escoge a una actriz por sus arrugas o el director que expone el cuerpo femenino como trofeo de caza, el proxeneta, el putero que mantiene al proxeneta, el mafioso que trafica con mujeres explotándolas, el religioso que las relega a un segundo plano, el futbolero que se ríe de la árbitra, el violador, el vecino que escucha una agresión y calla, el adulto que deja claro a su niño que no debe hacer lo que hacen las niñas, el que trata de tergiversar el significado de feminismo, el machote que agrede al que se declara feminista, el necio que afirma que ellas conducen peor, el que piensa que la mujer no debe salir de casa o que la mujer no vale para según qué cosas, el que las considera inferiores… Todos ellos están acabados porque la mujer toma hoy las riendas del mundo entero, lo que significa que hay un hilo de esperanza para que éste se convierta en un lugar mejor. Y junto a ellas estamos también muchos de nosotros.

Así terminaron los días que resumieron las bajezas y grandezas del presente año. Iba noviembre camino de la desesperanza al mostrar inmorales pecados por parte del sistema…, pero se resistió al final con elementos que permiten aún soñar. Las luchas nobles y honestas siempre aparecen, siempre sobreviven. Y ya lo decíamos en el caso de la creciente ola que barre todo signo de supremacía machista: la dignidad nunca muere.

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