OPINIÓN. La antorcha y el manantial_ “Andalucía: ¡mañana es tu 4 de diciembre!”, por J.D. Vidal Gallardo

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Manifestaciones en Andalucía el 4 de diciembre de 1977

*Versión adaptada del artículo ‘El 28F fue ayer, es mañana y ha de ser, sobre todo, hoy’, publicado el 6-03-21 en: https://portaldeandalucia.org/opinion/el-28f-fue-ayer-es-manana-y-ha-de-ser-sobre-todo-hoy/.


Cada mañana nos despertamos con una notificación que dice: “Hoy es el Día de…”. Días para conmemorar, para recordar, para reivindicar, que atañen a comunidades locales o a colectivos universales, que visibilizan luchas contra una enfermedad o contra una opresión, que señalan eventos históricos o celebran acontecimientos hermosos, etc. Pero, ¿y luego? ¿Qué hay de esas efemérides el resto del año, hasta que el calendario vuelve a enfocar 365 lunas después y solo durante veinticuatro horas el Día de algo?

Mañana es 4 de diciembre, y aunque el almanaque no lo señale con llamativos colores, se trata de una fecha muy especial para Andalucía (lean a Isidoro Moreno, catedrático emérito de Antropología Social y miembro de la Asamblea de Andalucía: https://portaldeandalucia.org/opinion/sobre-el-28f-mentiras-y-silenciamientos/). Una fecha igual o más importante que el propio 28 de febrero.

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Estas líneas están dedicadas a quienes con tesón y constancia reivindican lo que entienden que es de justicia para nuestra tierra no un día, sino durante todo el año. Porque aquí, en el sur, sigue resultando necesario que el 4D o el 28F sean un hoy permanente. Y aprovechando el doble dígito de nuestro día oficial, apuntaremos veintiocho miradas antes de plantear una pregunta final de cara a la cita de mañana.

1- Por esos trabajadores esclavizados en los campos de Huelva y Almería cuyas viviendas en los asentamientos son incendiadas, casi siempre silenciados esos incendios. Huelva y Almería, dos luces hermosas -una atlántica y occidental, la otra mediterránea y oriental- donde políticos, empresarios y voces mediáticas experimentan en tiempos de crisis inoculando la xenofobia entre la población. Fresas y tomates recogidos con sangre, sudor y lágrimas por manos llegadas de diferentes rincones del mundo para luego llenar nuestras indiferentes mesas y nuestras soberbias panzas.

2- Por esa perla onubense intoxicada por el Polo Químico, y por ese Doñana sinigual cuyos planes para perforarlo avanzan a la chita callando.

3- Por esas kellys de Málaga que no se rinden y cuyas acciones inspiran a muchos otros colectivos de camareras de piso en cada vez más territorios.

4- Por esa Bahía de Cádiz cuya agonía se alarga por la falta de trabajo (o por las condiciones del que hay) pero que aun así resiste, digna e irreductible como pocas.

5- Por esos olivares de Sevilla, Córdoba o Jaén desde los que se exportan aceite y aceitunas a medio mundo, pero que, sin embargo, siguen enriqueciendo mucho a los pocos de arriba y sacando de poco a los muchos de abajo.

6- Por esa costa, serranía, playas, arboledas o tierras cultivables de Granada donde por lo bajini no paran de izar hoteles, campos de golf y viviendas con las que especular.

7- Por esa Andalucía vista como chacha y sirvienta por parte de quienes nos miran por encima del hombro desde los muchos nortes existentes.

8- Por ese grito de ‘Jornaleros levantaos’ que antes era acallado a palos y que hoy, mediante otras vías, es igualmente reprimido y amenazado.

9- Por esa PAC que beneficia al 2% de privilegiados que se reparten la mayoría de las tierras andaluzas, condenando a los agricultores a no poder hacer valer sus necesidades.

10- Por esas aguas portadoras de pesticidas, gestionadas por empresas que mediante la agricultura intensiva o el uso abusivo de químicos monopolizan su propiedad; aguas que pierden vida en nuestros ríos y flora marina en nuestros mares, y que cada vez arriban menos saludables a nuestras casas tras partir de lagos, embalses o montañas.

11- Por esa manera tan interesadamente ligera y lastrada en la que hasta ahora se ha explicado la realidad andalucista y sus conexiones tanto con las propuestas de cara al futuro como con las revoluciones democráticas y descentralizadoras del Cádiz de 1868, la revolución cantonalista de poco después, las revueltas contra el absolutismo, o el desarrollo de identidades y autonomías aquí y en otros pueblos de España. (Siempre convino en Madrid tener a Andalucía adormecida, conscientes de la repercusión allende la Bética que han tenido los distintos despertares andaluces a lo largo de la historia).

12- Por ese ambiente en las calles andaluzas a finales de los 70 y principios de los 80, ambiente intencionada y progresivamente olvidado, como también sus lemas y cantos, sus manifestaciones y símbolos, sus abrazos y emociones, sus giras artísticas, sus niños, mayores y jóvenes, optimistas y convencidos, su lucha del, por y para el pueblo.

13- Por ese andalucismo feminista, ecologista, tolerante y acogedor que en lugar de desunir, une, y que en lugar de destruir, propone y trata de construir. Andalucismo que no comparte que desde nuestras propias instituciones haya quienes renieguen de nuestros acentos, o quienes pisoteen nuestro Estatuto de Autonomía, o quienes nos quieran en el cajón desastre del españolismo más homogéneo y arcaico. Andalucismo que apuesta por la diversidad, por la amalgama, por llevar cultura e innovación a todos los rincones de la sociedad, con más democracia y más cooperación.

14- Por esas iniciativas de barrio, colectivas, comunitarias y abiertamente sociales que por mucho que traten algunos de invisibilizar, existen, y que están ligadas a la alegría y la lucha propias de estos parajes (por eso son ninguneadas o atacadas por los sectores más ultraconservadores de dentro y de fuera de la región).

15- Por esa Andalucía que no para de currar y que, sin embargo, se ve ‘recompensada’ con varias de las localidades con más desempleo del país, con mucho empleo temporal, mucho contrato y salario precarios, convenios colectivos estancados…

16- Por esa Andalucía que es corral donde los grandes acaparadores de capital (fondos buitre y de inversión, terratenientes, corporaciones, entidades privadas y privatizadoras…) acumulan más y más, moviendo hilos contra la redistribución de las riquezas, el bienestar social y los derechos humanos, apropiándose de lo público y lo medioambiental, y constriñendo la mano de obra de la que -no lo olvidemos- dependen.

17- Por esa Andalucía que es pura naturaleza pero que se traga la trola de unas ‘nuevas políticas económicas verdes’ (Green New Deal, New Generation, gestión de las energías renovables…) que serán destinadas, como siempre, a los der taco.

18- Por esa Andalucía de la que muchos jóvenes siguen teniendo que salir rumbo a otros destinos (con títulos universitarios o sin haber podido permitírselos); en la que a muchos migrantes recién llegados se les da de lado; en la que los sistemas públicos de sanidad, educación o pensión son cada vez menos universales y de peor calidad debido al glotón privatizador que los está matando; en la que la mujer sigue padeciendo brechas de todo tipo; y en la que se perpetúa el discurso demagogo de quienes bloquean recursos y formación para agrandar la desigualdad social y la falta de mismas oportunidades.

19- Por esa Andalucía cuya economía depende casi exclusivamente del campo y del turismo veraniego, porque parece no interesar que despeguen aquí otros sectores industriales, tecnológicos, científicos o productivos desestacionalizados.

20- Por esa Andalucía en la que tan fácil sigue resultando provocar el enfrentamiento entre la mayoría social, en lugar de ser esa mayoría la que, independientemente de las ideas de cada uno/a, se una y haga frente a todo tipo de burla que llegue desde arriba.

21- Por los muchos pueblos que esculpieron los orígenes de Andalucía y por sus innegables huellas en el presente: la tartesia, la fenicia, la alumbradora de filósofos como Séneca, Ibn Hazm o Averroes, la de muchas civilizaciones más, sobre todo la andalusí (bereber, árabe, nazarí, califal, africana, musulmana-judía-cristiana). El crisol que hoy somos y que algunos desean borrar de la historia con tal de ‘depurarnos’ como romanos-visigodos-católicos y poco más. ¡Nuestra riqueza cultural está en el mestizaje!

22- Por el incalculable legado que las artes y los pensamientos aquí surgidos aportan a multitud de movimientos independientes, valientes, modernos y periféricos de todo el mundo, y que hoy son vanguardia (contracorriente, en muchas ocasiones). Artes, por ejemplo, simbolizadas en el flamenco (aunque no solo, ni mucho menos), que surgió como expresión de rebeldía y queja de los oprimidos que sufrían a manos de los poderosos pero que, sin embargo, con los años se está convirtiendo -en parte- en un cortijo cerrado y facilón de nula crítica y sí de mucho goce para los señoritos.

23- Por esa Andalucía que no quiere levantar muros ni alambradas, sino tender puentes y dar la mano, y que no cree en patriotismos casposos y violentos de fronteras recelosas y banderas atizadoras, sino en pueblos solidarios que se ayudan en las duras y comparten en las maduras. Andalucía solidaria, sin himno de guerra. Andalucía solidaria, con letra, escudo y colores de paz, por más que a algunos se les agrie el gusto.

24- Por esas mesas redondas, asambleas, grupos asociativos y activistas, propuestas político-sociales, cooperativas, Juntas comarcales e innumerables ejemplos más que representan día a día todo lo aquí redactado: La Poderío (lapoderio.com), el Corral de San Antón, Portal de Andalucía (portaldeandalucia.org), el Teatro del Bufón, Andalucía No Se Rinde (andalucianoserinde.org), MissComadres (https://misscomadres.com/), grupos de trueque e intercambio, y un largo y poliédrico etcétera.

25- Por Blas Infante, y por Salvador y Pilar Távora, Manuel Delgado Cabeza, Agustina González López, Antonio Manuel, Pilar González, Isidoro Moreno, las cigarreras, Carlos Cano, las rosas andaluzas, Manuel José García Caparrós, Javier Ruibal, María Zambrano, Francisco Giner de los Ríos, Enrique Morente, Victoria Kent, Antonio Orihuela, Cándida Villar, Federico Gª Lorca, Ana Orantes, Benito Zambrano, María Galiana, Julio Anguita, y por muchos otros referentes de ayer y de hoy de inspiración transversal y complementaria.

26- Por esas nuevas generaciones (el mañana) que se inspiran en Gata Cattana o en Juan Carlos Aragón (¡cuánto se os echa de menos!), en Zahara, en Califato ¾, en María José Llergo, en Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, en Manu Sánchez, en Pastora Filigrana, en Broncano, en Alicia Murillo, en el nuevo y comprometido teatro andaluz (he ahí los moronenses Antonio Miguel Morales y Raúl Cortés), en Teresa Rodríguez, en Rocío Márquez, en El Kanka, en Nieves Rosales, en Fuel Fandango, y en muchos otros nombres, movimientos o iniciativas con las que tanto se identifica la juventud (https://www.elsaltodiario.com/andalucismo/nuevo-andalucismo).

27- Por esa Andalucía que no quiere […] volver a ser lo que fuimos / lo que fuimos antiguamente / pobrecitos y vasallos / siervos de terratenientes / y de chulos a caballo […], sino que es sujeto político y que quiere ser dueña de su destino, como ya explicitaron (poco se divulga al respecto) el Manifiesto Andalucista de Córdoba de 1919, la Asamblea Regionalista de Ronda de 1918 o la Asamblea Federalista de Antequera de 1883 (cuyo texto constitucional es aún hoy considerado una “joya jurídica sin parangón en la historia de las constituciones” y “una herramienta pacífica que promovía la justicia democrática y social” en la época, como recoge este reportaje: https://www.publico.es/actualidad/constitucion-antequera-1883-horizontes-pais.html).

Y 28- Por el verde omeya y el blanco de la Arbonaida.

En resumen, por Andalucía libre, la de por los pueblos, la de por la humanidad. Veintiocho miradas por el 28 de febrero. 28 de febrero por el 4 de diciembre. Y 4 de diciembre que es mañana, aunque debiéramos tenerlo presente todo el año, pues se trata de un día que nos ayuda a conocer el pasado y a moldear un futuro mejor. De ahí que hoy quiera preguntarte: ¡¿CUÁNDO PIENSAS LEVANTARTE, ANDALUCÍA?!

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