OPINIÓN. La antorcha y el manantial_ “8M: dos días después, un año más”, por J.D. Vidal Gallardo

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Pasó el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Pasó un Día que no es un día, sino mucho más: es cada día. Pasó una edición muy especial de este Día (por todo lo relacionado con estos tiempos de pandemia, aunque no solo por eso), pero lo hizo volviendo a dar visibilidad a su significado y a lo que reivindica, adaptándose a las circunstancias, al contexto (por si alguien lo dudaba). Pasó este Día propiciando seguridad. Pasó este Día a pesar de los insultos, a pesar de quienes borraron murales feministas, a pesar de quienes vetaron charlas o visitas en centros educativos, a pesar de quienes pusieron mil ‘peros’ (este año por esto, el año pasado fue por eso, el que viene será por aquello…). Pasó este Día en forma de diferentes tipos de actividades al aire libre, presencias, iniciativas, plataformas, coordinadoras, formaciones, talleres y un largo etcétera. Pasó exponiendo una vez más (y como siempre) datos, cifras, evidencias, urgencias, avances y futuros objetivos. Pasó sobre todo gracias al esfuerzo titánico de ellas, que cada vez son más, y gracias a ellos, que a su lado somos también cada vez más. Pasó con los cuerpos separados por dos metros de distancia como medida de prevención, pero con los corazones más unidos que nunca. Pasó recordando todo lo que no puede olvidarse a lo largo de la historia. Pasó argumentando por qué es tan importante hoy y para la sociedad del mundo entero este Día. (Quien no quiera entender la relevancia de esos argumentos tiene un problema, bien porque se niega a empaparse de razones [y mira que son cuantiosas las obras, informes, estudios, ponencias, etc. al respecto], o bien porque es de los que se opone a que nuestra especie continúe la “alocada senda” de querer seguir evolucionando). Pasó, en definitiva, dando pasitos hacia un mañana mejor, y lo hizo de la manera más natural, como el simbólico momento ocurrido el lunes en la rotonda de la Barqueta (Sevilla) a eso de las siete de la tarde, cuando una niña de 12 o 13 años le dijo a su amiga: <<Hoy no es un día contra nadie, sino a favor de la mujer, a favor de la igualdad. Es fácil de entender>>. Yo sonreí bajo la mascarilla, unos dos metros por detrás de las niñas, que mientras tanto aplaudían junto a los padres de una de ellas, y pensé: “Efectivamente, lo que a veces nos complicamos los adultos, y lo fácil de entender que resulta”. He ahí la clave.

Por todo ello y por mucho más, pasó otro 8M. Y quienes llevamos años participando de estas citas nos enorgullecemos de ver cómo el mar de la conciencia social se hace más y más ancho, albergando cada vez más gotas de agua que conforman y empoderan sus olas. Y seguirán dándose pasos adelante, con dignidad, con alegría, con optimismo. Y los 8M (tanto los que se visibilizan cada 8 de marzo como los que se llevan a cabo a diario con tesón y pasión) irán a más. Y la lucha por la igualdad de oportunidades y de derechos no parará: porque cada vez es mayor, mejor y más bella la convicción en los valores del feminismo, una de las dimensiones más valiosas de toda sociedad democrática; y porque sin vosotras se para el mundo.

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Ah, y como dijo esa niña con toda naturalidad: <<Es fácil de entender>>, pero que no desesperen quienes no lo entiendan: disponen de tiempo, información, libros y otras muchas herramientas físicas y digitales más que suficientes. Solo han de echarle un poco paciencia, sentido común, desprenderse de prejuicios rancios, y ya verán que dan con la tecla.

    *Pd: Existe bibliografía, filmografía e innumerables firmas especialistas de referencia y obras de todo tipo para repasar cuanto significa el 8M. Cada año y cada día más. No es ese, por lo tanto, el cometido de estas líneas, sino algo mucho más simple, poco más que un simple telegrama para decir que, dos días después y un año más: ¡Viva el Día Internacional de la Mujer y viva la lucha por la Igualdad!

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