OPINIÓN. Dominicas_ “GRACIAS”, por Juan José García López

HorizontalFuentenueva

(Va por el personal sanitario del hospital de mi pueblo) que me enseñaron con su ejemplo que siempre hay una razón para la esperanza.

El dicente ha estado ausente de los medios unas semanas por razones de salud. Acaba de salir de una turbulencia patológica, en la que no fue un extraño ese huésped tan temido y asesino como es covid-19, un bichito que se puede alojar en los pulmones y en el sentido de las personas y nos tiene a todos robotizados y acongojaditos ´perdíos´. El bribón se empeñó en una vulgar neumonía que yo suelo frecuentar, como deponente de mis sesenta años de fumador, y lo hizo con virulencia, con toda la malaleche que puede tener un bacilo asiático, que terminó por doblar al paciente, quien hasta este trance se creía tener asumido con naturalidad los reveses de la vida.

El coronavirus se cebó con él ¡Y de qué manera! Que sus amigos le llegaron a enviar coronas de flores tanatoriales. Aunque es cierto y verdad que quien esto escribe, tan mal se sintió en el transcurso de la enfermedad, que llegó a perder los papeles, y dos semanas antes de la definitiva legalización de la ley en el Congreso, llegó a solicitar formalmente que lo eutanasen, como quien pide: arsénico, por compasión; y no era ninguna comedia, como en la película de Marx Parker.

moroninfo-mar17

Y como a trancas y barrancas, el enfermo logró salir adelante, no sin la ayuda profesional y cualidad humana de los sanitarios del hospital de su pueblo que lo atendían –benditos sean–, desde el tío de la ambulancia, médicos y enfermeras, personal de servicio, y demás samaritanos; hasta los responsables del funcionamiento de tan eficaz centro sanitario como es el Alta Resolución de Morón: gracias. ¡Muchas gracias a todos y a todas por vuestra sensibilidad, el calor a pie de cama y la comprensión!

Ustedes, tan familiarizados con el sufrimiento de las personas, con el dolor de los demás, que sabéis que no hay que desfallecer ni diluirse en la globalidad, porque no todos somos iguales, somos únicos, y nacemos y morimos solos— Es lo que tú decías, Marcos: siempre hay una razón para vivir. La vida merece ser vivida.

moroninfo-mar17