MORÓN OPINA_ «¿Papá Estado o niño Estado?», por Ismael Cala Díaz

    Siempre ha habido gran controversia con las cuestiones relativas al funcionamiento del sector público y el privado y se han enfrentado los beneficios de uno contra los perjuicios de otro y viceversa, pero observo con preocupación como últimamente, a consecuencia de esta maldita pandemia, de forma más acentuada si cabe, la manera en que personalidades destacadas de nuestro gobierno y por ende en parte de la sociedad, se viene haciendo una exaltada defensa del sector público en general y de la sanidad pública en particular “es momento de lo público” “lo único bueno que podemos sacar de esta crisis es la importancia de lo público” “es lo público, lo común, lo que está dando la cara por nosotros” son algunas de las manidas frases que se escuchan a menudo y que suenan, cuando menos, a puro electoralismo. Frases que, por otro lado, acompañadas de cierto tono en quién las manifiesta o estilo en quien las escribe, suelen llevar con ellas un absoluto desprecio sobre el sector privado y sobre cualquier persona que defienda un modelo sanitario o, mas bien, un modelo de Estado en el que la alianza público-privada conviva en la más absoluta normalidad.

    Vaya por delante mi agradecimiento y reconocimiento hacia nuestro sistema público de salud y hacia nuestros sanitarios, los cuales, se están jugando el tipo de forma heroica durante esta crisis, soportando jornadas interminables y enfrentándose al virus sin las protecciones mínimas necesarias aún siendo ellos los que mejor protegidos deberían estar. Agradecimiento que expreso sinceramente casi cada tarde, uniéndome al bonito gesto que la sociedad española inició espontánea y libremente al comienzo de esta pandemia, aplaudiendo a las 20:00 desde mi balcón. Aplaudo a los sanitarios, a todos, sin distinción, trabajen en la sanidad pública o en la privada ¿qué más da? ¿no es verdad que los hospitales privados están al servicio del Estado en estos momentos? ¿qué tiene de malo un sistema en el que cada uno elija si desea sanidad pública o privada? como hacen todos los funcionarios españoles por cierto, o peor aún, políticos, cantantes y actores, especialistas en darnos a todos lecciones de moral y defensores acérrimos ellos de lo público que utilizan siempre, eso sí, en caso de necesidad, los más caros y exclusivos hospitales sin que se les caiga la cara de vergüenza.

    ¿Acaso no estamos viendo que sin la ayuda de iniciativas privadas esta maldita pandemia nos estaría siendo mucho más difícil de combatir? Cesión de hoteles, pabellones, donaciones multimillonarias de personas y empresas. Hemos llegado a ver como una sola persona, una sola, por libre iniciativa, ha sido capaz de traer a España más material, de más calidad y más rápido que un gobierno entero, el nuestro, en el inicio de esta crisis, a ese señor, por cierto, acostumbran estos amantes de lo público a criticar y despreciar sus gestos haciendo gala de una bajeza moral indescriptible.

    moroninfo-mar17

    LO PÚBLICO NO ES GRATIS. ¿Cuántos de ustedes han reflexionado sobre esta afirmación?. Todo servicio público tiene un coste que terminamos pagando bien vía impuestos o bien vía deuda. Cualquier servicio público que se nos ocurra nos cuesta dinero, desde la educación o la sanidad hasta pasear por un parque o conducir nuestro coche. Sin embargo, existen muchos servicios privados por los que no pagamos nada, Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp o la propia televisión convencional son claros ejemplos.

    ¿Cuál es la diferencia entonces entre los servicios públicos y privados? La obligatoriedad de una de las dos opciones. Si usted prefiere sanidad privada hará un esfuerzo en pagársela, igual con el colegio de sus hijos o las plataformas de televisión que quiera ver. Pero, y aquí está la gran diferencia, use o no use la sanidad pública, vayan sus hijos a escuelas públicas o no, vea usted la televisión pública o no lo haga, y así con un largo etcétera de ejemplos, siempre estará obligado a pagar por ellos. Siempre y de forma ininterrumpida, hasta que se muera. ¿A cuánto ascendería la factura si nos devolvieran anualmente el importe de cada servicio que hemos pagado y no hemos utilizado? ¿Sabían ustedes que solamente mantener las televisiones públicas en España nos cuesta 1.800 millones de euros al año? Sí, 1.800 millones de euros cada año sólo para mantener televisiones públicas y autonómicas que casi nadie ve, o lo que es lo mismo, 100 euros a cada hogar.

    No todo lo privado es gratis pero absolutamente todo lo público nos cuesta dinero.

    Por eso, entre otros muchos motivos, creo firmemente en un modelo de país en el que la clase política se reduzca al mínimo, la figura del Estado haga lo propio, y además, este, pase a tratarnos de una vez como a adultos que somos terminando por fin con ese aire paternalista que ejerce sobre nosotros cuando, como bien apuntó el reconocido economista español Daniel Lacalle “mas que papá Estado deberíamos hablar de niño Estado ya que es el estado el que depende del dinero de las empresas, el dinero público no existe, es dinero del contribuyente. Sin sector privado no hay sector público”.

    El discurso oficial de este gobierno en el que se enaltece lo público, se denosta todo lo privado y que lleva implícito una intención clara de nacionalización de empresas clave en sectores estratégicos, es tremendamente peligroso y atenta directamente contra la libertad de los ciudadanos.

    Justicia social o redistribución de la riqueza son algunos de los eslóganes utilizados en sus soporíferos discursos para atraer el voto de las mentes más vulnerables, mientras que si nos paramos a analizarlos, vemos que a lo que ellos llaman justicia social, es, en realidad, la cosa más injusta que existe, y que consiste, básicamente, en robarle a los que producen y aportan a la sociedad para repartirlo entre los que no lo hacen ni quieren hacerlo.

    Esta clase política que nos ha tocado sufrir y que probablemente sea la que menos clase tiene en mucho tiempo atrás, es especialista en el arte de la propaganda; no gobiernan, anuncian, dicen que van a hacer y luego no hacen o hacen lo contrario de lo que dijeron que harían. Proclaman a bombo y platillo una promesa tras otra cuando estas, en realidad, están totalmente vacías de contenido, pero eso no importa, lo importante es el anuncio constante, la publicidad engañosa hecha política, hacen de la mentira su forma de gobierno y terminamos todos acostumbrándonos a sus promesas incumplidas sin que esto les pase factura.

    En definitiva, hacen creer a la gente que no pueden vivir sin ellos cuando en realidad es justo al contrario, ¡son ellos los que no pueden vivir sin la gente!.

    Espero que tras la lectura de este artículo nadie concluya que mi postura sobre este tema es la desaparición de la sanidad pública por la privada o de las escuelas públicas por escuelas de pago, si es así, no he sabido expresar bien mis ideas. Defiendo la libertad, la libertad individual con la que contamos todos una vez que nos hacemos adultos y de la que nadie debe privarnos nunca, mucho menos el Estado, y por eso estaré siempre enfrente del pensamiento único o la imposición de ideas a la que nos lleva un Estado en el que únicamente exista el sector público.

    Fuerza, moral y ánimo para todos.

     

    – moroninformacion.es no se hace responsables de las opiniones vertidas por colaboradores y ciudadanos ajenos a esta redacción. Si desea participar en la sección “Cartas al director” puede ponerse en contacto con nosotros en el email “contacto@moroninformacion.es” donde les informaremos sobre cómo puede hacerlo –

    moroninfo-mar17
    Compartir