“#MeDueleDoñana”, por Antonio R. Ramírez Albarreal

    Salgo a correr por el nuevo paseo marítimo. El aire trae sabor a sal, lleva un día soplando fuerte y hoy parece que empieza a amainar. Ayer tarde desde la marisma de Corrales ya se veía una columna enorme que viene desde la zona de Mazagón y el Camino de Malpica. Al llegar al monumento a la Fe Descubridora todavía se ve esa enorme columna de humo que lleva devastando los bosques tan únicos que componen toda la costa y el monte onubense.

    Vuelvo a casa reflexionando, desde que corro por los bosques de la zona y subo y bajo por los caminos naturales mi cariño a la naturaleza, primero a la cercana y por supuesto a la más alejada, ha crecido exponencialmente. Me duele, y recuerdo que hace menos de un mes, estos mismos caminos estaban llenos de gente que peregrinaba a la aldea del Rocío.

    Revisando las noticias, resulta artificial que los focos del incendio sean diversos y muy alejados unos de otros, está claro, la mano del hombre, el especulativo, el maquiavélico, el hombre contra la Naturaleza, el sádico, se ha ocupado de convertir en ceniza los pinares que ocupan toda la costa hasta las marismas.

    Escribo a quemarropa, estas líneas nacen del cariño y de la frustración al ver estos bosques ardiendo.

    Hace años vengo escuchando y leyendo al parlamentario Juantxo Lopez de Uralde, este director de Greenpeace España durante diez años viene quejándose durante bastante tiempo del trato que desde las distintas administraciones se le hace a los parajes naturales en nuestro país.

    Cronológicamente el desastre para los bosques se vislumbra a partir de la Ley de Montes de 2014, en esta se permite recalificar los bosques quemados siempre y cuando el Gobierno los declare de “utilidad pública”, a partir de esta ley, todo incendio declarado es carne de tierra recalificada para seguir construyendo legalmente.

    En 2015, Gas Natural Fenosa presenta un proyecto para atravesar la Marisma de Doñana con un gaseoducto y un almacén de gas. Es en 2016 cuando el Gobierno declara este proyecto de “utilidad pública”, el siguiente paso es el que hoy nos ocupa.

    Porque hablamos de Doñana, hace poco nos recordaban en un documental la dificultad que están sufriendo estos humedales y como cada vez están más secos debido al uso fraudulento en la agricultura de la zona.

    Tanto la Unesco, como la Unión Europea como diversas Ongs vienen advirtiendo desde hace mucho al Gobierno por la situación en peligro que sufre esta zona. Mientras, el Ministerio de Energía, como dije antes, aprueba el proyecto para el almacén de gas, la pregunta del millón es, dónde está el Ministerio de Medio Ambiente mientras se aprueba esta ley. Sin duda, es lamentable todo lo que viene pasando con Doñana desde hace años.

    Como dice Juantxo en un artículo de diciembre de 2016: “En Doñana confluyen un conjunto de ecosistemas que le dotan de una personalidad única que atrae a miles de visitantes. Sus tierras son ricas y fértiles, ya que la marea deposita sedimentos que enriquecen suelos que pueden acoger una agricultura y desarrollo sostenibles. Además, las marismas se encargan de amortiguar y minimizar las corrientes marinas cuando hay mucho viento o tormentas”

    Acabo. Este desastre, y otros que ya han ocurrido y otros que vendrán, se preveían desde hace tiempo, pero no parece que nos importe hasta que lo tenemos encima.

    Está claro que debe crecer en nosotros una conciencia medio ambiental, no podemos permitir que se siga abusando, sea con la Ley de Costas o con la de Montes. Recuerdo como de pequeño al ver los capítulos del “Capitán Planeta” me chocaba como describían algunas situaciones que veinte años más tarde son nuestro día a día. Desde entonces me siento con el compromiso de dejar a las próximas generaciones un mundo mejor.

    Me acuesto hoy con un sentimiento agridulce, he visto lo mejor y lo peor del ser humano en apenas veinticuatro horas. Lo peor, como por pura especulación somos nuestros propios verdugos, matando los pulmones que todavía nos mantienen cerca de la naturaleza.

    Por otro, como una sociedad es capaz de unirse contra los hechos que les parecen mal, eso sí, por redes sociales. Esperemos que no se quede en algo puntual y que el cariño por el Medio Ambiente siga extendiéndose y creciendo, que seamos conscientes de que el calentamiento global se ha adelantado en casi un siglo.

    Sin duda, ahora es nuestro momento, dar un paso adelante y ser responsables del futuro. En nuestras manos está el reciclaje, el consumo responsable, cuidar la vida terrestre, la submarina, el empleo de las energías renovables y por supuesto, educar a las nuevas generaciones para que pueda disfrutar y mantener los ecosistemas donde nos movemos.

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