LAS LENGUAS DE TRIPLE FILO. “Tramposos”, por Antonio Morales

    Señor Pedro Sánchez:

    Aprovecho este espacio de opinión para escribirle unas líneas sobre un vecino mío que, aun siendo su amigo, tiene una actitud indigna que hace que a mí me lleven los demonios. Como acaba usted de llegar al poder tras una cadena de casualidades caprichosas (que esperemos que no se conviertan en una serie de catastróficas desdichas), he pensado que quizás esté más receptivo que de costumbre, pues las personas se vuelven cercanas y empáticas cuando encuentran la buena suerte como compañera de viaje.

    moroninfo-mar17

    Hoy voy a denunciar a mi vecino. Creo que tengo motivos de sobra para hacerlo, pero me voy a centrar en el que más me enerva: mi vecino, que es su amigo del alma (no lo olvide, señor presidente) ha utilizado su poder para violentar a los niños. Y usted está mirando hacia otro lado, como si fuese posible mirar hacia otro lado cuando la muerte y el abandono campan a sus anchas en ese lodazal en el que estáis convirtiendo la infancia de los más desfavorecidos del mundo.

    Mi vecino se llama Trump. El dictador Francisco Franco en aplicación de los Pactos de Madrid le facilitó una segunda vivienda, pero en vez de un chalecito en las afueras le puso una Base Aérea, que usted le amplió para que se sintiese más cómodo. Y a mí, que soy un ciudadano de Morón de la Frontera, los aviones de su amigo el pelopollo me desvelan cada vez que sobrevuelan mi pueblo y repostan en su confortable hogar no sé con qué aviesas intenciones.

    Su partido nos traicionó. Vaya eso por delante. Aunque tengo cierta esperanza en su reacción (ojalá me demuestren que no soy un iluso) no se me olvida que ustedes nos metieron en la OTAN, ensanchando la posibilidad de las guerras en un universo al que restaron bondad y belleza. ¿Le suenan de algo estas palabras? La bondad y la belleza, además de dos sustantivos abstractos, debieran ser dos aspiraciones supremas en el ideario de cualquier político que se precie: bondad para practicar la justicia (que no la caridad); y belleza como consecuencia de unas prácticas solidarias con el ser humano y con su entorno.

    Por eso le pido, señor presidente, que hable con su amigo de estos asuntos; ha llegado a mis oídos que Felipe y Letizia ya se tomaron hace unos días el té con él y con su esposa, pero seguro que tenían cosas más importantes de las que hablar, y me consta que en la vida cortesana no hay nada más fastidioso que saltarse el protocolo.

    Espero que no se incomode si le recuerdo que es usted cómplice de Trump, y que por lo tanto es un tramposo hasta que no nos demuestre lo contrario. ¿No resuena en sus oídos el eco de las lágrimas de tantos y tantos niños separados de sus familias en la frontera americana, colosal y magnánima? Mientras que esto sucede, usted tiende en mi pueblo alfombras rojas para que la estancia del presidente americano y de su séquito sea algo así como la antesala de la gloria. Y yo no estoy dispuesto a mirar hacia otro lado. Porque me duele el prójimo como debiera dolerle a cualquier político que se considere digno de ser un buen presidente, un buen alcalde o un buen vecino.

    Por favor, dígale a su amigo, que es mi vecino, que deje al mundo en paz; que nosotros somos un pueblo muy flamenco y preferimos la música. Por eso jamás le diremos que se vaya con la música a otra parte. Pero con la guerra sí. Con la guerra que se vaya a tomar por culo.

    Y si hace falta le tendemos un puente de plata.

    moroninfo-mar17
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