La Sociedad de Colombicultura “El Gallo” celebra este fin de semana el XXVIII Concurso Local de palomos moroncelo

    Esta semana se celebra la XXVIII edición del Concurso Local de palomos moroncelo que como cada año organiza la Sociedad de Colombicultura “El Gallo” de Morón. Hasta el día de ayer estuvo abierto el plazo de inscripciones para aquellos criadores aficionados a esta raza de palomos autóctona y originaria de nuestra localidad. Para este jueves está previsto el enjuiciamiento de las aves participantes mientras que la exposición al público se llevará a cabo desde el viernes 30 de noviembre al sábado 1 de diciembre, de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas, en la sede de la sociedad, en el Pasaje Sánchez Guijo, local B1 (Los Palomitos). Ya para el domingo 2 de diciembre, a las 14:00 horas, se llevará a cabo la entrega de trofeos y premios a los mejores de cada categoría.

    El pasado martes se presentó este evento por parte del Delegado de Deportes del Ayuntamiento de Morón, Antonio Rodríguez, y el secretario de la Sociedad de Colombicultura “El Gallo”, Miguel Casanueva. El delegado destacó el trabajo “en defensa de esta raza autóctona de palomos deportivos, y su bien hacer y su dedicación hacen que esta raza permanezca en este deporte y muchos aficionados de nuestro pueblo puedan disfrutar con la exhibición”.

    Por su parte, Miguel Casanueva animó a todos los moronenses a que acudan y conozcan mejor este deporte en el que “los deportistas son los palomos, y nosotros somos sus criadores”, y recordó que esta competición es clasificatoria para el certamen provincial, que posteriormente da paso al regional y el nacional. Casanueva quiso poner en valor la importancia de contar con la concesión a Morón del origen de esta raza de palomos, que surge en el siglo XIX y que, en los años 40 del pasado siglo, se unificaron los criterios de la raza y se registró para que quedara constancia.

    Casanueva también animó a los moronenses a que se sumen a la afición por los palomos, muy seguida en nuestra localidad en los años 80, cuando surge la Sociedad en un bar de la barriada de El Pantano. Además destacó la labor pedagógica e integradora de este deporte, ya que los jóvenes que lo practican aprenden la “responsabilidad” que supone criar a unos seres vivos, y se desarrollan hábitos y valores muy positivos para el desarrollo personal.

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