“La herida del refugio San Antón”, por José Carlos Valverde

    El Refugio moronense de San Antón ha dicho basta. Sus muros han cedido al desgaste. El agua ha destapado las carencias de sus instalaciones… Ya no queda tiempo. Hoy quiero pediros ayuda.

    Hace unos meses tuve la oportunidad de visitar sus instalaciones. No las conocía, y confieso que quedé impresionado. No por su infraestructura, desde luego, de eso hablaré más adelante, sino por la labor y el amor por los animales de estos voluntarios. Reconozco que su trabajo me vino grande, sumamente grande. Es increíble, sobre todo la pasión que ponen, y las ganas, para luchar día a día, y de forma desinteresada, por estos animales que la vida, desgraciadamente, ha tratado con dureza.

    Sé de buena tinta que en reiteradas ocasiones han solicitado al equipo de gobierno una solución para poder trabajar y ayudar, no solo a los animales, sino a la sociedad. Explicar, a estas alturas, lo que supone acoger a un perro abandonado, y apartarlo de las calles, es malgastar caracteres. El voluntariado solo quiere continuar con su labor altruista de forma digna. Necesitan un local, o que las derruidas paredes del actual fueran reparadas. No es un capricho, es una necesidad. Porque os aseguro que cada segundo que pasa, es un milagro para todos que no ocurra una desgracia.

    Las tormentas de esta semana han hecho mucho daño. Los voluntarios están desesperados. Podéis imaginar cómo están los animales… El refugio San Antón ha quedado herido de muerte (podéis ver el vídeo en la página de Facebook “amigos de San Antón). Solicitan ayuda urgente. Ya no queda tiempo, es ahora, o nunca. No quiero volver a ver unas imágenes tan dolorosas. Porque esto tiene remedio. Necesito, como la gran mayoría de personas, volver a ver imágenes de perros adoptados y felices en sus nuevas familias. Esa es la única fotografía que debe perdurar cada día.

    Por favor, una solución ya…

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