“Fabiola Rey: convertir una visita inesperada (la diabetes) en compañera de viaje” por Yoryi Cruces

    BannerYoryiFabiola nace en una sencilla, humilde y alegre familia, allá en el campo, siendo la menor de las cuatros hermanas. Con 9 años  se queda como hija única en su casa , ya que las hermanas se casaron y abandonan el hogar para forma otros.

    Para Fabiola sus padres fueron los mejores del mundo mundial. Más no podían trabajar para que a las cuatro hermanas no le faltaran nada. La comida y la educación siempre estuvo presente todos los días en su honrada familia.

    Con 12 años una señora llamada “Diabetes” llama a la puerta de su habitación, para decirle que va a vivir siempre con ella. No admitía discusión alguna, se iba a quedar sí o sí.

    Fabiola fue una niña muy lista, porque nunca consideró a la diabetes una enemiga, al contrario, la aceptó como una amiga a la que le tenía que dejar un hueco en el sofá, para ver junto a ella una película que ponían en la televisión llamada  “¿Cómo convivir con una enfermedad que te va acompañar siempre?”.

    Donde unos vieron una urgencia con esta esta enfermedad,  Fabiola vio una rutina, tanto en los tratamientos , dietas y demás. Claro está que le cambió la vida pero, como ella dice, no le tenía miedo a los pinchazos.

    Quién no llevó bien la inesperada visita de la señora “azúcar” fueron sus padres. Su madre Francisca lloraba amargamente comentando una frase que todavía Fabiola la tiene metía en la cabeza y decía “Dios mío que todo lo que le tenga que pasar a ella que me pase a mí”. Esta mujer se pregunta mil veces “¿por qué no me ha entrado a mí esta enfermedad en vez de a ella?”. Su padre, José, tuvo una aceptación más negativa y debido a esta patología se echó a la bebida.

    Los padres llevaron a Fabiola a todos los curanderos y curanderas, sabios y sabias y médicos para ver sí había la posibilitad de que el “azúcar” dejara de existir en el cuerpo de su querida hija. Pero Fabiola se preguntaba “¿por qué me queréis quitar esto, sí a mí la diabetes no me duele? ¿Que no puedo comer algunos alimentos como la azúcar?, pues no los como. Esto es fácil. ¿Qué me tengo que pinchar ?, pues me pincho a mí no me da miedo”.

    Fabiola vio muy claro que la vida iba ser distinta a la que llevaba, porque los controles iban ser muy contantes.

    Hoy día Fabiola está casada felizmente con José María Molina Guerrero, que lleva con ella 25 años ( 11 años de novios y 14 de casados) y han tenido 3 hijos: Nazaret, Israel y Ester. Esta última, como comenta Fabiola, la tiene Dios en el cielo junto a su padre y a su hermana Fini, que se fue muy joven ( 35 años). También fue un duro golpe, pero Fabiola dice como buena creyente que Dios no hace nada por casualidad y después de cada acontecimiento hay una explicación.

    Fabiola desde hace 25 años que es catequista de Primera Comunión en su parroquia de San José Obrero, ubicada en el barrio del El Pantano. También es voluntaria de Caritas hace 6 años y cada semana visita la cárcel de Sevilla II (Morón) a dar ánimos, apoyos, y catequesis a los internos.

    Fabiola pertenece hace 25 años a la comunidad neocatecumenica y allí es donde conoce una pieza fundamental en su vida, José María Molina, una gran persona, doy fe de ello.

    Otra parte importante en la vida de Fabiola es su participación en la asociación de diabéticos “Adimo”, de la que fue socia fundadora  en el año 1994. Con el cargo de secretaría, estuvo unos 5 años y lo tuvo que abandonar por problemas laborales y familiares. Hace dos años ha retomado el compromiso con la asociación con total implicación y después de unas elecciones salió elegida presidenta , cargo que ostenta con mucho orgullo y satisfacción. Fabiola recalca que el equipo que le rodea es inmejorable y gracias a ellos, la asociación funciona bien.

    Resaltar que la asociación “Adimo” recibió un galardón recientemente por la Diputación de Sevilla debido a su altruismo y su gran generosidad. Dicho premio fue entregado en una fiesta celebrada en Pruna junto a asociaciones de otros pueblos.

    También comentar que la asociación “Adimo” fue rey mago en la última Cabalgata de Morón, precisamente el Rey negro, Baltasar, como representación de las asociaciones locales, creado un antecedente, ya que repartieron por primera vez caramelos sin azúcar.

    Bueno, me despido y quiero decir que Fabiola es una gran persona  con sus virtudes y defectos, pero en la lista de amigos míos está, porque es generosa, altruista, solidaría, optimista y hay que aceptarla como es, no engaña a nadie.

    Gracias Fabiola por ser mi amiga y ha sido un placer escribir este artículo.

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