“España ante el espejo”, por Antonio R. Ramírez Albarreal

    BannerArlaukasA raíz de una noticia de hace unos días en la que el Tribunal de Estrasburgo condenaba a España por sexta vez, sí sexta, por no investigar torturas en el entorno de la Guardia Civil y la octava desde que firmó el Convenio Europeo de Derechos Humanos, me he puesto a indagar, y no me ha hecho falta demasiado, para encontrar otros casos en los que a nuestro país le han puesto las orejas coloras por no cumplir con diversos tratados, ya sean sociales o económicos, entre estos  podemos contar la Declaración Universal de Derechos Humanos o Tribunales Constitucionales o extranjeros.

    De esta manera solo tendré espacio para pasar la vista por encima de diversos casos, así dejaré en manos del lector que ahonde por su cuenta y redescubra. Porque la mayoría ya fueron noticia, aunque tampoco ocuparon las portadas de los periódicos o de los informativos.

    Empecemos por los diversos problemas de migración que cada poco tiempo son noticia en nuestras fronteras, quizás ahora algo menos. Es de todos conocido el asunto de las devoluciones en caliente, es decir, al poco tiempo de llegar, y sin coger los datos de los migrantes, son inmediatamente devueltos al otro lado de la frontera. Y sí, entre otras cosas, esta gestión de nuestro gobierno en sus diversas etapas va contra la Declaración de los Derechos Humanos como bien afirma el Art.13, donde se afirma que “(…) toda persona tiene derecho a circular libremente” y como vemos, nuestros actos van contra todo un artículo. Por supuesto, como ya dije en su momento, las concertinas y la doble valla también forman parte del mismo problema.

    Casi sin poder tomar aire entramos de lleno en la llamada “Ley Mordaza”, en la que hasta por twittear contra el Rey es posible entrar en la cárcel. Este sería un caso “hipotético” pero recordamos que desde hace casi un año se limitan siete derechos fundamentales:

    En primer lugar vulnera el derecho a la no discriminación por ideología política, ya que se ha creado una lista negra llamada “Registro General de Infracciones contra la Seguridad Ciudadana” a la que pasan todos aquellos que se salten esta Ley de Seguridad Ciudadana.

    Pero seguimos, otro derecho fundamental roto es el de que cada ciudadano tiene derecho de defensa y presunción de inocencia, ya que con esta solo será válida la palabra de los cuerpos de seguridad del estado, que tendrá más peso que la del ciudadano.

    Y más, vemos el principio de seguridad jurídica violado en el artículo 36.2 de esta Ley donde es posible la detención solo por “perturbar la seguridad ciudadana”. Otra de las joyas de esta Ley es la ruptura  con el derecho fundamental a la intimidad y a la libertad personal, ya que según el artículo 16, la policía podrá pedir la identificación solo por “indicios” o como medida preventiva. Como podemos ver este sistema ataca y coarta la forma en la que nos podemos acercar a cualquier manifestación o acto, ya que podemos ser identificados, solo por estar, como medida preventiva.

    Para cerrar con esto, la policía podrá grabar en cualquier momento, en cualquier concentración mientras que cualquier ciudadano si es captado con una cámara o similar deberá entregar este a los Cuerpos de Seguridad Nacional, esto claramente va contra el derecho a la información, como también contra el derecho de defensa y el de utilizar los medios pertinentes.

    Podría dejarlo aquí y ya tendríamos motivos para sentirnos algo incómodos. Pero existen más motivos por los que seguir. Por ejemplo, el 30% de la población infantil esta en riesgo de pobreza, dato preocupante y bastante alto para ser, como somos, un país europeo del primer mundo. Y lo avala Cáritas en sus diversos estudios, entre otras instituciones.

    Entramos ahora en otro tipos de materias, en estas no ya se incumplen los DD. HH. sino que es nuestro gobierno el que pasa a ser judicializado por países externos, como es el caso de los crímenes del franquismo, que están siendo investigados por jueces argentinos, al igual que los niños secuestrados del franquismo.

    Sigo, porque aunque no lo creamos, en nuestro país existen presos políticos, personas que han sido encarceladas por sus pensamientos políticos. Me ha parecido algo curioso, porque se supone que no debería pasar en un país como el nuestro, pero son dieciséis los presos políticos que andan repartidos por todas las cárceles españolas, y no, no hablo de etarras, que algunos cuentan y otros no, ni tampoco he contado a Bódalo, conocido en estos días por su encarcelamiento. En su mayoría son presos del PCE, y me resulta algo extraño, porque nadie debería ser encarcelado solo por pensar de una manera o de otra, y estos, tras mucho indagar, están encarcelados no por actos sino por pertenecer a uno u otro partido.

    Otros dos temas que me gustaría tocar son la fragmentación laboral, los contratos precarios y la desaparición de los contratos estables, que se aproximan al artículo 4 de la Declaración de Derechos Humanos, y digo se aproximan porque en algunos trabajos se está cerca del esclavismo, mucho trabajo para un mísero sueldo.

    Y por último, encajaría en esta lista el copago farmacéutico, como método doble donde el ciudadano debe abonar doblemente los diversos medicamentos.

    Como dije, no son pocas las causas para pensar que nuestro país está entre los primeros en el mundo en varios apartados, escuchamos diariamente que somos un pueblo maduro, pero cosas como estas hacen que al menos, nos planteemos dónde está nuestro nivel cuando hablamos de respeto a los Derechos Humanos y a situaciones similares, que nos acercan más a países tanto del arco árabe como a algunos latinos.

    Sin duda, debemos exigirles a nuestros gobernantes el cumplimiento de los derechos fundamentales, a través de las diversas plataformas con las que contamos, la primera de todas, nuestro voto. Porque, a veces, vemos a estos erigidos como adalides de los Derechos Humanos fuera de nuestras fronteras, algo siempre loable, pero es significativo que, ante esta cantidad de “faltas” sean los primeros en mirar hacia otro lado, fuera de nuestras fronteras.

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