ENTREVISTA_ Moroneando sobre… “Sociedades alternativas, con Óscar García Jurado. Parte IV”, por J.D. Vidal Gallardo

El economista moronense Óscar Gª Jurado

*La semana pasada, en la Parte III: https://moroninformacion.es/moroneando-sobre-sociedades-alternativas-con-oscar-garcia-jurado-parte-iii-por-j-d-vidal-gallardo/


Final de esta ruta que nos ha permitido matizar en nuestro pensamiento algunos mitos, argumentos generalizados al hablar de economía, política, relaciones de poder o justicia social. Todo ello, gracias a cuatro semanas de reflexión y claras explicaciones por parte del economista Óscar García Jurado. En esta última parte de la entrevista, el moronense invita con cada una de sus respuestas a seguir muy de cerca su obra, su actividad, sus tesis. La premisa, siempre (que nadie lo olvide): divulgar sobre economía como materia para ayudar a erradicar desigualdades, como vínculo para que todas las personas vivan con dignidad, sin sometimientos; nunca entendida como herramienta del poder para aumentar la brecha con la mayoría. En definitiva, Óscar y sus ideas para alcanzar sociedades alternativas más justas, más coherentes y humanas.

J. D. En una de tus obras citas a Aristóteles, haciendo alusión a la manera que las personas tenemos de mirarnos y considerarnos las unas a las otras… ¿Valoramos más a la gente por lo que tiene que por lo que es? ¿O la tendencia mejora?

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Óscar: De todo hay. Pero en conjunto, vivimos en una sociedad para la que el éxito se mide por la cuenta corriente y no por ser mejor persona. A nuestros hijos les decimos que estudien “algo que tenga salida”, aunque no les aporte saberes para ser mejores personas. Y, normalmente, queremos que sean los mejores de la clase y ya después, si es posible, que sean buenos con los compañeros… Las prioridades suelen ser las que son. Salvo, ya digo, excepciones.

J. D. ‘La teoría del círculo’: 1º- El sistema provoca condiciones laborales, de dependencia económica y de supervivencia en diversos países que obligan a muchas personas a migrar en busca de una vida más digna. 2º- En los países receptores de esa migración, el sistema jugará con un doble mensaje: si las cosas van ‘bien’ y el gobierno es afín a sus teorías económicas, esa inmigración se recibirá sin pretender integrarla en lo social pero empleándola como mano de obra barata para trabajar en diferentes sectores; pero si el sistema colapsa, hay crisis, y máxime si el gobierno de turno no coincide con las ideas económicas del sistema, se tensará mucho más la cuerda, se fomentará la idea del “peligro, la irregularidad o la invasión” (es decir, se generará xenofobia y racismo), se hablará de ‘patriotismo’ diciendo que solo hay sitio y trabajo para “los de aquí” y se clamará a favor de la deportación de los llegados. 3º- Algunos serán llevados de vuelta a sus lugares de origen (cuestión de votos), desentendiéndose el sistema y el Estado de las condiciones en que esas personas quedarán; y quienes permanezcan en el nuevo país, se encontrarán con mil trabas para regularizar su situación, y determinados empresarios podrán, mientras tanto, contratarlos en míseras condiciones. 4º- El círculo se repite sin parar, y de fondo: derechos humanos eternamente pisoteados… Aun faltando mucho que explicar, ¿se acerca a la realidad esa teoría? ¿O es una de mis chalaúras?

Óscar: Está bien, es didáctico. En resumen, podríamos decir que vivimos en una sociedad en la que la gente es considerada como pura mercancía. De manera que las personas que sean ‘útiles’ para ganar dinero, serán ‘integradas’, y las que ‘no lo sean’, serán excluidas.

J. D. Siglo y medio después, ¿cuán reconocido, debatido, respetado o atacado es en las facultades universitarias de Economía el análisis del Capital hecho por K. Marx?

Óscar: Han aprendido más de Marx los que quieren mantener el sistema capitalista actual que quienes quieren cambiarlo. O, al menos, han sabido adaptar mejor sus ideas a las condiciones históricas en las que se vive.

J. D. Confundir trabajo con empleo, confundir el valor de las cosas con su precio… Es en la correcta explicación de esos detalles aparentemente pequeños donde radica el origen para evitar engaños más graves a posteriori…

Óscar: El valor de las palabras, de los conceptos, es grandísimo. En fundamental que entendamos que el trabajo es mucho más que el empleo. Esa idea es parte de la transformación necesaria. La economía feminista es clave en todo esto. Y los clásicos, por supuesto. Machado lo tenía claro cuando decía que “es de necios confundir valor con precio”, pero nada, ahí seguimos en las facultades de economía, erre que erre…

J. D. Valores en sociedad. Si en las escuelas nos educan (a la mayoría) en valores como la amistad, la tolerancia, la ayuda, la no discriminación o la igualdad, ¿en qué momento se tuerce la cosa y nos hacemos más individualistas, egoístas, consumistas compulsivos, excluyentes, indiferentes…? Es decir, si crecemos respetando a los demás, ¿cuándo se jode todo y empezamos a mirar solo por ‘lo nuestro’?

Óscar: Es que no creo que en la escuela nos eduquen tanto en los valores que dices. Ni en las familias. Creo que el valor de la competitividad está en nuestra educación desde que somos pequeños. La competitividad lo enturbia todo, y sí, debemos de ser buenos compañeros, pero al final Nadal es un héroe porque vence a los demás, en un deporte individual de uno contra uno. Aquí la cuestión es ganar, y si se hacen amigos, pues mejor, pero si no, pues tampoco se penaliza socialmente. Cristiano Ronaldo es un héroe porque es rico y ganador, no porque sea buen compañero. Esos son los modelos de comportamiento de éxito en nuestra sociedad. Y creo que son esos valores ‘secundarios’ para algunos los que primero deberían de destacarse, por ejemplo, y por seguir los ejemplos anteriores: el compañerismo por encima de todo lo demás.

J. D. Jefes de los jefes: Google prepara su propio modelo ‘formativo’, rivalizará con universidades y adecuará próximas generaciones de trabajadores a las necesidades del mercado (artículo de Carlos Fernández Liria, profesor de Filosofía de la UCM: https://blogs.publico.es/dominiopublico/34928/universidad-jaque-mate/?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=web&fbclid=IwAR0-WhPtojsCa7sh1YIyiOY_6nxUo1dNXRX6aQZA7E8rT689tNJy-tCgTC8). Amazon y sus brazaletes para comprobar cuánto y cómo teletrabaja el personal (lo recoges en tu artículo https://portaldeandalucia.org/opinion/teletrabajo/). Ya adelantamos algo en la Parte III sobre autoridad cibernética, pero: ¿Impondrá este tipo de macro-empresas los modelos de estudios y trabajo próximamente? (¿Lo hacen ya?). Muchos derechos colectivos están en juego y crece la inquietud sobre algo que, en realidad, no pocas voces vienen advirtiendo ya desde hace tiempo. Ejemplo sonado: La hipótesis cibernética, del proyecto Tiqqun (2015. Ed. Acuarela Libros & A. Machado).

Óscar: Como siempre, las empresas harán lo que las leyes, las instituciones y las sociedades les permitan hacer. Como siempre. Hay una lucha de clases y si una de ellas no pelea, la otra hará lo que más le convenga. Las sociedades han avanzado significativamente cuando han logrado frenar las ansias de riqueza y poder de unas minorías, nunca pensando que si a esas minorías les va bien le irá bien también a todo el mundo.

J. D. Naomi Klein o Noam Chomsky, entre otros, apuntan eso que comentas (https://kaosenlared.net/noam-chomsky-frente-a-nuestros-ojos-se-esta-desarrollando-una-brutal-guerra-de-clases/): alertan de que, tras muchos siglos y tantas circunstancias, “lo que sigue habiendo de fondo es una descarnada lucha de clases en la que los de arriba nunca aceptarán que se les discuta el poder”. “El Dinero es concebido por los poderosos como su dios y religión”, cantaba Juan Carlos Aragón en sus recitales. Andrés Rábago Gª, El Roto, muestra en una de sus geniales ilustraciones (Viñetas para una crisis. 2011. Reservoir Books/Mondadori) a un líder del sistema que, mientras mira unas estadísticas, sonríe y piensa: <<Unos tienen mucho y otros nada, pero la media es la correcta>>. En fin, las medias tramposas, que ni destapan lo mucho que acaparan unos pocos, ni denuncian lo escaso que poseen muchos más…

Óscar impartiendo una de sus conferencias

Óscar: Muchos economistas son maestros del engaño y la manipulación a través de las cifras. “No hay nada más mentiroso que un número”, me dijeron en una ocasión. Milton Friedman, el pensador de cabecera de la economía capitalista liberal de las últimas décadas, hablaba de libertad al mismo tiempo que era asesor del dictador chileno Pinochet. Y le dieron el premio Nobel… Hay que tener pocos escrúpulos y ser muy buen manipulador.

J. D. Hace poco leí un libro escrito por Chris Hedges e ilustrado por Joe Sacco que me sorprendió, Días de destrucción. Días de revuelta (2012. Nations Books/Ed. Planeta en España). Repasa enclaves y episodios que enseñan cómo el capitalismo más explícito actúa a diario y desde hace décadas en una de sus cunas predilectas, Estados Unidos. ¿Qué grado de autonomía tienen Bruselas, Sao Paulo, Tokyo o Sidney con respecto a Wall Street (esto es, Goldman Sachs, New York Private Bank & Trust, los conglomerados de Rupert Murdoch o Koch, JPMorgan Chase & Co…)?

Óscar: Cada vez menos. Yo recomiendo La doctrina del shock, de Naomi Klein. Viene muy bien para entender los tiempos en los que vivimos. El capital financiero global controla cada vez más la vida de la gente. Pero, una vez más (porque es uno de los mensajes más importantes que han de calar): siempre hay capacidad de resistencia y cambio. Siempre es posible dar la vuelta a la situación. No de un día para otro, pero sí con esperanza y paciencia.

J. D. El mencionado Hedges expone en su obra que cuando los diferentes imperios dominantes percibieron los últimos coletazos de su capacidad para seguir enriqueciéndose a costa de oprimir pueblos y devastar parajes naturales, es cuando más radicales y ultraconservadores se volvieron. ¿Ocurre eso actualmente? E hilando con ello, denuncia el autor que en el sistema capitalista actual “el fin es sobrevivir”, y que, para dicho sistema, “solo los más productivos sobreviven”.

Óscar: El fascismo de la primera parte del siglo XX llega cuando el capitalismo no puede ser democrático para continuar con sus fines. Los movimientos ultraconservadores, neofascistas actuales tiene como raíz lo mismo. Los sistemas políticos en los que vivimos basan sus libertades en robos, saqueos y violencia en otras partes del mundo. Desde la base militar de Morón se actúa como comisaría de vigilancia de África. Si los países africanos se “equivocan” y deciden cosas no favorables al capital norteamericano, serán atacados por aviones que repostan en nuestro pueblo. El Imperio estadounidense lleva mucho tiempo, “para quien quiera abrir los ojos y tomar conciencia” -como decía Sampedro-, oprimiendo pueblos, devastando territorios, violentando comunidades.

J. D. Precisamente en Derribar los muros (2019. Roca Editorial), diferentes autores nos acercan de manera poliédrica a la caída del Muro de Berlín (1989) y conectan con las políticas que en el presente componen la realidad social continental. ¿Cómo casa el que hoy Europa llame a tender puentes mientras, en paralelo, (re)surjan neofascismos? Por cierto, ¿qué opinas de las esferas que actualmente tratan de poner a la misma ‘altura’ el fascismo con el comunismo y otras corrientes que históricamente lo han confrontado? Se apunta sin distingos a ciertos aspectos de estas últimas corrientes, como los recurrentes ejemplos de quienes ‘defendiendo’ unas ideas traicionaron sus valores originales o esenciales, pero, ¿echas en falta análisis más profundos?

Óscar: El comunismo, con sus errores, ha buscado equilibrar económicamente las sociedades. El fascismo las hace más desiguales. El primero favorece a los de abajo para que haya más igualdad. El segundo a los de arriba, para fomentar la desigualdad. El poder quiere legitimar el fascismo en muchas ocasiones, y hacerlo igual al comunismo es parte de esa estrategia. Lo que no quita, como te digo, que buena parte del comunismo existente en el siglo XX deba ser objeto de crítica y revisión, como toda obra humana. La Unión Europea es una estructura socio-política preparada para los intereses del capital. Si no se entiende eso, difícilmente se podrán entender las políticas que desarrolla. De hecho, en los próximos meses veremos cómo trabaja mucho más para el capital que para las personas cuando tras “las ayudas” vengan de nuevo las políticas neoliberales de privatización, mercantilización y enromes pagos de intereses.

J. D. De Europa a Andalucía. ¿Qué le sucede a la izquierda en nuestra región? ¿Por qué cuesta tanto aunar miras, sabidurías e ideas? Muy interesante lo que escribes en https://esparragosytagarninas.wordpress.com/2020/11/23/otra-izquierda-andaluza-2/ / https://portaldeandalucia.org/opinion/otra-izquierda-andaluza/. ¿Vislumbras proyectos verdaderamente ilusionantes a través (y más allá) de la política que rescaten la apertura, la(s) cultura(s), la educación, lo público, “el alma y la luz”?

Óscar: Creo que vamos a avanzar en una construcción colectiva de una herramienta que sirva para mejorar la vida de las clases populares andaluzas. Si continuamos con lo que hay: la derecha en el poder, la economía en manos de capitales foráneos, movimientos sociales-culturales implicados más en mantener lo que hay que en cambiarlo; si la mejora la esperamos con la vuelta del PSOE a la Junta (con la colaboración de otras fuerzas políticas), entonces, en suma, la situación de desempleo, precariedad, pobreza y emigración continuará. No me cabe la menor duda. Ante eso, tengo esperanza en la gente y en su capacidad de transformar las cosas. Ya dije que soy pesimista en el análisis y optimista en la voluntad transformadora de la gente.

J. D. Los impuestos, tema delicado. Mantiene Rohan Grey (profesor de Economía en la U. de Willamette, Oregón, y fundador-presidente de la Red de Moneda Moderna) que a la población no se le explica el funcionamiento real de la circulación de dinero, ni de los impuestos, y que de no cambiar eso, la sociedad no será completamente democrática (https://www.publico.es/sociedad/entrevista-rohan-grey-rohan-grey-gente-no-entiende-dinero-no-haber-democracia-real.html). ¿Sabemos los ciudadanos cómo funciona de verdad el sistema contributivo o qué mejoras podemos demandar?

Óscar: No, claro que no. Dos cuestiones. Una: aquí se pagan menos impuestos que en la media europea, lo que es causa de tener un estado del Bienestar peor. Y dos: se lleva décadas incumpliendo sistemáticamente la constitución. Nuestro sistema fiscal debe ser progresivo, deben pagar porcentualmente más impuestos quienes más dinero tienen (art. 31.1), y, sin embargo, las reformas fiscales van en la dirección contraria. Probablemente, todo esto pase porque esta sociedad no tiene mucha idea sobre su sistema fiscal. Como casi siempre, la ignorancia favorece al que más tiene.

J. D. Y es que, más allá de las teorías, están las historias de las personas. Paul Krugman explica en sus artículos que los ‘optimistas’ datos de la Bolsa de New York o de las previsiones macrofinancieras no se corresponden con la alarmante situación socio-económica de su país (crecimiento de desahucios, reducción de la educación y la sanidad públicas, pérdida de derechos laborales y sindicales…). Otra tremenda historia es la que recoge Sara Mesa en Silencio administrativo. La pobreza en el laberinto burocrático (2019. Ed. Anagrama), acerca de los miles de escollos que mucha gente encuentra a diario con las instituciones y Administraciones para poder ejercer derechos y acceder a servicios que un Estado debiera ofrecer de manera ágil, cualitativa. Muestra también los prejuicios sociales que eso crea genera contra quienes se encuentran en situación de pobreza o necesidad en países ‘prósperos y avanzados’. ¿Dónde está el debate social? ¿Nos estamos haciendo tan insensibles ante los problemas ajenos que incluso nos es indiferente lo que le ocurre al vecino?

Óscar: Hay correspondencia en que la Bolsa suba y a la gente le vaya peor. La hay. La acumulación de capital cada vez va más en contra de la satisfacción de las necesidades de la gente. Por tanto, si las Bolsas capitalistas suben, las “bolsas de la gente” bajan. No es cierto que si al capital le va bien a la gente le va a ir bien. Esta es una de las principales bases de legitimación de la economía capitalista, y es falsa. Respecto a la segunda parte de la pregunta, en la medida en que se prima el individuo a la comunidad, se corre ese riesgo. La ideología liberal nos dice que la libertad se logra desde lo individual. Yo creo lo contrario: que sin comunidad no puedes ser libre. Sin comunidad el ser humano se convertiría en un animal despiadado, y para un animal el concepto de libertad desaparece. Sampedro aludía a la metáfora de la cometa: “Para volar debe estar sujeta por una cuerda; una cometa que se suelta, se hace ‘libre’, deja de volar y desaparece”. Al ser humano le pasa lo mismo. La libertad va unida a estar arraigada en una colectividad. El desarraigo que produce la ‘libertad’ que propone la ideología hegemónica lleva más a la enfermedad mental que a logros de autonomía.

J. D. Otra realidad silenciada que nos rodea a diario, la de los oficios que parecen quedar siempre en la despensa del orden de relevancia de las legislaciones (por ejemplo, las empleadas del hogar: https://www.eldiario.es/economia/empleadas-hogar-siguen-cobrar-subsidio-paro-cuatro-meses-hay-gente-necesita-comer_1_6111774.html). Tengo la sensación de que la propia lucha obrera se olvida también a veces de esos trabajos tan necesarios y, al mismo tiempo, tan injustamente tratados por parte de la sociedad… ¿Por qué esa falta de protección y reconocimiento social? Es como si una especie de proceso de alienación llevara a la ‘clase media’ a despreocuparse cada vez más de la lucha común de la que forma parte…

Óscar: En este punto creo que es relevante reconceptualizar el términotrabajo’. Este tipo de actividades laborales imprescindibles para la vida, en la medida que han sido realizadas mayoritariamente por mujeres, han sido minusvaloradas. Vivimos en una sociedad capitalista y patriarcal, y si no lo tenemos en cuenta, se nos escapan muchas cosas. Las enfermedades laborales de las mujeres aceituneras no han sido tratadas del mismo modo que las enfermedades laborales de los mineros, por ejemplo. Repito, hay que abrir los ojos para tomar conciencia, y esos ojos, en muchos casos, miran para otro lado, teledirigidos por medios de comunicación, redes sociales o incluso mercados editoriales controlados por grandes grupos financieros.

15M. Histórico movimiento popular por la dignidad socio-política. Año 2011

J. D. Últimas preguntas. No quería terminar la entrevista sin preguntarte por el 15M (2011). Desde la perspectiva que da mirarlo casi una década después, ¿cuánto crees que consiguió permear en la sociedad aquel inspirador movimiento (y otros similares en otras partes del mundo, como el Occupy Wall Street en New York), el posterior Nuit Debout francés…)? ¿Y cuánto se quedó por el camino?

Óscar: Pues mira, en Morón nos adelantamos al 15M. El discurso de la campaña electoral de AMA-Morón en 2011 era muy similar a lo que se hablaba en la plaza del Sol de Madrid, que es lo que se acababa difundiendo. Eso no pasó porque por aquí seamos más listos, sino porque había un germen de actividad socio-política democrática y asamblearia. Esos procesos se cocinan a fuego lento, no surgen de la nada. Tampoco desaparecen totalmente cuando dejan de estar en el foco mediático. Yo estoy convencido de que, igual que a mí me han influenciado para el resto de mi vida las asambleas en el centro social Julio Vélez en los años 90, la gente que vivió el 15M sentirá siempre lo mismo. Eso está ahí, y, de una manera u otra, influencia e influenciará en nuestra vida política.

J. D. ¿Crees que obras como aquel Reacciona (José Luis Sampedro, Rosa M.ª Artal, Àngels Martínez, Mayor Zaragoza, etc., con prólogo del mítico Stéphane F. Hessel. 2011. Ed. Aguilar) podrían volver a convertirse en símbolos para la creatividad y el cambio en la época la actual? Te lo pregunto porque, aunque la aparición del 15M abrazó varias y heterogéneas capas de la sociedad, llamó mucho la atención cómo los más jóvenes nos comprometimos con ideas en torno a la justicia social. ¿Podría darse un movimiento similar a corto plazo, o ahora las inquietudes son otras?

Óscar: No sé… El 15M de 2011 me invitaron a asistir a una concentración en Sevilla. Yo estaba de campaña electoral y tocaba ir a La Romera. Nadie tenía ni idea de que ese 15M iba a ocurrir lo que ocurrió. Los hechos sociales son muy difíciles de prever.

J. D. El pasado 13 de noviembre se estrenó el documental El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco, sobre cómo en 1992, aprovechando el foco mundial puesto en la Expo Universal de Sevilla y los JJ.OO. de Barcelona, otro proceso de primera relevancia tuvo lugar en nuestro país pero pasó desapercibido: los términos de la reconversión industrial, el falso mensaje de impulso de nueva clase media, la implementación del modelo neoliberal… Cuestionamiento del relato contado hasta ahora gracias a la investigación de datos y documentos oficiales hasta ahora desconocidos. La cinta habla del colectivismo frente a ese intento de atomización que tiende a disminuir derechos entre la mayoría social. ¿En qué punto se encuentra hoy esa ‘unión’ en la defensa de la justicia social, laboral y sindical en España?

Óscar: El análisis me lleva a mirar el individualismo, la competitividad, la valorización inadecuada de ciertos “héroes sociales”. Eso me hace ser pesimista. Pero, por otro lado, veo que hay gente que trabaja colectivamente en una nueva economía social transformadora en Andalucía; veo cómo existen herramientas para la transformación como la cooperativa de ahorros éticos y solidarios Coop57; veo cómo en mi centro social la gente se reúne y hace teatro, colabora y cooperara. Veo gérmenes de posibles cambios, y eso me lleva siempre a ser optimista de cara al futuro y no dejar nunca de tener esperanza.

J. D. Y otra de actualidad: la lucha por las patentes de las vacunas contra la actual pandemia: la oposición de farmacéuticas y gobiernos del ‘primer mundo’ a la propuesta de India y Sudáfrica (más organizaciones de distinta índole) de no basar en las patentes la llegada de la vacuna a las personas que viven en zonas en vías de desarrollo. No sé si aquí hay más de acumulación de riquezas, de compra-venta de acciones millonarias, de querer mantener privilegios, de desprecio por quienes menos medios tienen, de miserable ausencia de humanidad, de falta de movilización ciudadana, o un poco de todo… ¡Se trata de la salud de seres humanos!

Óscar: Se trata de la economía capitalista. La cuestión de las farmacéuticas es uno de los claros ejemplos de cómo en un régimen socio-económico como este prevalece el capital a la vida. La vida se pone al servicio del capital, y no al revés. Por eso creo que hay que terminar con esta economía y parir otra.

J. D. Óscar, llegamos a la meta, y ya que mencionamos las vacunas, me despido con Quino Salvador y su eterna Mafalda, cuando, acompañada de su pandilla de amigos, fue a donde una enfermera para pedirle que les pusiera “la vacuna contra el despotismo, por favor”. Dime que, a pesar de todo, hay razones para creer en una humanidad que venza dicha enfermedad…

Óscar: Siempre. Mira, en las gañanías de Andalucía, donde las personas descansaban tras días y días trabajando en los latifundios, había gente, normalmente anarquistas, que enseñaba a leer a otras personas. Es decir, en medio del cansancio, la suciedad, sin apenas luz, había gente que sembraba en otra el germen del pensamiento y de la aspiración a una vida mejor. Desde los valores de la unión, el cumplir y el reparto. Si esas personas lo hacían en aquellas circunstancias, ¡nosotros no deberíamos renunciar a hacerlo en las actuales!

   Y ahora sí, en todo lo alto, optimistas, con argumentos para sentir que los cambios son posibles («desde el pensamiento, la unión, el cumplir y el reparto»), despedimos esta especie de Curso sobre economía social y colaborativa que, en forma de entrevista, ha impartido Óscar García Jurado. Les confieso que son muchos los conocimientos y valores adquiridos en este último mes, y espero que eso mismo sientan también los lectores/as de este Moroneando. Comenzó el economista local instruyendo sobre economía o política a partir del ejemplo (nunca mejor dicho) de las mujeres aceituneras de Morón de la Frontera, «a ninguna de las cuales se le ha nombrado hija predilecta, ninguna tiene una calle en el pueblo, y apenas se conocen las penas, sufrimientos y enfermedades que el quehacer diario que suponía deshuesar, rellenar o envasar aceitunas les ha supuesto», escribe en su obra El capitalismo en carne y hueso. Y han seguido tres semanas de explicaciones de todo tipo. Si esta charla le ha servido a alguien para «abrir los ojos» de un modo distinto, cuestionarse cosas o querer seguir investigando a partir de aquí, objetivo cumplido. Y si ha provocado el que otros sepan más y mejor sobre alternativas existentes con las que arrimar el hombro y fijarnos en modelos basados en la igualdad de oportunidades y la justicia social como referentes, entonces, doble paso adelante.

Como nuestro entrevistado ha dicho en esta Parte IV: «Aquello que verdaderamente te marca, queda para siempre». Por eso: gracias, Óscar, por tu involucración y porque tus respuestas son de las que calan en las conciencias.

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