ENTREVISTA. Moroneando sobre… “Lunares y volantes, con Susana Navarro Pilares. Parte II”, por J.D. Vidal Gallardo

Susana Navarro en plena faena
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*En la Parte I: https://moroninformacion.es/entrevista-moroneando-sobre-lunares-y-volantes-con-susana-navarro-pilares-parte-i-por-j-d-vidal-gallardo/


Tras tejer la semana pasada una serie de reflexiones e ideas más generales referidas al ámbito laboral al que se dedica, sus conexiones con la sociedad que le ha tocado vivir y su relación con el campo de la moda, Susana nos permite hoy viajar hasta algunos rincones de su faceta más íntima. Ya acabamos la primera parte llevándonos la sorpresa de imaginar a nuestra diseñadora trabajando en el mundo de la interpretación, encargándose del vestuario, por ejemplo, reto artístico y profesional que ella misma confesó que le ilusiona especialmente. Pues bien, hoy seguiremos mirando por el ojal, llevándonos algunas otras sorpresas y, cuando menos, conociéndola un poco mejor.J. D. Susana, aparte de tu trabajo, ¿qué te apasiona; qué es fundamental en tu vida? Tus gustos, tu día a día…

Susana: Me encantan los animales (no humanos, imagino, en este caso), no podría vivir sin mi perro, lo adoro. Mis amigas son otra de las partes fundamentales de mi vida, ¡aunque se quejen de que casi nunca les conteste en el grupo de WhatsApp! Otras de las cosas que me apasionan son el cine y la música. No hay un día en mi vida en que no me ponga música… Es tan poderosa que puede hacer que cambies de humor y alegrarte un mal día.

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J. D. (Me dicen tus amigas que te perdonan tus despistes al teléfono porque has tenido el detalle de acordarte de ellas en estas líneas). Si no fueras diseñadora de moda te dedicarías a…

Susana: (Una breve y delatora risa inicia la respuesta…). Me río porque va a sonar a contradictorio pero mi profesión frustrada es médico o psiquiatra forense (ahora entiendo lo de la risa). Siempre me ha intrigado el comportamiento de la mente humana. Para mí es tan natural la vida como la muerte, ya que es lo único que tenemos claro cuando nacemos, que vamos a morir, da igual si somos felices, si tenemos éxito, da igual la raza y la clase social… La muerte es nuestro fin, pero la veo como una etapa más. Y me suscita un especial interés el estudio sobre eso.

J. D. Pero el destino quiso dejarte las intrigas y ciencias de la mente como aficiones, y llevarte al diseño de moda como profesión. Profesión para cuyo desempeño imagino que habrá jugado un papel importante la gente de tu entorno más cercano, en tus inicios en esta carrera, los apoyos…

Susana: Sin mis padres nunca hubiera podido llegar a todo esto, ellos han sido mi pilar siempre, al principio económicamente y después animándome en cada uno de mis desfiles. Ellos siempre venían a todas partes conmigo, todos los organizadores de eventos los conocían. También mis primas y mis tías han estado ahí apoyándome en todos mis desfiles y proyectos, al igual que mis amigas, quienes únicamente no pudieron acudir a un desfile en Madrid… Incluso en otro desfile, una de mis amigas tuvo que verlo descalza porque a una de las modelos se le olvidaron los tacones y se los dejó ella, ¡con eso te lo digo to! (Seguro que ya no te dicen nada más referente a los mensajes no contestados por teléfono).

Susana acompañada del prestigioso diseñador Elio Berhanyer

Por otra parte, y por azar del destino, en la presentación de una revista en la que salía anunciada, conocí a la que hoy es una de las personas más importantes en mi vida, Maribel de Garci-Grande, que me ha ayudado en cada paso que he dado en Madrid y me ha presentado a personas muy relevantes en el mundo de la moda, uno de ellos el gran Elio Berhanyer, que fue quien me entregó el premio en 2016 (el nacional de Nuevos Diseñadores) y asistió a mi desfile de Madrid.

En definitiva, parte de mi éxito es por y para mi familia y amigos.

J. D. Ya que recuerdas a tus padres, eso nos lleva a tu casa. No recuerdo si alguna vez, de pequeños, jugando con los amigos del barrio, llegamos a coincidir (somos casi de la misma quinta y fuimos medio vecinos durante años). ¿Solías pasarte muchas tardes jugando con los niños de nuestras calles, o desde bien pronto preferiste dedicar horas a tu pasión en casa?

Susana: Yo siempre me he sentido afortunada por nacer antes del boom de la era de las tecnologías tal y como hoy la concebimos. En mi infancia fui muy feliz, y no la cambio por nada. Mi madre trabajaba y yo estaba casi todos los días en casa de mis abuelos, en la Calle Carretas (San Juan Bosco). Allí pasé tardes enteras jugando al teje, al escondite, al elástico, a la comba, al trompo y a otros muchos juegos con todos los niños de la calle y alrededores. Es una pena que hoy en día se esté perdiendo todo eso… Cuando volvía a la Puerta Sevilla, ya jugaba en mi casa, con mi barbie, haciéndole ropita con una máquina de coser de juguete que me regalaron mis padres y a la que, por cierto, mi padre le quitó el motor que tenía para que no me clavara la aguja. Imagínate, tenía que ir dándole a la manivela con una mano para poder coser, sujetando la prenda… Pero sí, son recuerdos inolvidables para mí. Y no creo que coincidiéramos, ya que jugábamos en barrios distintos. Habría estado bien habernos conocido en aquella época.

J. D. Bueno, no pudo ser jugando en la calle pero ha sido ahora, en la distancia, a través del móvil y el ordenador. Los tiempos, que han cambiado… Oye, para quienes no te conocemos de manera más personal: Susana Navarro por encima de todas las cosas es…

Susana: Soy una persona muy cercana, rápidamente entablo conversación donde y con quien sea, tengo mucha empatía con la gente, me gusta ayudar, sentirme útil. También soy muy autocrítica, muy exigente conmigo misma.

J. D. Apuntas algo en esa respuesta que creo que ya conoce mucha gente en Morón sobre ti: tu faceta solidaria. Lo tuyo no es precisamente postureo (por emplear este término asociado al argot de la moda -y a lo que no es la moda…-). ¿Cuántos desfiles solidarios colaborando con APADIS has hecho? ¿Qué han significado para ti?

Susana: APADIS es sinónimo de amor, desde los niños, que son fantásticos, hasta los monitores, pasando por los familiares o por el Consejo, todos y cada uno de ellos. Nunca podré agradecerles todo el apoyo que me han brindado y los buenos momentos vividos durante todos estos años. No recuerdo bien el tiempo que hemos estado colaborando juntos, pero creo que no me equivoco si digo que fueron unos diez u once años consecutivamente.

J. D. ¿La diseñadora que empieza a coger nombre, suelta la filosofía del trabajo ‘a pico y pala’ en cuanto puede o sigue estando al pie del cañón cada día?

Susana: En mi caso, siempre estoy al pie del cañón. De hecho, cuanta más envergadura tiene el proyecto que nos sale, más trabajo yo también. Soy la primera en llegar y la última en irse, porque lo difícil no es llegar, sino mantenerse, por mucho que suene a tópico.

J. D. ¿Recuerdas el día en que pensaste o sentiste: “Yo me quiero dedicar a esto”, o lo tuyo fue algo progresivo?

Susana: Mi abuela es una de mis mayores inspiraciones, ella fue modista, en mi casa siempre ha habido cooperativas de costura, y un día, tras llegar del colegio, le pregunté a uno de los fabricantes que traían ropa al taller acerca de qué tenía que hacer yo para llegar a dedicarme a todo ese mundo. Él me contestó que había escuelas donde te formaban, y así se me encendió la luz, aunque pasaron años hasta que decidí hacer de ello mi profesión. Cuando salí del colegio me metí en estudios de Administrativo, y a los dos meses le dije a mi padre que yo quería ser diseñadora y que quería ir a una escuela para formarme. Él me dijo que ese trabajo era realmente duro, más de lo que yo imaginaba, y que terminara lo que estaba haciendo. Yo le dije: “NO, si no voy a estudiar Diseño, no voy a estudiar nada más, aunque solo pueda optar a recoger patatas”… Él sonrió y, acto seguido, comenzamos a buscar escuelas para mi formación.

J. D. ¡Ya tuvo que verte decidida tu padre si lo único que pudo hacer tras tu “NO” fue sonreír! Y una vez ya inmersa en la vorágine de tu trabajo, ¿te has perdido muchos momentos importantes que luego has echado en falta?

Susana: Al contrario, gracias a mi trabajo he conocido gente realmente increíble, y sin ello no habría podido estar en lugares y vivir momentos con los que he disfrutado mucho. Aunque, claro, también le he dedicado a mi profesión la mayor parte de mi tiempo…

J. D. Entre esos momentos, algunos de los más especiales o emocionantes ligados a tu carrera son…

Susana: Tengo dos momentos grabados, que atesoro en mi interior. Uno, cuando gané el Premio Nacional de Nuevos Diseñadores, en 2016. Pero, sobre todo, el que más recuerdo es el día que gané el Premio Revelación en SIMOF, que fue, además, la fecha de mi debut en desfiles. Me acuerdo de ese momento y me transmite mucha ternura, ilusión y entusiasmo. Me llegó recién salida de la escuela, aún no tenía que pensar en finanzas ni en captación de clientes, ni siquiera en la pérdida o los beneficios de la colección, solo en mostrar mi trabajo, demostrar quién era como artista, gustase más o menos. Y, encima, para mayor gratitud, gané el Premio Revelación con esa colección que me dio tanta confianza y que me hizo vencer buena parte de mis miedos iniciales.

J. D. Más allá de lo aprendido conceptualmente, ¿en qué ha cambiado la Susana que empezó a dar sus primeros pasos en solitario con respecto a la Susana de hoy?

Susana: Mis comienzos en este precioso mundo al que me dedico fueron maravillosos, pero, como todo, la moda tiene también su lado oscuro, el cual pronto conocí, y gracias a lo malo y a lo bueno de todo ello soy la persona que soy hoy en día. Disfruto de mis horas en el taller, de mis desfiles y de mis logros, me considero buena compañera, intento ayudar a los demás en todo lo que puedo y me alegro por los logros ajenos, en eso no he cambiado. Pero también he aprendido a ser más cauta con las personas que ‘te prometen el oro’, ya que en este oficio hay mucha gente sin escrúpulos que se quieren beneficiar del talento ajeno. Hay muchas firmas importantes que han caído por este tipo de gente, porque han sido estafadas.

J. D. La experiencia, que te hace aprender y madurar… Susana, ¿cuándo te sientes más a gusto en tu trabajo: con el lápiz y el papel, trazando líneas y patrones, o con las telas, agujas y dedales en las manos? ¿Cuándo eres más ?

Susana: Lo que más me gusta son los momentos de coger lápiz y papel, con los muestrarios de tejidos a mi lado, mis auriculares en los oídos, y disfrutar creando diseños, imaginándome a las modelos desfilando con ellos y a las clientas disfrutándolos.

J. D. Apuntabas la semana pasada a la falta de gente joven que ves en los talleres y, en general, en la esfera de la moda tal y como tú la concibes. Vamos a encarar esta recta final con mentalidad optimista, que es una de las cosas que más resaltan en ti: A quienes quieren estudiar y formarse en el sector que tú amas, ¿los animarías a seguir adelante o, más bien, les recomendarías buscar otras alternativas?

Susana recibiendo en 2016 el Premio Empresa Joven de Morón de la Frontera en la gala de la AEM

Susana: A esa persona que esté en esa situación que planteas, yo le diría que si quiere dedicarse a este mundo por pasión: ¡que ni se lo piense! El secreto de hacer bien tu trabajo es amarlo, pero, eso sí, también has de saber que es un mundo muy duro y competitivo. Este es un camino de rosas con muchas espinas. Aunque, como te digo, si tienes paciencia, la recompensa es inigualable.

No imagino mi vida sin esta profesión, con lo bueno y con lo malo que conlleva, con las horas interminables en la máquina de coser o cortando… Si estás dispuesta a todo eso, no te arrepentirás de dedicarte a este arte.

J. D. ¿Le hacen falta a nuestros días la alegría de los lunares y los volantes?

Susana: ¡¡¡Sí!!! (Le ha faltado tiempo…). Este año he notado mucho el no haber podido ponerme mi traje de flamenca y mis flores para disfrutar de la alegría de mi feria… Los lunares y volantes no significan solo ir guapa a una fiesta como esa, sino que todo ello tiene un significado más arraigado: es reencuentro, convivencia, compartir, reír, bailar… Los lunares y los volantes son muy necesarios, y no solo en una feria, sino para el día a día, por lo que simbolizan.

J. D. Para terminar, ¿seguirá Susana Navarro Pilares, ‘la diseñadora de los lunares y los volantes’, dando que hablar en el mundo de la moda?

Susana: Por supuesto. Aquí estaré, en Morón de la Frontera, en la Calle Galeón nº 6, para todo aquel que quiera conocer mi trabajo.

Muchísimas gracias, Juan Diego, por haber querido contar conmigo para esta entrevista. La he disfrutado mucho.

   A buen seguro que serán los lectores/as de estos renglones quienes agradecerán a Susana Navarro Pilares haber explicado todo lo que encierra y significa su trabajo en el mundo de la moda, episodios de su infancia, sus recuerdos en casa de sus abuelos, esos juegos de hace apenas unos años que a los peques de ahora les parecerán prehistóricos (no saben lo que se pierden) o todas las vivencias y conocimientos que, a lo largo de su trayectoria, han hecho de nuestra protagonista una persona siempre abierta a querer seguir aprendiendo, formándose y evolucionando. ¡Por no hablar de esas facetas como mística de la relación vida-muerte desde su concepción más natural o como amante de la mente humana y sus incógnitas, que pocos conocerían de ella!

Y lo mejor de todo, su juventud: como ella misma asegura, hay Susana para rato. Con esto, un nuevo Moroneando que llega a su fin y que le da al relevo al que esté por venir. La despedida de hoy no podía ser otra, máxime en estos días de crecientes malos rollos y desgracias… Así que, para combatir lo primero con mejores energías y acompañar lo segundo con paciencia, solidaridad y responsabilidad, y ahora más que nunca: ¡Que vivan la alegría y el optimismo! O, como diría la propia Susana: ¡¡¡Que viva la vida tejida de lunares y volantes!!!

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