ENTREVISTA. Moroneando sobre… “Lunares y volantes, con Susana Navarro Pilares. Parte I”, por J.D. Vidal Gallardo

Susana Navarro (en primer plano) recogiendo un premio
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*En entrevistas y reflexiones anteriores: https://moroninformacion.es/entrevista-moroneando-sobre-cronicas-maestras-con-juan-jose-garcia-lopez-parte-iii-por-j-d-vidal-gallardo/


Hoy la cosa va de dar puntadas (esperemos que) con hilo. Hoy toca pasar un rato entre costuras, meternos en las hechuras de modistas y en la visión trazada por sastres. Hoy puede que sigamos sin arreglar los rotos del mundo, pero con el dedal por bandera dialogaremos sobre esto y aquello. Hoy, como cada jueves (*aunque en esta ocasión esta entrevista sale en sábado), trataremos de ver las cosas fijándonos en esos detallitos que a veces nos permiten descubrir reflexiones grandotas, igual que esa hebra que tras colarse por la diminuta apertura de una aguja sale fulgurante por el otro extremo, sabedora de que le aguarda liderar la revolución de los tejidos… En definitiva, hoy coseremos lunares y volantes, y lo haremos a nuestro estilo, moroneando. ¿Que quién nos guiará? Susana Navarro Pilares, una diseñadora que con tan solo 38 otoños recién cumplidos ya ha logrado sellar la impronta de Morón allende sus Fronteras.

Un bergantín y un galeón se dan cita en esta charla. En un galeón navega a diario Susana, pero no en uno de guerra, como los de siglos pasados, sino en otro cuyas velas lucen por sus encajes, bordados, dobladillos, volantes y enaguas. Mientras, las preguntas las pone el de siempre, que se crió en un bergantín, a unos metros de la estación de autobuses a la que tantas veces se ha dirigido nuestra protagonista para emprender sus viajes en busca de puertos con forma de pasarelas.

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Diseño de moda, Estilismo y Patronaje industrial componen su formación y estudios. Trajes de flamenca, trajes de novia, de madrinas, trajes de fiesta, de niños, e incluso tipos para comparsas del mundo del carnaval jalonan el abanico de su campo de trabajo. “Un poco de todo, vamos”, como resume ella misma. Labor, la suya, que además de crecer con la satisfacción más verdadera (la del día a día) también ha recibido reconocimientos, premios y distinciones varias, tales como el Revelación 2007 en SIMOF (Salón Internacional de la Moda Flamenca); el PRENAMO 2015; el Premio Nacional para Nuevos Diseñadores 2016; el Premio Empresa Joven de Morón en 2016; la Aguja de Oro del Carnaval de Morón en 2016 por el tipo de la comparsa El negocio del siglo; la aparición de algunos de sus diseños en la serie de televisión Allí abajo

Así pues, el pespunte está trazado. La tijera empieza a perfilar. Y de fondo suena ya esa música única interpretada por las ruedas y pedales de las máquinas de coser antiguas que nos envuelve en la bohemia de los recuerdos. Es la señal para que las palabras de Susana desfilen…

J. D. ‘La Puerta Sevilla, referencia del diseño de moda flamenca’… ¿Te mola cómo suena o se me ha ido el hilo?

Diseño de vestido de Susana Navarro Pilares

Susana: Sí que mola cómo suena. Aunque ya que estamos, me gustaría recordar que, aunque se me ha encasillado como autora de trajes de flamenca, ya que es con lo que empecé y por lo que gané en SIMOF, yo hago todo tipo de trajes: para novia, madrina, acompañante, artístico, niños…

J. D. Dicho queda. Ya he llamado para que agranden el eslogan. Por cierto, ¿trabajas siempre desde tu taller de Morón? ¿Te planteas cambiar o de momento sigues a gusto en tu espacio de siempre?

Susana: Mi taller lo tengo aquí en Morón, donde trabajo habitualmente. A ver, hacerlo en París, Nueva York u otros lugares icónicos del mundo de la moda supone un reto para mucha gente, y vivir esa experiencia, imagínate… Me gustaría poder hacerlo alguna vez pero enfocándolo como eso, como una experiencia, un aprendizaje a nivel profesional y personal, para conocer otras formas de entender este trabajo, otros modos de diseñar, de patronaje… En fin, para estudiar otras técnicas, pero siempre volvería a mi sitio, a mi taller de Morón, a mis orígenes, exportando desde aquí.

J. D. ¿Crees, como dice el refrán, que quien cose bien lo hace de cualquier manera y en cualquier contexto (‘llévatelo’ al diseño o a cualquier otra faceta de tu sector)? ¿O piensas que el escenario, la atmósfera, el momento o la compañía influyen en que el trabajo salga mejor o peor?

Susana: En el trabajo, como en la vida, el entorno afecta tanto en positivo como en negativo. Yo, cuando estoy en esa tesitura, siempre pienso: “Dalo todo, porque cuando todo mejore, te vas a torturar después si no lo haces”. Es lo que pasa, por ejemplo, en esta época que vivimos actualmente: es el momento de no hundirse, hay que reinventarse y sacar a relucir toda nuestra imaginación, sea en el sector que sea.

J. D. C’est l’idée! ¿Es un zurcido un reto para ti, o eres más de no dar puntada sin hilo? ¿Te motivan los contratiempos, el tener que improvisar, o te encuentras más cómoda si no te sales del plan y vas sobre seguro?

Susana: Me gusta llevar un orden y una rutina para poder llevar a cabo el trabajo bien y dentro de sus plazos, pero cuando me surge un reto o algo inesperado, o sea, un desfile o un trabajo distinto a lo habitual, me motivo y lo disfruto mucho también. Me he dado cuenta de que al encontrarme en situaciones bajo presión es cuando me salen mis mejores ideas, y eso me da vida porque no me gusta encasillarme en algo en concreto. Prefiero los retos, variar, evolucionar.

J. D. Según tu forma de concebir el trabajo, ¿es mejor valer para un roto y para un descosido, o prefieres la especialización, que cada pieza del engranaje pueda dedicarse a su fuerte?

Susana: Soy de las que piensa que, en efecto, cada uno ha de centrarse en su especialidad, sea esta cual sea. En mi caso, hablamos de trajes de flamenca, de novia o para eventos, porque al fin y al cabo si te especializas en algo puedes acercarte un poco más a la ‘perfección’, aunque esta no exista, pero sí al menos a lo que quieres alcanzar. Aunque luego están las circunstancias, que pueden modificar esa especialización, como ocurre con la situación sanitaria y laboral actual, dada la cual una tiene que adaptarse a lo que haya y a lo que venga.

J. D. ¿Qué es más difícil: el diseño, el patronaje o el estilismo? A ti en concreto, ¿qué campo te tira más?

Susana: Creo sinceramente que las tres disciplinas tienen su dificultad. El patronaje es más técnico. Yo pasé cinco años formándome y aún sigo aprendiendo a diario técnicas nuevas. ¡Me faltará tiempo para seguir aprendiendo! En cuanto al diseño, la única complejidad reside en que no se puede aprender: eso se tiene o no se tiene, ocurre como en la música, la pintura, etcétera. Entre el diseño, el estilismo y el patronaje, me quedo con el diseño en primer lugar, porque disfruto como una enana con mis muestrarios de tejidos, haciendo diseños y dibujándolos tal y como se verían en la pasarela o en una clienta. Pero el patronaje me encanta también, la verdad. Me aporta mucha relajación el que de una serie de medidas, líneas y ecuaciones se pueda sacar una obra de arte partiendo de un trozo de tela. ¡Es mágico! El estilismo lo empleo más cuando alguna clienta me pide consejo para combinar su prenda, o en pasarela o fotografía.

J. D. Para quienes desconocemos más este ámbito (aunque te aviso desde ya que una de mis hermanas comparte pasión y formación contigo, por lo que parte de la jerga la medio-conozco), ¿hay un perfil de gente que se dedica a él? ¿O es diverso el tipo de trabajadores que lo componen? Por ejemplo, ¿siguen siendo las mujeres mayoría en los talleres de costura? Y, por cierto, ¿predomina la moda enfocada al gusto de las llamadas clases altas?

Susana: A día de hoy, en confección, lo que es un taller solo de costura, la mayoría son mujeres y desgraciadamente para las nuevas generaciones no es algo en lo que se planteen trabajar. Ya quedan muy pocas costureras buenas. A mí, cuando en algún momento he necesitado contar con alguna costurera más, me ha costado muchísimo trabajo encontrarla. Es una profesión muy bonita y compleja que se esta perdiendo. Si hablamos de diseño y patronaje, no hay un perfil tan definido. Y en cuanto al tipo de cliente, por mi parte he tenido todo tipo de ellos, desde gente de ‘renombre’ hasta personas de a pie que quieren darse un capricho. Me adapto a cada clienta y le doy a cada una lo que considero que necesita, partiendo de una base: mi idea y mi estilo.

J. D. Ya que citas el asunto: Entiendo que los autores creáis, elaboráis, pero luego está el tema de los condicionamientos del precio de lo que acaba saliendo a la venta. ¿Diseñáis también pensando en el bolsillo del público al que van dirigidos los productos? ¿O, por el contrario, se hace esperando que cualquier persona -sean cuales sean sus ideas, origen, posibilidades, etc.- pueda acceder a los trajes?

Susana: En el tema de precios y clientes, yo parto de un precio estipulado y a partir de ahí todo depende del presupuesto que él o ella quiera gastar (en materiales, diseño, dificultad de confección…). Es decir, parto de una base, y si a la clienta le parece bien y quiere, ya empezamos con la elección de materiales, diseño y acabados, dependiendo también de los temas de costes. Al menos así trabajo yo, porque para mí la artesanía es un lujo que debe estar al alcance de todos/as. Otra cosa es la alta costura (Chanel, Dior…), que sí está enfocada casi exclusivamente a los bolsillos de los privilegiados.

J. D. ¿Has encontrado en la moda una corriente amplia de gente comprometida con la sociedad? Es decir, ¿qué puede aportar tu mundo para contribuir a una sociedad mejor?

Susana: El mundo de la moda siempre ha reflejado la etapa de la historia que hemos vivido y sus necesidades. En estos momentos actuales ha tenido un gran auge la superproducción, aunque no siempre es positiva, por las toneladas de residuos y la contaminación que genera. Ante eso, cada vez hay más tejidos y técnicas que conllevan un menor impacto para el medio ambiente, pero aún nos queda un largo camino por recorrer. Tenemos que concienciarnos para buscar la calidad y no la cantidad, apoyando la moda española para que nuestra sociedad siga avanzando artística y económicamente.

J. D. Tu manera de trabajar: ¿Te viene la idea a la cabeza y tratas de trasladarla al diseño en papel? ¿Es con las telas por delante como vas probando alternativas? ¿Aplicas diferentes adelantos tecnológicos o informáticos para ver qué opciones surgen?…

Susana: Mi forma de trabajar es diversa, varía, depende de algunos factores. Hay veces que me inspiro en algo, empiezo ‘bocetando’ y después busco los materiales. En otras ocasiones, ocurre al contrario, de manera que son las telas, plumas o encajes los que me proveen de la inspiración. Esta puede venir de cualquier sitio, la clave está en saber mirar.

J. D. ¿Qué tirón tiene el traje de flamenca a nivel internacional? ¿Se aprecia más por su arraigo en el folclore de un pueblo o es también en los últimos años un producto que interesa al cliente de otros orígenes por otras motivaciones?

Traje de flamenca diseñado por Susana

Susana: La moda flamenca tiene un factor que pocos o ningún traje regional posee: cambia a medida que lo hace la moda y puedes versionarlo de la forma que se te ocurra, de manera que nunca queda desfasado (aunque el típico traje, el de toda la vida, nunca pasará de moda). En mi opinión, su tirón se debe a que es el traje regional que más embellece el cuerpo de la mujer. El traje de flamenca tiene más de arte que de traje en sí mismo, representa el flamenco, la alegría y todo el espíritu artístico que hay en Andalucía, y eso es lo que reflejamos en el exterior.

J. D. El rasgo distintivo de los diseños de Susana Navarro con respecto al resto es…

Susana: Mi visión del diseño se basa en proyectar a una mujer que ha de ser fuerte, amable, apasionada, y yo intento darle eso a mis trabajos: elegancia, sensualidad y sofisticación.

J. D. ¿Un/una autor/a busca transmitir valores con sus diseños o ‘solamente’ se centra en lo estético? En tu caso, además de lo que se puede ver en tus trajes, ¿pretendes significar algo más con esa manera de diseñar?

Susana: Depende del ámbito en el que trabajes. Siempre, ya sea en un desfile o en el ámbito más artístico del diseño, hay inspiración, es decir, una intención o una estética a la que has dado un título para tu colección. Por ejemplo: el del desfile de SIMOF era “Pasión en abril”, y los trajes que llevé eran morados del color de los nazarenos con adornos dorados hechos a mano por los artesanos de las cofradías, y por otra parte, el patronaje y las siluetas eran de estilo torero con chaquetilla y chalecos, una mezcla muy española y andaluza. Siempre busco el equilibrio entre la personalidad de la clienta y mi manera de entender la moda, que, para mi gusto, ha de ser elegante sin ser muy sobria y con un punto sexy, es decir, una mujer con una personalidad fuerte y que no deja indiferente a nadie.

J. D. En una época en la que lo visual y lo estético parecen tener tan desmesurada relevancia en las sociedades, ¿cómo se mueve el entorno de la moda en esas aguas? Como diseñadora, ¿intentas que la persona a la que vistes luzca o prefieres que transmita?

Susana: Mi manera de trabajar es muy personal porque hago ropa a medida. Siempre empezamos con una entrevista sobre las cosas que le gustan o no a la clienta, cómo se quiere sentir o ver ese día, sus colores y su morfología, y de ahí parto para empezar a hacer diseños quitando y poniendo hasta que sale su traje perfecto para la ocasión o el evento al que vaya a asistir.

En cuanto a la primera cuestión, hay algo que convierte a una parte del mundo de la moda en algo superficial y materialista, y es la superproducción, que contribuye a consumir sin control…

J. D. El consumo descontrolado, la obsesión por ‘enseñar y mostrar’… ¿Piensas que hay diseños, costuras, líneas o trajes que ‘solo pueden ponerse’ ciertas personas, ciertos cuerpos? ¿O dejamos ya esa estrecha visión para tiempos más rancios y, por el contrario, eres defensora de que cualquier persona se vista como le venga en gana?

Susana: Evidentemente hay ciertos estilos, cortes, tipos de tejido y prendas que sientan mejor o peor a determinados tipos de cuerpo, pero eso es, ante todo, una cuestión muy personal. La vida es muy corta y, al fin y al cabo, solo estamos hablando de ropa, la cual te quitas y te pones, y si un día te levantas y te apetece ponerte algo, aunque te digan que no te favorece, ¡hazlo! En este tema, la única opinión que debe importar es la de uno mismo.

J. D. Y con ello, la necesidad de vencer los prejuicios y las voces ajenas, la importancia de la autoestima, la confianza, el quererse a uno mismo…, ¡y el no darle más importancia a las cosas que no la merecen! Cambiando de tema, apuntaste anteriormente lo afectado que está quedando tu sector por las consecuencias de la crisis sanitaria mundial y, por consiguiente, la laboral, social o económica resultantes. ¿En qué medida se traduce eso en vuestro trabajo?

Susana: Diría que el sector de la moda ha quedado destruido casi al cien por cien en estos momentos. Sin ferias, bodas o ningún tipo de evento, hemos quedado huérfanos. Me ha tocado vivir uno de los peores momentos en lo laboral; ver como salían los tejidos de mi taller y se cancelaban los encargos; la cara de tristeza de la novia que no podía cumplir una parte importante de sus sueños; ver los trajes de flamenca colgados en sus percheros; y otros planes que tenía y que han quedado hechos pedazos de un día para otro…Como decía el lema de la manifestación que recientemente se hizo en Sevilla por el sector del textil: “La moda flamenca está de luto”. Y además no percibo una solución a corto plazo, el año que viene tampoco habrá ferias, carnavales, romerías u otros eventos… ¡Pero bueno, intento ser positiva! Yo soy diseñadora, no es solo un oficio, sino que forma parte de mi ser, y no voy a rendirme nunca.

J. D. Recta final por hoy. Ejemplos en quienes te has inspirado en tu campo. Autores/as que fueron referentes para ti cuando comenzabas.

Susana: Una de mis mayores referencias en el mundo de la moda fue y sigue siendo Coco Chanel, por la elegancia de sus líneas, porque es de familia humilde, porque superó todas las calamidades que pasó a lo largo de su vida y porque se puso el mundo por montera y cambió la forma de vestir a las mujeres. Apostó por quitar corsés (en varios sentidos) y fue la primera que aseguró a sus trabajadoras. Una gran artista y toda una visionaria para su época. A partir de ahí, hay también otros autores a los que siempre recurrimos para inspirarnos año tras año, como Dior, Balenciaga, Elio Berhanyer…

Modelo desfilando con un diseño flamenco de Susana

J. D. Cuéntanos cómo es un día de desfile: los nervios, la previa, los cambios de vestuario de última hora, el “¡venga, que sales!”, el ‘intra-desfile’, lo que no se ve…

Susana: Para mí el día del desfile es como el de los reyes magos, un regalo, muy bonito. Después de tantos desfiles, lo tengo todo muy mecanizado y se hace todo muy ameno, aunque siempre se tiene el miedo de la acogida que tengan los diseños que presentas. El día previo al desfile preparo el orden de salida de las modelos y los cambios de vestuario. Cada una de las modelos tiene su vestidora asignada para ayudarle en los cambios. Ya el día del desfile, el peluquero sabe lo que tiene que hacer y durante el mismo me ayuda a poner los accesorios y revisar que todas vayan bien. Como las modelos son profesionales, ellas saben mejor que nadie cómo deben de hacer su labor y nos ponemos de acuerdo con la persona responsable de la música, para organizar el tiempo que va a estar cada modelo encima de la pasarela; y si hay algún espectáculo también está hablado con antelación, con los técnicos para los micrófonos o cualquier cosa que necesiten. El resto es disfrutar. Mi mejor momento suele ser justo después del desfile, cuando entro en contacto con el publico y la gente opina lo que le ha parecido la colección y saludo a cada uno de mis invitados.

J. D. Y es en este momento, apagadas las luces del desfile de tus explicaciones, cuando vamos a cerrar las puertas del taller por hoy (las volveremos a abrir la semana que viene). Para concluir me gustaría saber si te marcas objetivos futuros, si hay planes de los que puedas desgranar algo, o tú vas puntada a puntada…

Susana: En estos momentos, y por las circunstancias actuales que estamos viviendo todos/as, es complicado adelantar algo porque el sector de la moda está, como te digo, muy afectado. La incertidumbre es brutal y, por lo tanto, los planes que tenía, al haberse esfumado, tendrán que esperar un tiempo. Pero volveremos a resurgir con más fuerza y lo que sí te digo es que uno de mis sueños es hacer vestuario para películas, teatro, etc. Lo que más me gusta de mi profesión es su lado artístico, y si algún día alcanzase tales objetivos lograría aunar esa ilusión personal y profesional que tengo con el hecho de poder seguir expandiendo mi marca lo máximo posible.

   Imaginando ver a nuestra vecina diseñando y asesorando para el vestuario de obras de teatro y de producciones cinematográficas ponemos el punto y seguido a esta charla. La Parte II llegará en siete días, y como nos gusta hacer, será entonces cuando abramos algunas de las ventanas que nos muestren a Susana en su infancia, sus gustos más allá del diseño y la costura, e incluso la profesión a la que, de no haberse decantado por el lápiz y el dedal, habría querido dedicarse (que ya les avanzo que no tiene nada que ver con lo que a diario hace en el interior de su taller…).

Así pues, quien quiera moronear un poco más de la mano de Susana Navarro Pilares, el jueves que viene estaremos por aquí.

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