ENTREVISTA. Moroneando sobre… “Creatividad, empatía y filosofía: el valor social de las aulas, con Antonio Martín Flores. Parte II”, por J.D. Vidal Gallardo

Antonio Martín Flores
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*En la Parte I: https://moroninformacion.es/entrevista-moroneando-sobre-creatividad-empatia-y-filosofia-el-valor-social-de-las-aulas-con-antonio-martin-flores-parte-i-por-j-d-vidal-gallardo/


La primera parte de la entrevista quedó en todo lo alto, con Antonio Martín Flores desgranando en qué consisten algunos de sus proyectos más implicados en la enseñanza, la cultura o los cambios sociales. Hoy cerramos la charla. Y lo hacemos con una Parte II en la que nuestro protagonista aportará su visión sobre múltiples temas, algunos de ellos muy relacionados con eso llamado ‘la actualidad’.

La red pública educativa, los guiños a su paso por nuestra localidad, la necesidad de potenciar lo mejor de la juventud, los mensajes que hoy predominan en la sociedad y ante los que no deberíamos de callar, el llamamiento a nunca desistir en la lucha por un mundo con más derechos humanos… Este profesor de Secundaria y Bachillerato no rehúye asuntos, al contrario, precisamente ensalza el valor de la palabra y del diálogo para ser valientes y ayudar a abrir los ojos, a “saber mirar”, como decía Saramago.

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Por todo ello, y máxime en estos días de tanto fango y tanto discurso triunfante a base de engaños, bienvenidos sean los sabios que se remangan cada día, que se ponen al tajo cada día, que nos instan a despertar, y que demuestran que si el mundo queremos mejorar, por el entorno más cercano (por uno mismo) hemos de empezar. Bienvenidos sean los sabios que dan ejemplo de que nada está escrito, sino que el camino se hace andando, ¡como eternamente versará esa brisa sevillana que nos llega desde la tierra de Collioure!

J. D. Antonio, hablando más ampliamente sobre el terreno al que te dedicas, ¿cuál es actualmente el nivel del sistema público educativo en España?

Antonio: Según los parámetros internacionales y que todos conocemos, el nivel es mejorable. Pero las causas son siempre las mismas: las ratios, la carencia de medios y de personal, entre otras consideraciones estructurales, como puede ser el propio currículo.

J. D. ¿Me equivoco si añado que también parte de su afectación se debe a las estrategias que poco a poco lo están devorando a base de privatización pura y dura? ¿Qué se busca con ello? Para quienes piensen que eso ‘no les afecta’, que ‘no va con ellos’, ¿qué consecuencias provoca la pérdida de apoyo y recursos para la red de educación pública, universal y de calidad?

Antonio: Seré tremendamente institucional en la respuesta: La educación pública permite aprender y practicar un modelo democrático, con altos niveles de calidad docente. Defender la escuela pública es garantizar el acceso a la cultura y la educación por parte de amplias capas de los sectores populares, algo a lo que no se puede ni se debe renunciar. La educación pública da más calidad y es menos costosa para las familias. Los centros públicos son más económicos y son mejores porque utilizan los impuestos de forma eficaz, no pretendemos obtener rentabilidad económica como la privada y la privada concertada, sino ofrecer un servicio público. Yo soy de la pública y defiendo la pública. Soy de MUFACE, pero mi compañía es la Seguridad Social. Mis hijos estudian en la pública y defiendo lo público siempre. La educación pública está centrada en el alumnado, abordando su desarrollo integral, es inclusiva y atiende la diversidad, respeta la libertad de conciencia del alumnado, no tiene un ideario particular o confesional, y respeta la diversidad afectivo-sexual, por ejemplo.

Me pongo serio con esto, pero es que rechazo que también en este ámbito, los poderes económicos, como ya ha pasado en las Universidades Públicas, ejerzan el control absoluto. Tenemos que defender un resquicio de aire limpio frente a estos poderes omnívoros, que se han colado incluso en nuestros sueños y esperanzas, como he dicho antes: muchos estudiantes, brillantes, generosos en el trabajo, no quieren estudiar Medicina para ayudar al otro, o no solo por ello, sino porque saben que están bien pagados y pueden conciliar trabajo en la pública y en clínicas privadas, por poner un ejemplo burdo y cotidiano. Algo se está haciendo mal, desde luego. El capitalismo más salvaje impera a sus anchas, y yo me posiciono en contra de ello. Aunque un grano de arena ante el mar poco puede hacer, salvo resistir e ir agotándose con cada embestida.

J. D. ¡A los granos de arena como tú no los desgastan ni cien embestidas juntas! Hablamos de educación como sistema, como estructura, pero podemos hacerlo también como sinónimo de valores, otro pilar de las sociedades. Se escucha mucho últimamente eso de “No veas la juventud de hoy…” o “Qué futuro nos espera con esta gente…”. Pero a lo largo de toda la historia y posiblemente en casi todas las civilizaciones siempre salieron tales ‘consideraciones’ de boca de quienes ya no son esa juventud, o de quienes temen los cambios, o simplemente de quienes no soportan el aire inconformista y rebelde propio de post-adolescentes, veinteañeros, treintañeros… ¡Antonio, qué pesá la peña, dale que te pego con la leña a los jóvenes!

Antonio: Pues sí, somos muy pesados porque los miramos y en el espejo sale nuestro rostro demasiado nítido, me temo. Es decir, los jóvenes, como todos los jóvenes anteriores, han heredado un mundo. No lo han creado ellos y ellas. Sin embargo, y cada vez con más frecuencia, noto que entre el alumnado hay muchos viejos prematuros, si me lo permites. Es decir, el afán de cambiar el mundo, la rebeldía, la necesidad de conocer el mundo y abrirse a nuevas posibilidades no se da en todos y todas. Y es extraño y desesperante, porque lo que entendemos por juventud, ese motor de cambio, es ahora minoría. Ahora parece que son los frikis, los raros, los que leen, los que se movilizan, los que quieren cambiar este mundo que no es el suyo, y eso antes no ocurría. Los polos se han invertido y tenemos que despertarlos, bajo mi punto de vista. Si ahora no son rebeldes, seguro que cuando tengan un trabajo confundirán la lucha de sus derechos con una empresa de abogados, como Legalitas, por ejemplo (espero que esto tampoco lo lean los dueños de la compañía), que ya se anuncia así abiertamente en la cadena más escuchada de España…

J. D. Me da a mí que tú, sin embargo, eres de los siempre tiene esperanza en los que vienen por detrás de nosotros, empujando, proponiendo, luchando, reivindicando…

Antonio: Desde luego, lo intento. Los escucho, sobre todo los escucho, y a partir de ahí comenzamos. Una vez algún director de un centro me dijo que hacía bueno a los malos, a los disruptivos, me refiero. Pero la cuestión es que si a cada uno lo tratas como a una persona, no como a un número o como a un receptáculo de contenidos que tienen que vomitar, entonces resulta muy difícil no intentar que saquen algo de provecho para sus vidas en el tiempo que compartimos, que no es poco.

J. D. Resulta evidente que estamos hablando con una persona comprometida, que cree en lo que hace, que tiene una conexión fuerte con las luchas sociales y culturales, y que de hecho lo intenta poner en práctica a través de todo lo que hace. Antonio, ¿a qué sociedad aspiras? Y no me refiero solo a la dimensión política (desde luego, no a ‘la de partidos’, sí a la que va mucho más allá, la de la gente, la cotidiana, la de asambleas, movimientos y colectivos, etc.), sino también al papel que juegan el arte, el pensamiento, las acciones de los barrios, las organizaciones sociales, los comportamientos entre personas… ¿Cómo te sientes en el presente que te ha tocado vivir, y qué haces para intentar ayudar a dar pasitos adelante?

Antonio: Estoy desvinculado completamente de la política, no porque no me interese, sino por falta de tiempo. Ser activista requiere un compromiso casi exclusivo, yo lo intenté y simplemente no pude. De todas maneras, creo como Aristóteles que somos “Zoon politikón”; pero porque somos seres sociales por naturaleza. No obstante, desde la docencia debemos establecer un marco único para todos y todas. Ya lo dije más arriba (en la Parte I): si no estás dentro de la defensa de los Derechos Humanos, estás fuera. Decía el propio Aristóteles que si no vives en sociedad eres un dios o una bestia. Los bestias son todos aquellos que no respetan los DDHH. Y hoy en día, tienen voz, voto y representación política. Eso me asquea de la democracia que hemos creado, porque se sostiene en propaganda, titulares o lemas que esconden otras intenciones. Como profesor de Filosofía, exponer los principios del anarquismo, por ejemplo, de la importancia de lo colectivo y lo público frente a lo individual y lo privado, es un reto en una sociedad como la nuestra.

Te voy a poner un ejemplo que ocurre mucho en clase, en el bloque de Ética. Cuando expones a los chavales el dilema de qué hacer si se encuentran con una bolsa de plástico con 3.000 euros (‘en negro’, sin consecuencias legales para ellos), la mayoría de nuestro alumnado admite sin tapujos que se quedaría con la bolsa. Pues bien, cuando les explicas a continuación que hace no mucho se vio en esa situación un inmigrante sevillano que vende pañuelos en los semáforos y al que en el mejor de los casos miramos de soslayo, y que lo que hizo fue devolver la bolsa, los alumnos no lo comprenden. Yo intento que al menos conozcan que el mundo que habitan puede ser otro que el que le han metido en la cabeza, que la sociedad de la que forman parte puede ser de otra forma de la que mayormente ven a diario. Y, sinceramente, prefiero vivir en una sociedad en la que un necesitado no se aproveche del otro, a vivir rodeado por personas que van a lo suyo, caiga quien caiga.

J. D. El compromiso social, el feminismo y la igualdad, la concienciación contra la violencia de género, la educación contra el acoso escolar y otros tipos de abuso, la educación sexual, la defensa de la diversidad… ¿Cuánto de todo esto trabajáis en los institutos con el alumnado? ¿Con qué respuestas soléis encontraros por su parte?

Antonio: Todos estos temas se abordan transversalmente, sobre todo. Muchas veces, tirando de efemérides, que es lo más socorrido. No obstante, de los que nombras, y aunque parezca mentira, la diversidad sexual y, en general, el movimiento LGTBI pasa de puntillas todavía por los centros educativos. Sin embargo, por ejemplo, en el centro en el que estoy ahora mismo, hay muchas alumnas y algún alumno que lleva su pulsera multicolor. Deberíamos aprovechar ese posicionamiento para incidir, por ejemplo, en la defensa de dicha diversidad. Todavía recuerdo una performance en el aula tremenda, que corta el hipo, representada por un chico de Peñarroya-Pueblonuevo. Se llamaba DE PAÍSES SIN ARCO IRIS. Fue capaz de emocionar con su propio cuerpo en un alarde de valentía y concienciación plena en defensa de las personas homosexuales. (https://pvenelauladefilosofia.jimdofree.com/material-de-y-para-el-alumnado/trabajos-del-alumnado/performance/, maravilloso enlace en el que, además de la citada performance, podemos conocer muchas otras que dan buena muestra de lo que Antonio es capaz de generar entre su alumnado). Quiero decirte, que, si les ofrecemos posibilidades de exploración diferentes, y la performance es una de ellas, los hallazgos son sorprendentes. Por cierto, empecé a hacer Performances en el Aula porque un profe de Morón me enseñó cómo hacerlas…

J. D. ¿Por qué hay tanto reparo en España a la hora de hablar en los institutos de forma más abierta, documentada y estudiada sobre asuntos tan recientes de nuestra historia y con tantas conexiones con el presente, como la guerra civil, la dictadura o la Transición, sin ir más lejos? ¿Falta madurez democrática? Y si no eso, ¿qué?

Antonio, en una ponencia sobre el proyecto Poesía Visual, en 2015

Antonio: Falta voluntad política, higiene democrática y menos ruido de fondo. En educación todo el mundo opina y confunde al personal. Se quiere sacar tajada ideológica porque hay que reconocer que la equidistancia, la memoria histórica y las consecuencias de cómo empezó la democracia en España no responde a un idilio como país. Pero eso somos. Sin memoria histórica es imposible construir una sociedad sana. Nuestros alumnos y alumnas tienen que saber qué es la Desbandá, qué pasó en el exilio, por qué no se sabe dónde está enterrado Lorca, y mil cuestiones más. La equidistancia no es afirmar que unos y otros eran extremistas, etc. Y eso no es abrir heridas, eso es conocer y reconocer las cicatrices que conforman nuestro cuerpo histórico.

J. D. ¿Cómo se abordan en las aulas asuntos como la migración, el racismo, la xenofobia, la diversidad o la multiculturalidad, tan atacada hoy por parte de algunos? En estos tiempos escuchamos mensajes brutales que incitan a los prejuicios, al miedo, y que calan fácilmente en ciertos sectores de la población, el de la juventud, por ejemplo.

Antonio: Esos mensajes son un peligro. Frente a proclamas como: “España para los españoles”, “Los de fuera nos roban el trabajo”, “Tienen más ayuda que los propios españoles”, “Los menores no acompañados son una amenaza”, etc., hay que hacer un discurso largo, profundo, lleno de matices. Y en estos tiempos, la paciencia, la reflexión pausada, no se hacen. A veces, preparar debates es un buen recurso. Tenemos que fundamentar las afirmaciones con argumentos, y los argumentos se basan en pruebas. Por lo tanto, veamos qué dice por ejemplo el Ministerio de Trabajo: “España necesitará entre 8 y 9 millones de trabajadores inmigrantes en las tres próximas décadas para mantener el nivel de su mercado laboral”. Y ahora comenzamos a hablar.

Yo intento que el alumnado huya de los prejuicios, que abandone los ‘lugares comunes’ que proponen esos mensajes de prejuicios y tópicos. Intento que el alumnado piense por él mismo, que se base en fuentes sólidas, no en opiniones interesadas, pero no es fácil, porque como hemos dicho más arriba, el ruido es enorme, y el peligro para nuestra democracia aún más. Y vuelvo a lo mismo: pongamos el marco de los DDHH, ese es el escenario, no hay otro. Todo lo que se salga de él, no vale, no lo podemos permitir.

J. D. Precisamente para combatir desinformaciones y ataques sobre esos y otros asuntos, hay países que con gran éxito están implantando estrategias valientes de alfabetización mediática en colegios e institutos, logrando así que las mentiras, los bulos o las manipulaciones en medios de comunicación o internet sean más fácilmente atajados por parte de los propios chavales, a la postre ciudadanos más conscientes y seguramente más proactivos.

Antonio: Pues sí. Hoy en día, frente a la defensa de la memorización, la mejor herramienta es saber cómo funcionan las fake news. Pero eso díselo a los profesores de Química, por ejemplo…

J. D. Un buen amigo mío, moronense y también profesor de Filosofía, que en estos momentos ejerce en un instituto de Dos Hermanas, me pide que te traslade las siguientes dos cuestiones: Primera, a colación de la pérdida de protagonismo de la Filosofía en los planes de estudio del sistema educativo español desde hace ya años, ¿qué futuro le auguras?

Antonio: Pese a todo, yo creo que las Humanidades, en general, van a seguir existiendo y volverán a valorarse en su justa medida.

J. D. Y segunda, sobre las materias centradas en los valores sociales, en la conformación de ciudadanía, en los valores cívicos, colectivos y éticos (contenidos, por cierto, que algunos ven como “formas de adoctrinamiento”, manda narices…): ¿Cómo valoras sus enseñanzas en la actualidad? ¿Qué queda por mejorar en lo concerniente a la docencia en esos necesarios ámbitos? Pienso ahora, por ejemplo, en cómo se enfocan las corrientes materiales, las sociedades consumistas, el significado de los impuestos, los aspectos medioambientales, la diversidad religiosa…

Antonio: Por centrarme en uno de esos ejemplos: Yo creo que la religión debe estar fuera de las aulas. O debería de aparecer como un bloque de Historia, de la propia Filosofía, de Ciudadanía o de Valores Éticos, pero no como está concebida actualmente. Por no hablar del aberrante concordato con la Santa Sede que todavía existe de manera anómala en un país aconfesional como el nuestro…

J. D. Vamos acabando. Has formado parte de muchísimos proyectos, estás metido actualmente en muchos otros, pero me gustaría saber, si es posible, qué ronda tu mente de cara a mañana… Me refiero, ya sabes, a iniciativas de cualquier tipo que te gustaría poner en marcha, ya fueran en el IESLA, en otros centros educativos, o en otros ámbitos.

IES López de Arenas, en Marchena

Antonio: En nuestro centro estamos llevando a cabo muchas y muy diferentes iniciativas. La III Convocatoria de Mail Art ha sido toda una experiencia frente a la pandemia; estoy deseando volver a disfrutar de la cercanía de las Personas-Libro; en el ámbito de las Bibliotecas Escolares, hemos propuesto en nuestra Línea 1 un proyecto de docentes escritores que ya se hace en Córdoba con mucho éxito y que comenzará el próximo curso… También estamos estableciendo cauces concretos de colaboración entre las distintas Bibliotecas escolares de Marchena. Pero, ahora mismo, y en los próximos dos cursos, estoy empeñado en que La Voz a ti Debida crezca en nuestro centro y en muchos otros. Algo se está moviendo y espero que los resultados aparezcan en los cursos que vienen.

Después, a nivel más particular, a nivel de aula, vamos a intentar el curso que viene escribir una novela al azar y de manera colectiva como la que ya hicimos en el IES Fray Bartolomé de las Casas, en Morón de la Frontera. Este tipo de iniciativas hay que intentarlas cuando todo parece converger, porque de lo contrario no se consolida nada. Ya veremos si se puede.

J. D. Se podrá, Antonio. Podréis. Ojalá que sí. A todo esto, ¿cómo están las cosas por Marchena? ¿Hablamos de un pueblo implicado y activo con sus jóvenes, con la Filosofía, con las iniciativas artísticas, con las luchas sociales?

Antonio: Llevo dos cursos en el IES López de Arenas, apenas estamos aterrizando. Pero creo que estos dos cursos, pese a la pandemia, me han servido para que el alumnado sepa qué busco en ellos y por dónde camino. Eso es importantísimo, sentar las bases para consolidar nuestra intención: defender la enseñanza pública y de calidad, sacando lo mejor de cada estudiante e intentando que se impliquen en la sociedad que les ha tocado vivir.

J. D. ¿Le gustaría a Antonio Marín Flores volver a hacer cosas en Morón? No hablo -solamente- de impartir clases. Me refiero también a proyectos de cualquier otro tipo. Me consta que mantienes contactos con gente del ámbito de la educación o de la cultura en nuestro pueblo.

Antonio: Mi problema es que no sé decir que no. Hace una semana estuve en el centro, en el Fray, invitado por Mario (Mario Grimas Sánchez, jefe de estudios del diurno). Las tres primeras horas del jueves que no tengo clase se las dediqué a ellos y no me costó nada, fui encantado, tan solo por pisar de nuevo un centro en el que hice compañeros inolvidables. Desde luego, lo que conozco de vuestro pueblo, me encantó. Hay muchas posibilidades, personas muy creativas, comprometidas, inteligentes y sensibles, al menos de las que yo tuve la suerte de rodearme. Si leen estas líneas, aunque lo saben, pueden contar conmigo, no hasta nueve o hasta diez, como decía Benedetti, sino contar conmigo. Hay dos versos que me gustan mucho en ese poema: “Si otras veces me encuentra huraño, sin motivo / No piense que es flojera, igual puede contar conmigo”. A mí huraño es difícil verme, triste sí, pero eso ya lo saben los que me conocen. Igualmente pueden contar conmigo.

J. D. Cuando repasas tu oficio, pensando en el periplo recorrido desde el día en que empezaste hasta hoy, ¿de qué te sientes más orgulloso?

Antonio: De seguir entrando en clase y pensar que voy aportarles algo nuevo (para lo cual me formo continuamente e investigo por mi parte) a las personas que tengo delante, porque saben que voy a partir del hecho de escucharlas, escuchar al alumnado antes de enfocar mi tarea en las clases, las cuales intento empezar siempre preguntando cómo están ellas y ellos, si quieren hablar de algún tema, si les preocupa algo… Luego viene todo lo demás.

J. D. ¿Qué sientes cuando, años después de haber dado clases en un instituto, conoces que uno de tus alumnos se ha convertido en un ciudadano reflexivo, activo, creativo, sea en el sentido que sea? ¿Qué se le remueve a un profesor por dentro cuando ve que ha ayudado a educar a buenas personas, a personas críticas y autocríticas, a personas empáticas, a conciencias despiertas?

Antonio: Para mí es el único reconocimiento real a nuestra labor. Siempre les digo a los alumnos que los profesores no tenemos los jefes que ellos creen. Mi jefe no es el director, ni siquiera el inspector de turno o la delegada: los jefes son los alumnos y alumnas que cada día me ponen ante el reto de ganarme el pan que como. Y son exigentes, no creas… Cuando me cruzo con alguno que encaja en tu descripción, sin orgullo, pero con una sonrisa en los labios, pienso: “Buen trabajo”. Y eso es suficiente para mí.

J. D. Si tuvieras que definirte a ti mismo, dirías que eres…

Antonio: Un triste profesor de Filosofía que aspira a convertirse en maestro algún día.

    Lo es, sin duda ya lo es, un maestro en muchos sentidos (con todo lo bello que esa palabra significa), aunque él sea el primero en negar tal cosa. Con Antonio Martín Flores, quien hasta hace bien poco pasó unos “años inolvidables” impartiendo clases en Morón, hemos charlado estas dos últimas semanas, ¡y mira que él tiene para hacerle mil entrevistas más!

Concluye así un Moroneando muy especial. Ojalá los lectores/as de este rincón se sientan hoy un poquito más cerca de la dimensión de este «triste profesor de Filosofía» que es único sembrando felicidad y sabiduría en quienes se cruzan con él. Una de esas personas con plena convicción en lo que hacen y en cómo lo hacen. Siempre abierto a escuchar, a conocer, a mejorar. Una de esas personas que te marcan, y de las que siempre quieres aprender. Un poema cada semana, Mail Art, La voz a ti debida, Personas-Libro y muchos proyectos innovadores y apasionados más, aulas que respiran sensibilidad, compromiso social, motivación por el conocimiento y por las ganas por formarse, empatía, confianza en la juventud, defensa inamovible de la cultura, ¡y de la educación pública! En fin, que si alguien no se siente inspirado por la figura de Antonio Martín Flores, igual es que tiene que ir al mecánico para que le cambie alguna tuerca, y lo digo “muy serio, no riéndome”…

¡Gracias por todo, Antonio!

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