ENTREVISTA. Moroneando sobre… “Creatividad, empatía y filosofía: el valor social de las aulas, con Antonio Martín Flores. Parte I”, por J.D. Vidal Gallardo

Antonio Martín Flores
Excelencia

*En entrevistas anteriores: https://moroninformacion.es/entrevista-moroneando-sobre-relatos-con-vida-con-mila-guerrero-raya-parte-iii-por-j-d-vidal-gallardo/


El Moroneando de este mes es muy especial para un servidor. En 2019 tuve la suerte de impartir talleres de escritura a alumnos del I. E. S. Fuente Nueva y del I. E. S. Fray Bartolomé de las Casas. Y en este último conocí a Antonio Martín Flores, profesor en Secundaria y Bachillerato de Filosofía, Valores Éticos, Educación para la Ciudadanía, así como de diferentes materias relacionadas con la creatividad artística y literaria. Y todo eso ‘solo’ dentro de las aulas, pero fuera de ellas forma parte de mil iniciativas más.

Quienes quieran quedarse pegados un ratito a estas líneas durante las próximas semanas, conocerán un poco mejor a este fontaniego (Fuentes de Andalucía) que durante dos años dejó huella en Morón (si no, que se lo pregunten a quienes fueron alumnos y alumnas suyos) y que actualmente ejerce en el IESLA (I. E. S. López de Arenas) de Marchena. Su manera de dar clases y sus proyectos son sinónimo de compromiso social desde la parcela de la docencia. Conocerlo un poco mejor como persona ayuda a ser más conscientes del poder de valores como la confianza en los jóvenes, la empatía, la creatividad, la generosidad, la valentía, la humildad o el humor, entre otros. Les aseguro que, aunque a él no le guste lo que escriba -intuyo que así será-, van a leer acerca de un genio, uno cuyas genialidades son, ahora más que nunca, necesarias por un tubo.

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Como nunca para quieto, Antonio siempre está metido en algo. Y como está metido en tantas cosas, resulta imposible resumir aquí todo lo que abarca. Pero, por citar solo algunos de sus pasos, diremos que forma parte de equipos de colaboración con iniciativas educativas de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, Red de Bibliotecas, Coordinación de Creatividad Literaria, grupo de Personas-Libro o concursos literarios. Ha creado materiales educativos sobre Poesía Visual y Experimental (https://www.youtube.com/watch?v=_ILj07TKoJs). Formó parte del Plan pedagógico de Creatividad Literaria y de algunas de las actividades de ComunicA. Pertenece al equipo de la BECREA de la provincia de Sevilla. Imparte cursos del Aula Virtual de Formación del Profesorado sobre lectura y la escritura (de los que es autor). Ha participado como ponente en cursos y jornadas en distintos CEP’s de Andalucía. Ha coordinado y participado en Proyectos de Innovación educativa fomentando la lectura como herramienta de integración y solidaridad. Ha organizado convocatorias del interesantísimo Mail Art (https://mailartenlaescuela.blogspot.com/). Y qué decir de sus bellísimos proyectos Un poema cada semana (http://unpoemacadasemana.blogspot.com/) o La voz a ti debida (https://www.juntadeandalucia.es/educacion/portals/web/libro-abierto/contenidos/-/novedades/detalle/Id7TSO0wjk6H/la-voz-a-ti-debida-en-el-ies-lopez-de-arenas-cuando-la-lectura-y-la-solidaridad-son-mas-fuertes-que-el-covid)…

En fin, mejor paro, que lo que importa es leer lo mucho que él tiene que decir:

J. D. Antonio, conozco algunas actividades e ideas de cuantas pusiste en marcha en el I. E. S. Fray Bartolomé de las Casas, pero seguro que ignoro muchas otras…

Antonio: Probablemente, lo que más difusión tuvo fue el proyecto de MAIL ART EN LA ESCUELA. Sin embargo, el que creo que dejó una semilla más duradera, al menos para el alumnado, fue el de PERSONAS-LIBRO. Además, hicimos muchas cosas más: poemas-objeto; poemas-acción; una novela al azar y colectiva… Pero también un hito en la historia de la literatura española (si me lo permiten los académicos que lean esta entrevista): hicimos el primer libro tachista realizado por más de 35 alumnos y alumnas. Se han hecho algunos en nuestra literatura, pero no colaborativo, como el nuestro, y no con la historia que hay detrás de él.

J. D. Aquello me maravilló, la implicación de tus alumnos, su forma de explicar lo que es el tachismo y lo que proyectaban hacer a través de él… Mira que es compleja la franja de edad con la que trabajas (la adolescencia), pero me entusiasmó ver lo que vi en los chicos cuando tú hablabas, cómo atendían, la manera en que sus mentes reflexionaban, lo que sabían, su espontaneidad, ¡las cosas que proponían! No me digas que no tienes un aire grande a John Keating (personaje de El club de los poetas muertos interpretado por Robin Williams)…

Antonio: ¿Te puedes creer que aún no he visto entera esa película? Me pasa igual que con el famoso Merlí, de la serie catalana del mismo nombre. Mis alumnos me dicen que la vea, y lo haré, pero apenas tengo tiempo, por tantas cosas que hago, imagínate para ver series…

J. D. Pues te animo a que veas ambas joyas, tanto la peli como Merlí. ¿Qué suscita en ti ese momento en el que ves que uno de tus alumnos ‘le da una vuelta de tuerca’ a un pensamiento, a su propio pensamiento, a sus conocimientos previos, y reflexiona, y se pregunta cosas, y notas que en sus adentros se genera consciencia?

Antonio: Es lo que da sentido a lo que intento trasmitir. Cada profesor tiene su propia Programación, la de Aula, la más específica y concreta es la que nos define como profesores. Ahí, desde hace muchos años, tengo puesto un objetivo robado de Descartes: “Que el alumnado, en la etapa de Bachillerato, al menos dude una vez de todo lo que sabe y de todo lo aprendido, incluso de lo que yo enseño”. Si ocurre eso -y ocurre de vez en cuando, como tú viste-, entonces es que he cumplido con lo que a mí me importa, frente a otros objetivos más curriculares…

J. D. ¡Y qué hay del humor! Humor como signo inequívoco de inteligencia, de salud. Digo esto porque vi también mucho humor en tu relación con los alumnos…

Antonio: El humor es una puerta de entrada, es un vínculo por un lado, y un sistema para poner en duda otros mecanismos de la realidad que parecen desapercibidos de otra forma. También suelo decir, al alumnado y fuera de clase, que yo siempre hablo en serio, pero claro, como he heredado esta mueca en forma de sonrisa, parece que a veces pretendo lo opuesto. Pero incluso ahora, contigo y tus lectores lo estoy haciendo: estoy hablando en serio, de verdad.

J. D. El humor de las cosas serias y la seriedad/importancia del humor… Nos centramos ahora en la Filosofía. ¿Qué pasa en el sistema educativo español con la Ética, con la Educación para la Ciudadanía, con la Filosofía? ¿Por qué su progresiva pérdida de peso en los currículos legislativos? ¿Hacia dónde camina una sociedad cuyo entramado educativo le deja a esas materias un papel segundón en la obra?

Antonio: Te podría decir lo de siempre: no quieren a ciudadanos críticos, libres de verdad, con conciencia social, etc. Todo eso es cierto. Pero el problema es el sistema, el sistema económico. Lo siento, pero tengo que decirlo, con palabras de un Nobel, si quieres, para que veas que hablo en serio: “El capitalismo perpetúa la distancia entre ricos y pobres”. Fue en 2015 cuando se concluyó que la riqueza del 1% de la población mundial posee tanto dinero líquido o invertido como el 99% de la población restante. En La gran Brecha, de Joseph Stiglitz, se explica mejor, pero el titular era aberrante. Unos años después, en esta misma crisis, con la pandemia, esa diferencia sigue en aumento. ¿Se habla de eso en clases de Química, en las de Matemáticas, en las de Biología, en las de Griego o en las de Tecnología? No. Y, sin embargo, todas esas áreas están atravesadas por esta realidad que impone sus normas, sus reglas, pero también las expectativas de nuestros estudiantes e incluso sus sueños para realizarse como personas.

J. D. Aun a riesgo de ponerme ‘muy distópico’: ¿Se pueden ir al carajo los Derechos Humanos y otras realidades en torno a la concepción de persona como ser dentro de una colectividad, sin asentar previamente valores éticos? Más claro aún: ¿Puede una sociedad evolucionar sin adentrarse antes en todo cuanto implica ‘lo filosófico’?

Antonio: Es que la diferencia entre la moral dominante y la ética es básica establecerla. La sociedad, el sistema, va por su lado, y luego está el individuo que, aunque y porque vive en sociedad, sufre las presiones para guiarse por sus propios principios. Nadie puede imponerle esos principios, si son auténticos. Puedes guiarte por el individualismo, por el amor a tu familia o dedicarte al altruismo y abandonarlo a tu propia familia e irte a ayudar al tercer mundo. Yo ahí no meto. Que cada cual elija su vida. Pero hay un marco mínimo: los DDHH. Si tus principios no respetan los DDHH, entonces rompemos la baraja. Los DDHH son el único acuerdo, aunque no se respeten en su totalidad, el único acuerdo mínimo al que hemos llegado para no seguir dándonos mamporros como los que recreaba Goya en sus cuadros. Hoy en día, el gran peligro es que tengamos que respetar al que no respeta los DDHH. Esa línea, cuando se traspasa, incluso en Democracia, y está pasando ahora mismo en nuestro país, puede ser un peligro que nuestra generación y los más jóvenes parecen ignorar o haber olvidado. Como no hagamos más desde las escuelas y desde la docencia por hacer comprender eso, el no ser tolerante con el intolerante, estaremos al borde del precipicio. Y lo estamos, la orquesta sigue tocando y nuestros pies están ya más que mojados.

J. D. Tengo que decírtelo: no se pueden exponer las razones mejor y con más coherencia. Óscar Gª Jurado divulgó hace unos meses, también de manera magistral y durante varias semanas (aquí, en Moroneando sobre…), acerca de que la economía es mucho más que esa vertiente inentendible, aburrida y capitalista que nos han vendido durante tanto tiempo, y que, al contrario, se trata de un conjunto de saberes que han de ayudar a las personas cada día, desde lo más cotidiano, a entender cómo poder participar de sociedades más justas, economías sociales, no generando desigualdades, sino reduciéndolas. Y ahora te pregunto, ¿ocurre algo similar con la Filosofía? ¿Estamos en un momento clave para hacer llegar a la sociedad que este campo de estudio es, además, una dimensión de la humanidad que se puede comprender de forma amena, compleja, necesaria y diversa, como tú demuestras?

Antonio, a la derecha, parte del jurado del Festival FOCO 2017

Antonio: Yo intento no aburrir mucho en clase, aunque no siempre es posible… Pero es cierto que sin las humanidades en general el cambio que queremos para nuestra sociedad es imposible. Vivimos en una sociedad, pese a todo, opulenta, somos unos privilegiados y seguimos viviendo como ese señorito andaluz del que hablaba Ortega y Gasset. ‘Nos lo merecemos todo porque sí’… Pero perpetuamos las injusticias sociales con nuestra ceguera, con nuestro día a día que machaca al medio ambiente y destruye lo que nos da de comer. Eso es insostenible. La Filosofía debería servir para ampliar horizontes, para demostrar que si existe un señorito andaluz, alguien, los más, hacen las faenas para que él siga disfrutando y dinamitando los recursos que son de todos y todas.

J. D. Antes de seguir: ¿Qué es ser filósofo, hoy en día? ¿Quién lo es y quién no? Porque está el que estudia Filosofía, el que la imparte, el que lee sobre ella, el que la ejerce, el considerado filósofo, qué se yo…

Antonio: Yo no soy filósofo (aunque me gustaría serlo, pero no tengo capacidad, ni fuerzas ya para intentarlo). Soy profesor de Filosofía y de Secundaria, nada que no esté al alcance de cualquiera, solo hay que estudiar… Tampoco voy a caer en la tentación de situarme más allá del bien y del mal y considerar que o se es filósofo o se es un ignorante. Para mí, un filósofo, el filósofo que yo soy se parece a un lector, un lector apasionado, obsesivo incluso. Y eso te convierte en un especialista, con términos concretos, específicos, etc. Un filósofo es un lector que se para en un párrafo cualquiera, en una palabra o en un detalle aparentemente insignificante pero que oculta interpretaciones diversas. Porque todo lector sabe que la lectura va más allá de los libros. También se leen imágenes, se lee música, incluso actitudes o gestos. La Filosofía está en cualquier sitio (mi primera página como docente se llamó La Filosofía Plagiada, porque la intención era que el alumnado comprobara que todo es susceptible de una interpretación filosófica, crítica, si quieres) y por eso atrae tanto para aquel que la busca. Decía Nietzsche que el órgano del filósofo no es la vista, es la nariz: que tiene la capacidad de distinguir qué huele bien o mal. El filósofo es aquel que no puede renunciar a ese órgano, aunque hay personas que no quieren oler, porque a veces es desagradable, inapropiado o inoportuno. Pero, creo que sí, que si tienes nariz, eres un filósofo en potencia. A alguien le puede faltar la capacidad de oler, pero el órgano apropiado para ello lo tiene. Así que, me acabo de dar cuenta de que cuando me cruce con alguien, igual que los griegos se saludaban diciéndose “mortal”, voy a empezar a saludar a todo el mundo como “filósofo”. Seguro que más de uno se lo toma como un insulto, pero está en nuestra naturaleza el deseo de aprender y de preguntar, motor de la filosofía, del pensamiento y la ciencia.

J. D. Me gustaría terminar este bloque con un asunto en concreto que me parece de especial importancia, y que creo que en el fondo va mucho más allá de lo ‘meramente educativo…’: ¿Por qué en los institutos andaluces se estudia a Platón, Aristóteles o Sócrates, y poco o nada a referentes universales de este campo que nacieron en esta tierra, como Ibn Gabirol, Séneca, Averroes o Maimónides? ¿Por qué se lee a Kant o Nietzsche y apenas a Giner de los Ríos o María Zambrano? ¿Cuánto de político, de sociológico, de histórico o quizá de ideológico hay en ello? ¿Por qué ese borrado de las huellas y memorias de nuestra identidad, de nuestro pueblo? Pongo el ejemplo de los filósofos de la prolífica e influyente época andalusí, pero no solo.

Antonio: Es una buena pregunta y la respuesta la desconozco. Podemos pensar que la ‘tradición manda’, que se apela a la calidad que atesoran los que has nombrado, que desde luego hay que conocer. Pero desde luego no le son desconocidos a la Administración competente esos otros que has citado, de hecho, nuestra plataforma de trabajo debe su nombre a un filósofo ilustre, el cordobés Séneca. Pasa igual que con las filósofas de la Historia de la Filosofía: están, se conocen más o menos, pero no aparecen. ¿Por qué? Puede que arrastremos y seamos una consecuencia de decisiones ajenas muy interesadas en olvidar, soslayar, ningunear incluso, a personas y momentos estelares de la filosofía, como el periodo andalusí que nombras, porque así se mantiene mejor el status quo. Pero en el fondo, late algo de sinrazón, de intereses políticos, ideológicos, etc.

J. D. Cambiamos de campo. Además de Jefe de Departamento en el IESLA de Marchena, estás en el equipo de la Red de Bibliotecas Escolares de Sevilla, has formado parte del Equipo Pedagógico del Plan de Creatividad Literaria, colaborador de ComunicA, el plan de la Consejería de Educación de la Junta para el ámbito en Comunicación Lingüística… ¿Qué papel juegan los libros y la creatividad en tu vida?

Antonio: Los libros son mi vida. Lo siento. Soy así de aburrido y lo reconozco. (¿Otra vez estamos con lo del humor y la seriedad, Antonio?…). Y tengo otra carencia, que me cuesta separar lo que soy de lo que hago. Es decir, que mi vida es mi trabajo la mayoría de las horas en las que me ocupo y me preocupo de vivir. ¡Qué triste, dirán los lectores, y yo lo confirmo! Y la creatividad me interesa porque para mis clases suponen un modo de explorar aspectos que el currículo subraya pero que deja al margen demasiadas veces. Yo nunca he escrito nada, ni tengo prurito alguno de ser escritor. Pero concibo la creatividad como un modo de abordar un problema dado, con unas trabas, para llegar a un producto final. Que a veces, ni yo mismo, ni por supuesto el alumnado conoce. Pero eso es lo apasionante. Tengo conocidos, muy allegados, que me confiesan que no aprobarían conmigo la materia de Filosofía (algunos son compañeros en el Claustro), cuando propongo crear microrrelatos, poemas-objeto, revistas ensambladas, hacer tachismo, o performances en el aula…, pero me mienten. Porque el índice de suspensos en mis clases es cada vez más bajo. Aspiro a no suspender a nadie y a ni siquiera hacer exámenes. ¡Me habías preguntado por la creatividad en mi vida y te he hablado de lo que hago en mis clases, creo que no tengo vida propia o que mi vida es lo que hago en mi trabajo! Te contesto de todas maneras: en mi vida no conozco la creatividad, debe de ser una señora inodora…

J. D. ¡Pero, Antonio, si esa respuesta ha sido en sí creatividad pura y dura! Vamos a poner un ejemplo concreto: Cuando por primera vez les explicas a tus alumnos qué son las Personas-Libro, ¿cómo suelen recibir ellos la idea -sobre todo, quienes previamente no han oído hablar de ello-?

Antonio: Ahí ocurre un pequeño milagro, que está al alcance de cualquiera. En la primera reunión les digo que yo no soy el profesor, sino una persona como ellos y ellas. Es decir, que tengo mi cuerpo (la reflexión sobre el cuerpo es la gran olvidada en la educación actual), la calvicie que brilla, por ejemplo; y que, como ellos y ellas, pienso porque tengo mi cabeza; siento, porque tengo corazón; y, en la piel, como a ellos y a ellas, me afectan las cosas que ocurren a mi alrededor o en la Isla de Lesbos, por ejemplo. Y es una lástima, porque es triste, eso sí que es triste, que se sorprendan de que un profesor intente crear un vínculo personal que va más allá de las materias que cursan. Sin ese vínculo resulta muy complicado enseñar nada. Cuando se produce y en ese primer encuentro comienza a establecerse, la experiencia es inolvidable para mí y espero que memorable para el grupo de Personas-Libro.

J. D. Ya se lo pregunté a la escritora moronense Mila Guerrero Raya, pero ¿temes llegar a conocer una sociedad en la que los libros apenas sirvan para algo más que para calzar mesas? ¿Se mira hoy ‘diferente’ a quien está en la calle con un libro entre las manos?

Antonio: Mis pesadillas son otras. La soledad de las personas que no puedo ver, el ruido superficial que lo envuelve todo, las injusticias a las que no puedo enfrentarme o a las que no le hago ni cosquillas, etc. Pero no pasa nada por no leer. La manía de leer, de Víctor Miquel Moreno Piñeiro, es una recomendación muy apropiada. No somos especiales los lectores, no somos más inteligentes, ni más altos, ni más guapos, ni leer nos hará crecer el pelo. Esto lo digo para provocar, para crear el deseo de leer esa obra de Moreno… Pero no debe extrañarte mi postura. En la Sala de Profesores pocas personas llevan libros en la mano que no sean de texto. Y el alumnado, con buen criterio, detesta los libros de texto… El problema no es el formato (¡aunque reivindico ese olor de libro recién salido del horno de la imprenta!). El problema que tenemos con los libros es que cuando nos demos cuenta de que cojeamos, que no entendemos por qué nos dan tantos palos, que el mundo se tambalea porque todo el mundo habla de lo que unos cuantos quieren, por ejemplo, o sospechemos que incluso nuestros deseos, esperanzas, temores y sueños no son nuestros, entonces necesitaremos un apoyo, para no caernos de la silla. Y, en ese momento, la lectura, los libros, están y estarán ahí, para no caer del todo. Ahí sí radica la diferencia. Los no lectores se pierden la oportunidad de ver en esa señora tan normal que es su vecina a La Celestina; los no lectores se pierden, cuando llueve, esa voz de Cortázar despidiendo a las gotas vencidas en las ventanas: adiós gotas, adiós… Y eso es triste, pero lo es para ellos, porque no saben que se puede no ser feliz y que no te importe, como dice D’Ors. O ignoran que hay evangelios apócrifos como los de Borges que, pese a todo, echan perlas a los cerdos… No tener esas referencias no los hace peores, menos inteligentes, menos guapos que tú y que yo, pero sí los hace distintos. Y, como dice Marta Martínez Carro: “Del país que yo vengo, el raro eres tú”. En este caso, los no lectores.

J. D. Pienso en algunas de las figuras que más masa -especialmente, jóvenes- arrastran actualmente tras de sí (no pocos deportistas de élite, determinados políticos, caras eminentemente mediáticas, algunos de los ‘referentes’ en redes…), y poco compromiso con los libros o con otras obras artísticas, de pensamiento o causas sociales veo ahí, al menos públicamente… Hablo del poder de las influencias ejercidas por los rostros visibles, del peso que tienen aquellos a quienes siguen las próximas generaciones. Por el contrario, sí que presencio -en el ejemplo que nos ocupa- mucho mensaje en torno al dinero, las apuestas, los coches de lujo, la fama…

Antonio: Hay de todo. Los Blooktubers son un mundo por descubrir. En nuestro repertorio literario, tal vez deberían aparecer con más naturalidad, una naturalidad aterradora, si se quiere, conceptos como “narración serial”, “fanfiction” y “blogs”, entre otros. Y hay redes sociales llenas de adolescentes que leen y escriben de manera compulsiva. Otra cosa es que las conozcamos. Pero es cierto lo que dices también, no estoy al margen de los influencers… La cuestión es que vivimos en la sociedad líquida, del aquí y ahora, de los seguidores, la época de Guti (creo que no leerá esto), es decir, de lo profundamente superficial. Pero los culpables no son los adolescentes y los jóvenes, las causas se llevan arrastrando desde hace décadas y todos hemos asistido al espectáculo con espanto, pero convencidos de que el circo nos daba algo de calor también. Por lo tanto, hay que usar sus medios para llevar la lectura y la escritura mediante las redes sociales, vía tik tok, incluso. Yo lo intento en la medida que puedo.

Cartel de la convocatoria del Mail Art IESLA 2021

J. D. Llegados a este punto, vamos a concluir la Parte I de una manera inmejorable, inspiradora al máximo: Para quienes no conozcan los proyectos (¡preciosos, por cierto!) por los que ahora voy a preguntarte, ¿cómo explicarías qué es Un poema cada semana, La voz a ti debida y el Mail Art?

Antonio: Yo creo que son obsesiones lectoras, cívicas y sociales convertidas en trabajo y en vida (en los blogs y en las redes sociales están todos). El primero, Un poema cada semana, lleva 10 años andando. 377 poemas, más de medio millón de lectores, colaboraciones de poetas, sus voces, un material a disposición de cualquiera. Es mi terapia de los domingos, para no pagar al terapeuta.

La voz a ti debida es mi proyecto más humano: acercar la literatura, la palabra a las personas dependientes. Está creciendo mucho y pronto habrá más centros de diversas provincias trabajando en él porque se ha convertido en un curso para el profesorado en Cádiz, Córdoba y Almería. Es un proyecto basado en servicios que se ofrece a la comunidad educativa y que aspira a contribuir a un mundo mejor ofreciendo la lectura a dichas personas dependientes.

Y el Mail Art es una historia transversal, que aglutina arte, comunicación, experimentalismo, etc. Tiene la capacidad de ser internacional y una manera distinta de profundizar en los Derechos Humanos de una forma poco frecuentada en los centros educativos (que yo sepa, hay pocas experiencias realizadas en los centros educativos españoles a este nivel).

Los tres tienen un hilo común: demostrar que la enseñanza pública y de calidad es posible si nos abrimos a otras formas de acercarnos a la literatura y a la poesía en concreto desde la innovación y la pasión por lo que hacemos.

    Ya ven, Antonio y sus mil iniciativas innovadoras y apasionadas. Iniciativas que derrochan amor por la cultura, el pensamiento, la conciencia social y la defensa de los sistemas públicos. Este docente, maestro en muchos sentidos, es dinamismo y energía, es un activista de las buenas prácticas pedagógicas, capaz de encender la magia en sus alumnos y hacerles moverse, crecer. En definitiva, hay personas que te marcan a lo largo de la vida, por lo que hacen, por cómo lo hacen, por lo que transmiten, por lo que generan a su alrededor, por cómo son… Y eso me pasó a mí con Antonio: que me marcó.

¿Que si habrá Parte II de esta charla? ¡Por supuesto! Será, como siempre, el próximo jueves.

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