ENTREVISTA. Moroneando sobre…_ “Melodías con alma, con Carmen Espejo Vázquez. Parte II”, por J.D. Vidal Gallardo

Carmen Espejo Vázquez en una prueba de sonido con la Orquesta Sinfónica de Triana
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*En la Parte I de esta entrevista: https://moroninformacion.es/entrevista-moroneando-sobre-_-melodias-con-alma-con-carmen-espejo-vazquez-parte-i-por-j-d-vidal-gallardo/


Carmen Espejo Vázquez en una prueba de sonido con la Orquesta Sinfónica de Triana

J. D. Solidaridad, cultura y educación, tres elementos cuya unión seguramente conforme una de las claves que hacen prosperar y mejorar el mundo. Nos quedó claro la semana pasada, y como buena embajadora de esa tríada que eres, así nos lo transmitiste. Te propongo ahora cambiar de música, volar de nota en nota, pegar saltos en múltiples direcciones… ¿Carmen, a qué te suena el mundo de hoy? ¿Qué teclas tocarías para variar su ritmo o sus armonías?

Carmen: Sinceramente, me suena a una voz con poca realidad, con una identidad difusa, llena de ornamentos, pero sin esencia. Tocaría la autenticidad, la valentía de ser uno mismo sin miedo a lo que encontrarse, siendo conscientes de que la mayoría de las cosas que sentimos también las siente -casi con toda seguridad, de una u otra manera- quien está enfrente. Y no pasa nada: muchas de las emociones que ‘no nos permitimos’ son necesarias y simplemente humanas. Existen etapas y evolución en lo que sentimos, pero para ello debemos mirar las cosas de cara, sin parches, aunque no nos gusten. Es importante conocernos y aceptarnos a nosotros mismos

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J. D. Si trasladamos lo personal a lo colectivo, también nuestra tierra ha sido en los últimos años escenario de cambios de muy diverso tipo. ¿Qué queda de aquella Andalucía (re)naciente que despertaba con Pepe Suero o Carlos Cano y que trasnochaba con María Jiménez, Triana, Raimundo o Camarón? Si no me equivoco, estos y otros nombres sonaron no pocas horas en tu casa de la infancia…

Carmen: En primer lugar, espero que nadie se moleste por esta respuesta, ya que es solo mi opinión personal, fruto también de algunas conversaciones con algunos compañeros del gremio. Dicho esto, siento que la música más comercial de hoy en Andalucía (así como la del resto del panorama español) está falta de un buen zarandeo. Hay poco de reivindicativo, de apuestas expresivas nuevas. Es música que no duele, que no emana de la necesidad de decir algo, sino de las pretensiones de negocio y popularidad.

Afortunadamente, hay artistas que siguen tirando del carro, a los que les importan más la música y el mensaje que su propio ego, y que son capaces de equilibrar lo que conlleva la música como industria con la autenticidad de sus composiciones, estando dispuestos en ocasiones a mantenerse en un segundo plano si ello les permite ser ellos mismos. Además, están surgiendo más tipos de nuevas formas de arriesgarse y de ‘decir cosas’ en la música, puntualmente en la música comercial pero sobre todo en otras ramas. Y el flamenco es un ejemplo, especialmente en lo referido al toque y el baile.

J. D. ¡Sale el flamenco a escena! Uno ve vídeos de los históricos días de la autonomía de nuestra región y se maravilla con aquellas giras musicales en las que el flamenco se fusionaba con la copla, el fado, el pop, el rock, el blues… Qué decir de todo lo que innovó Paco de Lucía con otras músicas universales. O de los lazos de unión con la salsa y otros palos latinoamericanos (cosa que fascina a uno de mis sobrinos, también músico). O de los sones hermanados con melodías árabes o de La India. O de vuestras versiones de piezas clásicas. Por no hablar de su peso en la manera de cantar de las agrupaciones de carnaval, en la poesía de Lorca o en la representación de diversas obras… Carmen, ¿cuánto puede llegar a abrazar el flamenco?

Carmen: Yo creo que el flamenco puede abrazar lo que quiera, todo depende de lo que el intérprete o compositor esté dispuesto a arriesgar. Claro que entonces nos enfrentamos al gran dilema e infinita discusión de ‘lo puro’, de si tal cosa es flamenco o no lo es, de si es una falta de respeto o, por el contrario, enriquece el estilo musical…

La mayoría de las fusiones no surgen desde el planteamiento de “voy a hacer tal fusión”, sino que uno intenta expresar lo que tiene dentro, usando los distintos lenguajes que a lo largo de su vida han ido conformando su personalidad. Con el acceso infinito que tenemos hoy a músicas de otros lugares del mundo, es imposible no contagiarse de otras formas expresivas. Por ejemplo, yo he estudiado clásico, mi formación académica es clásica… ¡pero soy de Morón, no de Salzburgo! Para que en mi manera de expresarme -musicalmente- no hubiera rastros de flamenco, tendrían que haberme tenido aislada en una habitación o algo así, ¿no? A veces se nos olvida que el arte nace de la necesidad que todos los humanos (y no humanos) tenemos de comunicarnos, y cuando nos expresamos, ya sea mediante el lenguaje hablado, la pintura, el deporte, la cocina, etcétera, nos estamos desnudando, mostrando cómo somos, lo que somos, y uno no puede ser solo una cosa, sino que somos varias cosas, somos una red.

No podemos pasar por alto que uno de los grandes pilares sobre los que se asienta el flamenco es el folclore andaluz (además del extremeño y el murciano), y el folclore pertenece a la gente de a pie, a sus expresiones, y ni que decir tiene que lo andaluz significa mezcla y convivencia de distintas razas y culturas. Para mí, el flamenco es sinónimo de mestizaje, y es ahí donde radica su mayor tesoro, por lo que creo que esa apertura hacia otros estilos, si se hace desde el respeto y la ‘verdad’ de lo que uno siente, lejos de emborronar los rasgos que definen este estilo, los acentúa y los engrandece.

J. D. Es decir, el flamenco entendido como hijo parido por la mezcla y la convivencia racial y cultural del pueblo andaluz, tanto del actual como del resto de pueblos que vivieron antes en estas tierras.

Vamos a musicojugar un rato, paisana. Te daré unos tonos y tú los desarrollas como te salga de las corcheas. DO) Puestos a soñar con un gobernante que fuera músico, yo me decantaría por una Violeta Parra, o por un Víctor Jara. ¿A quién te gustaría ver jurar el cargo con su mano sobre la guitarra (o la flauta, o el tambor, o…)?

 Carmen: Bueno, no me gusta la idea de que una sola persona acapare tanto poder, siempre prefiero a un equipo. Pero entendiendo que me preguntas por una persona como cara visible de un equipo, me decantaría por mi madre (carcajada cómplice). Y si tuviera que ser alguien relacionado con la música, sin titubeos te diría que la cantante María Rozalén, y no porque se pronuncie sobre política, sino porque se ha convertido en una líder. Rozalén simboliza el equipo, es autenticidad, consciencia y respeto. Es el hoy y es el ayer, con sus valores de antes, de ahora, de siempre. Son ideas, ideales, implicación y riesgo. Es lucha desde la empatía y el respeto a otras ideas.

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Tengo la suerte de haberla tratado de cerca y haber asistido a muchos de sus conciertos, y sinceramente siempre salgo creyendo un poco más en lo mejor de las personas. Esa energía que se respira en el público, en el escenario, ese feedback entre buenas personas, cada uno con sus ideas políticas, sus preocupaciones y sus vidas distintas, pero con un deseo común de estar bien, de hacer que el mundo sea un lugar mejor… ¡Eso es mucha tela, Juan Diego!

J. D. RE) Queen, un antes y un después en la música del último siglo. Una canción suya de la que te encantaría que tus sobrinos se enamorasen.

Carmen: Cualquiera que a ellos mismos les removiese por dentro. Pero me gusta mucho Bohemiam Rhapsody. No sé, creo que refleja esa vulnerabilidad que todos tenemos a sentir, a la vez, miedo, ira y amor. Entender que somos un poco de todo a la vez, y que luego dependemos de qué sentimientos queremos alimentar y que predominen en nuestra vida.

J. D. MI) ¡Me encanta ver a chavales de 14 o 15 años rapeando un poema de Machado, Cernuda o una frase de Virginia Woolf sobre una base musical de Bach, Debussy, Tchaikovsky o Falla!

Carmen: Si es que hay muchísimo potencial en este país, el problema es que hay poca inversión por parte del Estado. Las Administraciones no se preocupan por incentivar ese tipo de propuestas, que tan valiosas son y que otros países llevan con tanto orgullo. Y claro, sin ayudas la mayoría de los proyectos se quedan en el camino.

J. D. FA) Los rincones en común de músicas en teoría tan diferentes… Escribo este pensamiento mientras escucho a Billie Holiday en Strange Fruit, con esa trompeta desgarradora de fondo, y me resulta igual de estremecedor que ese cante jondo que aborda los temas más dolientes…

Carmen: Creo que pasa como con las personas, todos somos tan diferentes y a la vez tan iguales… Llevamos vidas muy distintas, vivimos en sitios muy distintos, nos relacionamos de una manera distinta, multitud de elementos distintos han influido en nuestras vidas, y sin embargo, sentimos tan parecido… La mayoría tememos perder a un ser querido, o nos gusta una sonrisa en un momento determinado, sentimos frío, sueño, hambre, dolor, alegría, tristeza, compasión…

La música es una expresión de todos estos sentimientos, y el músico lanza el mensaje con las herramientas que conoce. Si un músico conoce el lenguaje del jazz, se expresará a través de él, y lo mismo ocurre con el flamenco. Son ‘idiomas’. Es por ello que creo que un músico que quiere expresar de manera más fiel lo que verdaderamente necesita decir, mientras más ‘idiomas’ conozca, más recursos musicales de distintos estilos controlará.

Los estilos musicales nacen de una necesidad de clasificar los distintos recursos estilísticos, pero la música sale toda del mismo sitio, del alma y de la necesidad de desnudarla. No podemos permitir que esta clasificación que nosotros mismos hemos creado limite la creatividad.

J. D. SOL) ‘Sun’, en inglés. Y ‘sun’ me lleva a The Beatles (‘He comes de sun’). Lo que quieras decirme sobre ese grupo que me vuelve loco…

Carmen: ¡Qué decirte! Mi madre, cuando era joven, pertenecía a un club llamado ‘Las incansables de los Beatles’, ¡no te digo na y te lo digo to! Son un claro ejemplo de artistas integrales, que no dejaron de investigar, crecer estéticamente y reinventarse a lo largo de su carrera en un reto continuo. Marcaron un antes y un después, fue una apuesta por un ‘decir’ y unas maneras de decirlo con la que se sintieron reflejados millones de personas. Así sigue y seguirá siendo. Son únicos.

J. D. (Acabo de flipar con lo de tu madre). LA) El otro día me dijo un amigo: “Escuchar a Ismael Serrano es una buena terapia para reconciliarse con el mundo”. Si te pregunto por artistas o compositores que para ti sean sinónimo de compromiso…

Carmen: Rozalén, de nuevo. Y me explico: ella siempre se muestra consciente de la suerte que tiene -suerte que deriva de su trabajo incansable- por poder estar en los escenarios, al contrario que otros compañeros del gremio; en cada concierto se abre en canal al público y lanza mensajes de realidad, tratando temáticas muy sensibles; se desvive por su equipo y eso hace que su equipo se desviva por ella y por el público… Por todo ello es compromiso puro. Como también lo es la tremenda labor que junto a su inseparable compañera y amiga Beatriz Romero desarrollan para llevar la emoción de la música a las personas sordas. Cantan ambas, Bea Romero lo hace para las personas sordas, y juntas son un verdadero espectáculo.

Pero por supuesto que hay muchos artistas que nombraría como sinónimo de compromiso. El Kanka, por ejemplo, cuyas letras deberían de ser utilizadas en los institutos. Otros que me han marcado en ese aspecto son Carlinhos Brown o Manu Chao. También en la música popular encontramos compromiso, como en las coplas de carnaval, con letras de gran sentido crítico, profundidad y denuncia social.

Carmen y su pareja, Álvaro Gandul, también músico

Sin embargo, creo que los cantantes, por aquello de que sus composiciones llevan letra, se están llevando la mejor parte (el sarcasmo ha retumbado hasta en Australia), y me gustaría acordarme de los artistas que no componen letras, sino que componen e interpretan la música sobre las que descansan esas letras o composiciones instrumentales con un mensaje no verbal, compartiendo sus más profundos y sinceros sentimientos. Sonidos que el oyente traduce y transforma a su medida. En ese ámbito, te diría que tengo en casa a uno de los artistas más comprometidos con la música, capaz de abandonarse totalmente a ella con tal de brindar verdad para que luego el oyente la transforme en su propia verdad: hablo de mi pareja, Álvaro Gandul (compositor, productor, arreglista y teclista), de quien no dejo de aprender cada día.

J. D. SI) Ya que Álvaro y tú experimentáis con diferentes corrientes musicales, te propongo 4 opciones para versionar y tú me dices por cuál te decantarías: El buen rollo de un tema reggae, la potencia de una canción de AC/DC, la sensibilidad de Silvia Pérez Cruz o la sublime Aunque tú no lo sepas (Enrique Urquijo).

Carmen: Creo que eso dependería del día, porque soy muy bipolar (¡musicalmente hablando!). Ahora mismo quizá experimentaría con algo de AC/CD, aunque, en ese caso, no descarto tocar a renglón seguido algo de Debussy, ¡por ejemplo!

   *Tiempo para un nuevo descanso, el segundo del concierto de esta músico moronense que hoy se ha adentrado más en el terreno puramente musical; en el lenguaje, los mensajes y los códigos que este arte puede llegar a desentrañar; en el hermoso enjambre de raíces variadas que conforman su porqué y que no para de crecer y crecer.

La tercera y última parte de nuestra charla con Carmen Espejo Vázquez tendrá lugar el jueves que viene, y creo no equivocarme si digo que será la más especial, por cuanto será el momento en que nuestra protagonista rememore sus primeros pasos en esto de la música, nos invite a su casa, nos hable de su familia, de Morón… Nunca pillé un céntimo en juegos ni loterías, pero apuesto sobre seguro al adelantarles que el de la semana próxima será un precioso colofón a estas líneas.

Hasta entonces.

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