ENTREVISTA a Bouchaib: “esta es mi tierra”. Por José Carlos Valverde

    Son las diez y media de una mañana de julio cualquiera. Aunque si espero a un señor como el que veo venir a lo lejos todo cambia. Llevaba tiempo tras el rastro de Bouchaib, un tipo querido y entrañable donde los haya. Afincado desde hace décadas en Morón de la Frontera, -ya eres más moronense que el Gallo-, le digo nada más llegar. Y  por cuyas venas siempre ha corrido la sangre rojiblanca del club de sus amores, la UD Morón CF.

    Si Bouchaib es amado por el pueblo moronense, espera a leer su historia. Porque solo entonces entenderás por qué este hombre afectuoso y cercano,  ya forma parte de la historia de esta tierra.

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    JCV: ¿Cómo llega Bouchaib a Morón?

    B: Boichaib llega un día de verano de 1988, cuando me faltaba un año para acabar la carrera de profesor de Educación Física. El problema es que el Rey Hassam II, en Marruecos, deja casi sin trabajo a Marruecos. Entonces las circunstancias eran complicadas. Y llegué a España por una sorpresa. Me conceden un visado de diez días. Entro en España para estar diez días. Cuando llegué aquí no sabía ni una sola palabra en español. Llego, cojo un tren de Algeciras a Jerez, y otro de Jerez a Sevilla. Aquí en Morón había un hombre mayor que vivía en la Fonda Pascual. Y me deja alojarme allí. Recuerdo perfectamente el día en que llegué aquí. Un 3 de noviembre de 1988.

    Así comenzó todo. Después de instalarme, cada verano me iba a trabajar a Granada, en la playa. Y así tiraba. Trabajaba los veranos y después, en invierno, siempre volvía a Morón. Esa era mi forma de vida.

    JCV: ¿Te resultó difícil el idioma?

    B: Sí, mucho. Adaptarme me costó. No podía leer el periódico, por ejemplo, para las noticias deportivas, que sabes que tanto me gustan. Fue difícil.

    JCV: ¿Qué edad tenías cuando llegas a España?

    B: Tengo veintitrés años cuando llego a Morón. Ahora ya tengo cincuenta y cinco (risas).

    JCV: Terminas la carrera, llegas, y empieza tu vida moronense. Salir de tu casa con esa edad, tan jóven fue muy difícil. ¿Cómo lo recuerdas?

    B: Mi padre había fallecido. Murió en el año 85. Mi madre sigue viva, pero el problema es que necesitaba sacar dinero para que mi familia siguiera adelante. Cuando fallece mi padre la jubilación que le queda a mi madre es muy poco dinero. Unos cincuenta euros al mes. Aunque tiene casa, menos mal.

    Imagina. Nosotros somos cuatro varones y cuatro hembras. Las mujeres son mayores ya, y tengo un hermano mayor. Yo soy el segundo. El pequeño está enfermo, y el que queda trabaja en Mallorca. Tengo contacto con él, ya que estuve en Menorca trabajando y yo le ayudé a llegar a España y encontrar trabajo.

    JCV: A ti la gente te quiere, Bouchaib…

    B: Te digo una cosa José Carlos. Yo quiero a la gente y la gente me quiere. Cuando vivía en Menorca trabajé con un sevillano. Trabajábamos en las cocinas de un hotel y siempre le decía. «Yo ojalá pueda quedarme para siempre en Morón. Si hubiera trabajo allí me iría con los ojos cerrados». Quiero mucho a Morón.

    JCV: ¿Qué significa esta ciudad para ti?

    B: Aunque nací en Marruecos, yo me he criado en Morón. He crecido como persona aquí. Es mi casa, mi pueblo. Entre otras cosas porque llevo treinta y dos años aquí. Son muchos. Aquí tengo a mis amigos, allí apenas conozco a nadie ya. Esta es mi tierra.

    JCV: Y luego está el fútbol…

    Sí (sonríe). A mí siempre me ha gustado. Y me gusta ver el fútbol los domingos. Un día estaba sentado en la grada y me viene un señor y me preguntó por qué iba solo a ver el fútbol. Me comentaba, además, que nunca había visto a un marroquí por Morón viendo el fútbol. Eran los años 80, y eso era extraño. Yo le contesté que me gustaba mucho, que había estudiado para ser monitor deportivo en Marruecos. Entonces me ofreció la posibilidad de contactar con el cuerpo directivo de la UD Morón. En una semana, entonces estaba Pepe Guerra como entrenador de los cadetes, estaba ligado al equipo. Fue, exactamente, el año 89.

    También recuerdo que tú hiciste las pruebas para entrar, José Carlos. Y tengo una anécdota contigo que voy a contarte. Me acuerdo perfectamente de tus palabras. Tú eras infantil y, aunque tú no me viste, yo te escuché que comentaste al grupo: «ojalá entrene con él». Lo dijiste señalándome. Me hizo mucha gracia aquello.

    En aquellos años, Antonio Navarro, Yoryi Cruces, fueron a sacar el Nivel 1 para poder  entrenar. Yo lo hice al año siguiente en Sevilla. Costaba dinero pero pude sacarlo. El único inconveniente fue el idioma, pero lo conseguí. Yo hablo andaluz (risas).

    JCV: ¿Siempre de la UD Morón?

    Sí, siempre. Aunque yo vivía siempre en el Barrio. Pero comencé a trabajar con el Morón. Y ya me atrapó el corazón. Es mi equipo.

    JCV: Aunque ya es un debate zanjado, ¿cómo viste la fusión de clubes?

    Para el fútbol es una buena idea. Para fichajes, presupuestos… Aunque ojalá se puedan arreglar las instalaciones para que el club siga creciendo.

    JCV: En tus años en la UD Morón, ¿algún jugador que tú recuerdes especialmente?

    Hombre, hemos tenido jugadores muy buenos. Víctor Salas, Antonio Navarro. Abel Segovia que jugó en el Real Madrid. La pena de Abel fueron las lesiones. También José Gordillo, Paco Sierra… Hay muchos, afortunadamente.

    JCV: ¿Y a nivel nacional qué equipo sigues?

    Me gusta el Real Madrid, pero ahora mismo me tira mucho el Sevilla. Aunque me gusta el buen fútbol. El Barcelona ha jugado muy bien. Me gusta el buen fútbol en general. Lo sigo cada fin de semana. Siempre. Es mi vida… Se me olvidan los problemas con el fútbol.

    JCV: Y volviendo al deporte local, ¿crees que se conseguirá el tan ansiado ascenso?

    Ojalá. El año pasado perdimos una oportunidad, y el anterior. Fue una pena. Desde la primera jornada estábamos entre los tres primeros y a última hora te desinflas. Fue doloroso. Faltó muy poco. A ver este año si tenemos mejor fortuna.

    JCV: Y a nivel internacional ¿sigues las ligas de otros países?

    Sí, la Inglesa, italiana, francesa. Me gusta ver los entrenos, los comentarios en prensa. Los análisis. Me gusta mucho.

    JCV: En el tema cultural, se habla mucho de la diferencia entre España y Marruecos. Tú lo habrás notado, pero aquí en España ¿con qué tradición te sientes más identificado?

    El tema cultural es complicado. De Andalucía, y de España, sale mucho turismo hacia Marruecos. Pero, por ejemplo, allí aún hay mucha pobreza que se le esconde al turista. Sí vas, por ejemplo, a zonas de montaña puedes ver que hay gente que todavía vive allí. En cuevas. Te sorprenderías. Hay pobreza, mucha, desgraciadamente.

    A mí me duele eso,  porque son personas como yo, y que no puedo ayudarles… Allí, el pobre conoce al pobre, y el rico solo conoce al rico. Aunque aquí viene a ser lo mismo.

    JCV: Noto que su vida no ha sido fácil, Bouchaib…

    B: Mi vida no ha sido fácil. Yo me casé con una chica de Marruecos y me fui a Menorca. Allí tengo una hija y un hijo. Ella tiene 21 y el varón 17. Ambos están con la madre en Menorca. Cuando todo iba bien me diagnosticaron Parkinson y mi vida cambió. Recuerdo que cuando me dieron los resultados y supe qué tenía me mareé y casi me desmayo. No lo esperaba. Fue duro. Corría el año 2012. Entonces empezaron todos los problemas. En el 2015 me separé de mi esposa y volví a Morón.

    JCV: ¿Y ahora cómo te encuentras?

    Me encuentro bien. Soy socio de una asociación de Parkinson en Barcelona, además de mis controles en la Seguridad Social, y cada seis meses me realizan pruebas. Ojalá la investigación consiga encontrar una cura. Hay que esperar y tener fe.

    JCV: No me queda más que darte las gracias, amigo. Muchas gracias por atenderme, Bouchaib.

    Él sonríe, me abraza y la tertulia sigue fuera de micros…

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