“El Rey de San Miguel repartió bendiciones”, por Daniel Zambrana

    Tarde calurosa la vivida ayer en Morón de la Frontera, cosa que no hizo que bajara la expectación de vivir una salida extraordinaria que englobaba muchos de los mayores aspectos que tiene nuestra Semana Santa. El día era ideal (nada de estar pendiente de los cielos), el ambiente era perfecto, calles y balcones engalanados para la ocasión, el público expectante de disfrutar de una de las mejores bandas de CCTT de nuestra capital: Cigarreras (que encima deleitó con el estreno de la marcha “Cautivo” de Rafael Vázquez). Notas y acordes acompañados que vienen a plasmar a la perfección lo que, a eso de las 18:10 de la tarde pudimos contemplar: dulzura en su mirada, el Señor Cautivo salía elegante, como no puede ser de otra manera. El Rey de San Miguel salía a la calle, túnica morada de terciopelo sin bordados, la primera que tuvo, las manos atadas y la mirada perdida que tanto cautiva al pueblo de Morón los viernes de cuaresma, esa maravillosa obra de arte andante que es el magnífico paso que ha conseguido la Hermandad con muchísimo esfuerzo y que de seguro cuando esté dorado será una auténtica maravilla. Estreno del día que del que esté el que les habla se siente orgulloso, que es el escapulario bordado, obra de mi maravillosa amiga María Madroñal con diseño de Francisco García, excelente trabajo el realizado.

    Ya está en la calle el Rey de la mirada dulce con “Réquiem” para todos los hermanos, devotos y vecinos del pueblo que ya no están con nosotros para poder disfrutar de su presencia. Mucho público en las primeras calles, paso firme por la angosta calle Las Morenas, paso por el Ayuntamiento de nuestra localidad y subida a por Corredera. No pasaba por Corredera desde el año 2000 con motivo de la celebración del Santo Entierro Magno, cuando el paso del Señor Cautivo recorrió estas calles para pasar también por Fray Diego de Cádiz y así entrar por calle Utrera, etc.; ¡vaya recuerdo nos despertaba ayer el Señor Cautivo! Sin palabras, visita obligada, como no puede ser de otra manera, a las Hermanas Jerónimas, para seguir hasta la Victoria, donde es recibido por la junta de gobierno de la Hermandad del Santo Entierro y saludar a posteriori también a nuestras Hermanas de la Cruz que tanto ayudan a esas niñas que acuden a su convento y a tantos enfermos e impedidos de nuestro pueblo; tremenda la labor que realizan.

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    Por la calle Victoria comienza a bajar las temperaturas y el ambiente se vuelve más primaveral, ya se escuchan las golondrinas que todos los años los acompañan en la estación del incienso y el azahar. La bajada por calla Juan de Palma, calle laboriosa para el trabajo de la cuadrilla pero donde su estrechez, sombra y el color que daba la tarde entre el morado nazareno, las rosas red Naomi, conjuntadas con lisiantus, limoniun y estatis morados, y la candelería, nos dejaba una estampa imborrable antesala del gran momento que cerraba el ciclo de visitas a los conventos de nuestra ciudad con la llegada del Señor a Santa Clara.

    Tres visitas extraordinarias para un día extraordinario. Paseó el Señor como lo hacen los insignes abuelos de nuestra ciudad por las mañanas por la Carrera, lugar emblemático para llegar a un punto clave como es la entrada al Pozo Nuevo, la entrada en carrera oficial de nuestra Semana Santa. Llega el Señor al barrio del centro acompañado en todo momento por numerosos fieles. Navegó el Señor con elegancia hacia el Callejón del «Pescao», otra calle emblemática para el cofrade. Expectación había por el saludo a la Hermandad hermana de la Santa Cruz que hacía presagiar que esto terminaba. ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando estas disfrutando!, y ayer disfrutamos. En la Hermandad del Rocío de Morón disfrutamos de un padre nuestro cantado y, como no podía ser de otra manera, fue rociero, mucha «babita» se tuvo que recoger allí. Magnífico, y daba comienzo, la subida de vuelta a su casa, ¡qué maravilla, dulzura, ternura, elegancia!, etc.

    No solo es el Señor el que desborda adjetivos sino sus pies, esa cuadrilla que ayer tuvo lo fortuna de participar en un acto de aniversario. 75 años de una Hermandad querida, de un Cristo amado por su pueblo. ¡Qué bendita fortuna la que tuvieron ayer esos pies que lo subieron al cielo por San Miguel!, ¡qué categoría!, ¡cuántas lágrimas derramadas!, aunque el Cautivo se sienta solo nunca está solo, su pueblo subió con él, su pueblo se entregó a él, pudimos acompañarlo y arroparlo para que no se sienta solo o abandonado.

    Era la 1 de la madrugada y ya sonó el himno nacional. Lo bueno se acaba pronto y lo de ayer en Morón fue inmejorable. Enhorabuena a la Hermandad y, por supuesto, felicidades por el aniversario. Estoy desenado poder vivir con ellos otro de los momentos señalados de su efeméride como será la próxima salida en Rosario de la Aurora de Nuestra Señora de la Paz. Aniversario que somos podemos resumir en el titular de esta crónica: El Rey de San Miguel repartió bendiciones.

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