“Desapego”, por Antonio R. Ramírez Albarreal

    Últimamente vengo dándole vueltas a esta palabra, bueno, no sólo a la palabra, sino a todo lo que trae y conlleva. Desde hace varios meses vengo pasando una etapa de cambios constantes, continúas montañas rusas que han servido para que el capitán que comanda el barco cada día esté un poco más seguro de sus ideas y más contento con las nuevas experiencias.

    Es por aquí por donde quiero empezar, en nuestras vidas estamos sujetos a cambios, queramos o no. Odio cuando a alguien se le dice eso tan manido de “Tío eres genial, no cambies”. En mi opinión esto va en contra de la propia naturaleza humana, según el filósofo, “nunca te bañaras dos veces en el mismo rio”. Los cambios nos ayudan a crecer, a madurar, a abrir nuestras miras.

    Tenemos que hacernos a estos cambios que, de una manera o de otra serán constantes durante nuestra vida, sin perder nuestra personalidad, nuestra libertad, viviendo el presente y, sobre todo no teniendo miedo a las pérdidas, asumiendo que, tarde o temprano estas llegarán a nuestra vida de una forma o de otra: Fin de un trabajo, cambio de localidad, perdida de alguien querido, etc.

    No quiero dar una lección de psicología, ni mucho menos estoy preparado profesionalmente para ello.

    Como digo, los compromisos de una nueva etapa profesional me han apartado más de lo que hubiera querido de esta colaboración, que comenzó en los primeros días de este medio. Esos días en los que disponía del tiempo para expresar mi opinión sobre los diversos temas en los que durante estos más de cuatro años vengo escribiendo. Según Manuel y Esther “poniendo algo de sensatez en los medios”.

    Reconozco que estuve, estoy y estaré agradecido a ambos por el apoyo durante todo este tiempo, por lo ratos con el resto de colaboradores, por las tertulias, las charlas, las nuevas experiencias, las palabras que otros escritores me dijeron en su momento, o el mismo “cronista de la villa” o “el guerrero del arco iris”, y las duras críticas de mis amigos que me siguen ayudando a mejorar, regalos que nunca hubiera esperado y que hacen que cada palabra y cada hora tratando de escribir mereciera la pena. Me quedo con los buenos ratos y eso será lo que me lleve.

    Es también momento de pedir perdón por si en alguno de estos artículos alguien se ha sentido ofendido, si lo hice fue con algún artículo espero que me comprendan…

    Espero volver pronto, pero no dejaré de escribir, cambio este medio por uno específico educativo, en el que colaboraré en unas semanas. También haré parte de un pequeño tablón solidario junto a la ONGd Solidaridad Don Bosco. Dos nuevos proyectos en la fundación donde trabajo, con población infantil y juvenil en riesgo de exclusión social, requieren más atención, con uno de ellos haremos reseñas bibliográficas en revistas especializadas, ya que este es pionero en todo el territorio nacional y necesitará ser documentado…y por supuesto, seguiré escribiendo en verso, que fue la forma natural en la que comencé a escribir, espero poder componer un pequeño poemario a corto plazo.

    No soy mucho de largas despedidas, espero que al menos, una vez, con alguna frase o alguna columna os haya despertado una mirada crítica sobre el mundo que nos ha tocado vivir, que fue mi primer y único objetivo durante estos años.

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