Cristina Castillo Rodríguez desde Nepal: “un mundo mejor existe y está en nuestras manos”

    Por Cristina Castillo Rodríguez

    ¿Escuchaste que había una chica de Morón en Nepal durante el primer terremoto? ¿Escuchaste que no volvió a España con el resto de españoles evacuados?  Pues es verdad, y ahora os cuento una parte de mi experiencia.

    Soy Cristina, nacida en Morón de la Frontera pero viviendo en el extranjero desde hace más de ocho años. El pasado julio de 2014 comencé a vivir mi sueño, por el que trabajé muy duro. Mi sueño de viajar alrededor del mundo a largo plazo, aprendiendo de culturas y formas de vida a través del voluntariado y trabajo social.

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    Por alguna razón, la cual ahora conozco, el destino quería que estuviera en Nepal el 25 de abril del 2015, el primer día en el que Nepal empezó a temblar. Digo el primer día porque las réplicas aún no han terminado, aunque en la televisión ya no se hable de esas noticias.

    Siempre tuve la sensación de que Nepal sería un lugar especial e importante en mi vida, siempre quise visitar este país, pero no sabía por qué. El día del terremoto llevaba solo 3 días en Nepal, con mi pareja.  Los primeros días los vivimos en estado de schock. Lo único que podíamos hacer era esperar, ya que las autoridades nos aconsejaban siempre estar alejados de los edificios, por posibles replicas o un segundo terremoto.

     Como ya sabéis, la situación era bastante crítica. Nuestras familias estaban muy preocupadas y yo personalmente me encontraba, sin saberlo, en una montaña rusa emocional. Por ello y por más razones, decidimos aprovechar la oportunidad de ser evacuados del país. Fue entonces cuando me prometí a mí misma que volvería.

    Así lo hice y ahora llevo, de nuevo, un mes en Nepal. Después de un tiempo en La India, he vuelto y estoy súper orgullosa de haber vencido mis miedos y de haber seguido a mi corazón. Ahora sé que es lo que me estaba esperando aquí,  y es lo que le he estado pidiendo al universo durante muchos años: trabajo social, pero positivo.

    Durante los pasados cuatro años en Irlanda trabaje como trabajadora social con personas sin hogar, especializada en adicción y salud mental. Después de cuatro años acabe muy cansada y me sentía impotente por la falta de acción y motivación, porque muchos de ellos son parte de un sistema que les hace dependiente a las ayudas del gobierno. Siempre he soñado con un trabajo social con personas motivadas por el cambio, personas con ilusión, ganas de vivir y ser felices. Personas que luchan por un mundo mejor.

    Ahora lo he encontrado. No es que esté feliz por esta catástrofe que ha ocurrido, ojalá no hubiera pasado. ¡Tanta gente ha muerto y tanta gente ha perdido su hogar! Pero ha ocurrido, y ahora hay mucho trabajo por hacer, no solamente trabajo en construcción, también apoyo psicológico. Nepal está lleno de nepaleses y extranjeros con un gran corazón que quieren ayudar. He conocido gente como yo que viene a hacer voluntariado pero también he conocido extranjeros que han venido con sus ahorros a gastarlos ayudando a los que los necesitan. Mi corazón palpita y  mis bellos se ponen de punta cada día.

    Desde que llegué he visitado muchas organizaciones, participado en muchos proyectos, he conocido muchísima gente, atendido reuniones y visitado pueblecitos y campamentos de personas que perdieron su hogar. Después de mucho pensar e investigar, y junto con un grupo de voluntarios que he conocido en Katmandú, hemos decidido dedicar nuestra energía, pasión, ideas y fuerza en un proyecto de tres meses que hemos diseñado nosotros mismos. Solo estamos empezando y ya tenemos cuatro organizaciones que quieren trabajar con nosotros y también gente que quiere apoyarnos económicamente.

    Nuestro objetivo es crear educación y empleo para jóvenes que son víctimas del terremoto y viven en campamentos. Son jóvenes con mucho potencial, con ganas de aprender, de trabajar para poder ayudar a su familia, pero necesitan oportunidades y volver a confiar en ellos mismos. Necesitan algún tipo de apoyo para recordar que un mundo mejor es posible y que podemos alcanzar nuestros sueños si realmente trabajamos duro por ello. Vamos a darles formación para ser camareros, profesores de inglés y para que trabajen con nosotros a ayudar a víctimas del terremoto a superar el trauma. Uno de nuestros mayores objetivos es involucrarles en el proyecto cien por cien, crear un equipo de locales y extranjeros, para así aprender y enriquecernos los unos de los otros

    Ahora mismo todo está en proceso, todo está empezando y tenemos mucho trabajo que hacer. Andamos súper motivados y con mucha fuerza, aprendiendo cada día y viviendo intensamente, valorando la vida como se merece.

    Con respecto la experiencia durante el terremoto, también he participado en la edición de un libro que se publicara en octubre. El nombre del libro es «Cuando Nepal tembló. Relatos de supervivencia» y cuenta con el relato de treinta y tres de los españoles que sobrevivieron al primer terremoto. Los beneficios del libro van directamente a beneficio de organizaciones humanitarias que trabajan en Nepal. Si tu también quieres ayudar a esta causa de alguna forma, podrás hacerlo al comprar este libro.

    Muchas gracias por tomar vuestro tiempo para leer este artículo. Me alegra tener la oportunidad de compartir mi experiencia con vosotros, de poder contaros historias positivas, de informaros que no todo lo que pasa en el mundo es malo, que hay esperanza y que los miedos están ahí para enfrentarse a ellos. Un mundo mejor no solamente es posible. Un mundo mejor existe y está en nuestras manos.

    Con mucho amor, vuestra paisana.

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