“Cartel de feria para Morón, pero sin Morón”, por José Carlos Valverde

    En filosofía, existe un término llamado amoralidad. La “a-moralidad” supone la supresión misma de las dicotomías bueno – malo. Un sujeto amoral no sería aquel que elige lo malo frente a lo bueno (ése sería el caso del inmoral), sino el que no se hace cuestión de la alternativa y puede situarse, por tanto “más allá” (o “más acá”) de la misma.

    Pues permítanme que me sitúe en ese punto exiliado de la polémica tendenciosa que ha arrastrado el cartel de feria de nuestra localidad, Morón de la Frontera. Miro el conflicto desde fuera o, mejor dicho, desde arriba, y voy más allá de la misma necesidad, al parecer, tan existencial que tenemos los moronenses por saber si, el polémico y dichoso cartel, es plagio, o no. Eso ya me importa lo mismo que mis notas de octavo de EGB. Aunque, por otro lado, tenga tomada mi decisión como una sentencia personal e inamovible.

    Lo que sí es cierto, y ahí, creo, que está la base de la cuestión y, por consiguiente, mi reflexión, es que, tras la reunión para revalidar la elección del cartel, al jurado se le ha escapado la última y, quizá, única posibilidad, de dar marcha atrás de una forma acertada y elegante.

    Y no lo hago por una mera cuestión estética o artística. No me refiero a un debate a pecho descubierto sobre si la elección es correcta o no. No se trata de linchar a nadie. Lo concibo como un argumento plenamente social. ¿Es que no oyen al pueblo de Morón? Durante estos días he preguntado a amigos, conocidos, he ojeado perfiles de redes sociales, he pegado la oreja en los coloquios del bar, y os puedo asegurar, que el pueblo es unánime. ¡Quiere otro cartel! Llámenme iluso, pero ¿le han dicho al pueblo de Morón que esta obra formará parte de la historia de nuestra localidad?

    No hace falta tirar de hemeroteca para recordar que hace poquito tiempo en la localidad vecina de El Arahal, se retiró un cartel porque a los vecinos, simplemente, no les gustaba. No querían que su fiesta, una fiesta del pueblo y para el pueblo, fuera representada por ese trabajo. Así de sencillo. Aunque pueda parecer -y quizá lo sea-, una decisión poco decorosa. Pero hay que escuchar al pueblo.

    O al menos eso pretende la participación ciudadana. En estos días el PGOU de Morón se encuentra en exposición pública para alegaciones y desde la Plataforma ciudadana “Salvemos Esparteros” han animado a los vecinos de Morón a que aporten las suyas en defensa de la Sierra. Si las anteriores (4.000) ya fueron desestimadas, las que vengan ahora probablemente tengan el mismo futuro. Ustedes se preguntarán qué relación puede haber entre nuestra maltrecha Sierra y un cartel de feria. Pues, si no nos tienen en cuenta como pueblo para algo tan serio como proteger nuestro principal recurso natural, lo que opinemos sobre el cartel anunciador de una fiesta será solo, como ha sido, carne de redes sociales.

    Por otro lado, tras oír a Javier Marinas, tengo muchas dudas. Por ejemplo, ¿quién filtra la imagen del cartel de la Feria de San Bernabé de Marbella si ni siquiera, según el autor, llegó a tiempo para ser presentada a concurso?

    En cuanto a las bases del concurso, no lo tengo del todo claro. Y para resumir, ya que hay mucha, muchísima, tela que cortar, voy a hacer alusión a un único y por cierto, último punto de dicho texto:

    “Cualquier duda o imprevisto no contemplado en estas Bases se solucionará a criterio del Área de Fiestas Mayores del Excmo. Ayuntamiento de Morón de la Frontera”.

    Lo tenía en su mano, no era tan complicado. Creo que la decisión tomada tras la reunión ha sido acelerar el paso, y comenzar una huida hacia adelante. Pero el camino es largo, y en septiembre volverán las oscuras golondrinas, como diría aquel. Una especie de lavada de manos que se ampara en la legalidad, muy discutible por cierto, pero que se despega del pensamiento social, que al final es quien paga los platos rotos. Lo peor, y más ridículo de todo esto, es que ellos son conscientes de lo que ha sucedido. Pero eso no importa, no pasa nada. Borrón y cuenta nueva…

    Porque una vez más, el pueblo de Morón de la Frontera, no será escuchado. Y se quedará sin ver representada su identidad en sus fiestas locales. Una verdadera lástima… Desde luego nada nuevo en el horizonte. Una especie de despotismo ilustrado pero a nivel local. “Cartel de feria para Morón, pero sin Morón”.

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