Un Gazpacho con el baile como protagonista

    Llegó la cita de Morón con el Flamenco en mayúsculas. El día en el que la localidad del olivo y la cal atraía todas las miradas de expertos, entendidos, artistas y aficionados a este arte tan singular, que por algo su festival es de los más antiguos y con más solera de la provincia. Una 51 edición que partía con el difícil reto de igualar o superar la del año pasado, en la que se conmemoraban, ni más ni menos, que 50 años de festival. El listó estaba muy alto, pero sí es cierto que el Gazpacho Andaluz de 2017 tuvo destellos que dejaron un buen sabor de boca al final de la noche.

    La apuesta, como había vaticinado algún flamencólogo, era arriesgada. Un cartel con el baile como hilo conductor y con momentos de cante jondo que, aunque sublimes, para muchos se quedaron cortos. También hubo lugar, como no, para la guitarra. Para el inagotable torrente de guitarras moroneras que, aunque todas brotan de la misma fuente, cada una ha sabido buscar su cauce, y su estilo. Hay cuerdas para rato.

    Mismo escenario que el pasado año. La elección por parte de la delegación de Cultura, Turismo y Flamenco de llevar el Gazpacho a la calle, a la Plaza del Ayuntamiento, no fue algo excepcional con motivo del cincuentenario del festival. Gustó tanto la experiencia que se ha vuelto a repetir y, si bien es cierto que se producen incomodidades vecinales y el lugar tiene ciertas limitaciones, estéticamente luce más un evento de esta categoría con la monumental fachada del Ayuntamiento a las espaldas de los artistas, y la torre de San Miguel en frente. Estéticamente, y también turística y económicamente. No le viene para nada mal el cambio de ubicación a los bares y negocios de alrededor, que aprovecharon la calurosa (casi sofocante) noche para dar un empujón a la maltrecha economía estival.

    El festival volvió a ser largo, demasiado para muchos de los asistentes que no aguantaron hasta las 4.10 de la mañana cuando finalizó. No obstante, gran entrada que rozó el lleno, cubriendo 750 de las 800 localidades disponibles. Buena muestra que, independientemente de cosas que haya que mejorar, el Festival Flamenco del “Gazpacho Andaluz” cuenta con el apoyo de los aficionados de Morón y ha vuelto a despertar el interés más allá de nuestra frontera, algo que hace no mucho tiempo se había perdido.

    El baile, protagonista

    El festival volvió a contar con dos partes diferenciadas que se quisieron ofrecer en la misma noche. En la primera, Morón sacó pecho y lució su cantera de toque y de baile, y también su apuesta decidida por las nuevas promesas del cante a través de la cuidada iniciativa de la Tertulia Flamenca “El Gallo”.

    Así, la noche arrancó a las 9.40 con dos alumnos del Taller Municipal de Guitarra Flamenca. Dos nuevas perlas cultivadas en la Casa de la Cultura por el maestro Paco Delgado “El Leri”, Juan Antonio García Castilla y José Antonio López Martín.

    Seguidamente subieron al escenario las alumnas del Taller de Baile Flamenco que dirige Carlos Troya, con Valeria del Alba, Saray Priego, Esperanza Verdugo, Irene Navarro, María José Carrasco, Loreto Martínez, Elisabeth Delgado y Marina Martos, y un gran cuadro de cante y toque.

    La primera parte la completaría la visueña Vanesa González, ganadora del VI Concurso de Cante Flamenco para Jóvenes “Ciudad de Morón”, cuya final se celebró hace unos días en el Teatro Oriente.

    Ya en la segunda parte, la primera en subir al escenario fue Argentina, que se mostró con ganas de agradar y demostrar por qué es de las cantaoras con más proyección del momento. Buena actuación que calentó el ambiente cuando el reloj marcaban las 12 de la noche.

    Luego sería el turno de Juan Torres. El guitarrista moronense volvió a dedicar su actuación, como hiciera previamente en la presentación del cartel, a todos los guitarristas de Morón. Después de muchos años mejorando y perfeccionando su técnica, y de acompañar a la guitarra a grandes artistas, Torres pisó al fin las tablas del Gazpacho como solista y, junto a su grupo, ofreció un gran recital.

    Antes del descanso y el homenaje al cantaor de La Puebla de Cazalla José Menese, a cuya memoria iba dedicada esta edición del Gazpacho, la bailaora moronense Carmen Lozano puso al público que se daba cita en la plaza del Ayuntamiento en pie. Todo garra y entrega, Carmen contó con un cuadro de cante que suponía prácticamente medio cartel del festival del año pasado: Jesús Flores, David “El Galli” y su marido, Rafael de Utrera, con otro grande a la guitarra, José Galvez. Y como broche, la actuación de Antonio Canales, un grande del tablao que no se quiso perder la gran noche.

    El tramo final comenzaría con el cante de Mayte Martín. Como la misma presentadora de la velada, Coral López, recordó, “una de las cantaora de mayor prestigio en estos momentos”, con un cante preciosista y sereno, la crítica nacional actualmente la tiene en lo más alto. Mayte Martín estuvo acompañada a la guitarra de Salvador Gutiérrez.

    Para acabar, el zapateado volvió a retumbar en el centro histórico de Morón. Otra moronera, Juana Amaya, puso el fin de fiesta perfecto junto a su grupo, contando con las voces de “El Galli”, que hacía doblete, “El Purga” y Herminia Borja. Raza y furia que encandilaron al respetable, a pesar de ser ya bien entrada la madrugada, para acabar de la mejor forma con una noche de emociones y buenos momentos.

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