“Y todo pasó”, por Daniel Zambrana

Daniel ZambranaYa todo ha pasado, un año de espera, trabajo y expectativas… para que en una semana pase toda una vida entera, sí, una vida entera, porque en esta bendita semana recordamos y comparamos todos los aspectos de una vida. Una vida que empieza con Bondad, con la bondad y la ilusión que todos volvemos a revivir cada Domingo de Ramos recordando y añorando esos momentos de niñez que vivimos en nuestra infancia, deseando ser uno de los niños que reciben a Jesús en su entrada en Jerusalén. “Dejad que los niños se acerquen a mí”, decía el profeta y esperemos que, al igual que todos queríamos ir junto a él subidos en el pollino que lo acompaña, algún día el portentoso misterio que se va creando se culmine con las imágenes de esos niños que reflejen a nuestros recuerdos.

Sin pasar del Domingo de Ramos en Morón, otro estado de nuestra vida es la sensación de abandono, incomprensión e incluso marginación que alguna vez hemos vivido ante los duros obstáculos que vamos encontrando, siendo Cautivo de nuestras circunstancias y buscando una Paz que nos consuele y nos dé el aliento necesario para afrontar las zancadillas que nos pone la vida.

Pero la semana comienza acompañado y rodeado de las personas que de verdad estarán contigo, al igual que el Señor está en el Calvario rodeado por los seres queridos, afrontando ese Mayor Dolor que se crea en nuestro interior y que si no fuese por el apoyo de quien de verdad importa sería muy difícil de afrontar.

La Buena Muerte, el final que todos deseamos y pensamos que debería ser la manera de resolver nuestro problemas, de tal manera que todo acabe de buena manera y que eso que se nos hacia un mundo y que nos provocaba Amargura se solucione y podamos mirar al cielo azul de Loreto para dar las gracias por superar la Agonía que nos hace llegar a sudar sangre y derramar lágrimas, orando de manera que en estos duros momentos de la vida, seamos o no creyentes, tengamos la Esperanza de que nuestras súplicas de alegría lleguen antes de que Expiren nuestros motivos.

Al amanecer del viernes todos salimos a la calle con una cruz al hombro cual Nazareno, una que cruz que todos hemos cargado alguna vez en nuestras vidas y que seguro que nos ha sido más liviana de llevar con la ayuda de algún cirineo que siempre ha estado con nosotros para ayudarnos y acompañarnos en los momentos de Dolores, al igual que María se acompañó de Juan, el apóstol predilecto.

Pasamos por esos momentos de Angustia en la que los vemos todo negro, al igual que el penitente que cada Viernes Santo noche acompaña a su Cristo Yacente, que simboliza el descanso que sentimos cuando esa carga que nos pesa el alma desaparece o se diluye con el paso del tiempo, a pesar de que en ciertos momentos no encontramos y enfrentamos a la Soledad que nos hace perder la mirada sin poder llegar a entender lo que ocurre a nuestro alrededor, pero que sabemos que llegará el momento en que la felicidad y la alegría llegará a nuestras vidas, al igual que algún día llegará ese cúlmen de la Resurrección para un domingo de Santo vacío en nuestro pueblo.

Ya todo pasó, como pasan las cosas en la vida, acompañada de buenos y malos momentos que sabemos que superaremos con Fé, Respeto y Caridad. Llevando por bandera estas tres condiciones llegaremos al Soberano Perdón que marcará el inicio de la ilusión de la espera y el trabajo de todo un año que volverá a llegar y despertará sensaciones en un nuevo Domingo de Ramos para la grandiosa Semana Santa de Morón de la Frontera, que no sería posible sin el esfuerzo de grandes personas anónimas que trabajan para que todos podamos disfrutar de la semana que resume toda una vida.