“Y Morón se tiñó de Azul Loreto”, por Jesús Raya

    FirmaRaya
    Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos;
    y lo siguieron los discípulos.
    Al llegar al sitio, les dijo: “Orad, para no caer en la tentación”.
    Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra
    y, arrodillado, oraba diciendo:
    “Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz.
    Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
    Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba.
    En medio de su angustia, oraba con más insistencia.
    Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo.
    Y levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos,
    los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
    “¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación”.

    Lucas. 22, 39-46

    No vamos a volver al tópico de que el Miércoles Santo es el día grande y tal, entre otras cosas, porque tampoco le hacen falta al día más piropos de los que por sí sólo ya crea.

    Puntual, a las 18:30, ante una abarrotada plaza y un cielo completamente azul, al igual que el color de la Hermandad, se abren las puertas de la Parroquia de San Francisco de Asís para dar comienzo al Miércoles Santo en Morón de la Frontera.

    Su barrio lo espera, cientos de ojos expectantes ante un encuentro que no deja más que demostrar la estrechez de lazos entre barrio y Hermandad. Todo un barrio sintiendo cómo el señor de la Agonía y la Virgen de Loreto pasean por sus calles buscando la Catedral de la Sierra Sur. Una Hermandad que sin duda año tras año va a más, aumentando su nómina de nazarenos en la tarde noche del Miércoles, acercándose este año a los 450 hermanos que hacen Estación de Penitencia en este 2017.

    Salida complicada donde las haya, rodillas al suelo del cuerpo de costaleros y llamadas cortas del paso del Stmo. Cristo de la Agonía para cruzar el arco de la parroquia, poniendo su misterio en la calle a los acordes de “Señor de una devoción” y “A los pies de Santa Ángela” interpretadas por la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Salud de Los Gitanos de Sevilla, casi nada. Entre los estrenos cabe destacar la obra de los Hermanos Romero, que han labrado cuatro porta tulipas para la mesa del Señor, dos a cada lado y enriquecido los respiraderos con cartelas repujadas en metal plateado,Hdonde en la parte frontal aparece el escudo de la hermandad y en la trasera el de escudo de Morón, observando en las laterales los de la Archidiócesis de Sevilla y la parroquia de San Francisco.

    Los rayos del sol iluminaban el bello rostro de María Santísima de Loreto, Dolorosa que este año estrenaba manto y tocado, a la vez que la Banda Municipal de Música de Villalba del Alcor de Huelva hacía sonar una versión “distinta” de la marcha real, enlazándola con la marcha del nombre de la titular de la Hermandad: “Virgen de Loreto”, llegando así a uno de los momentos más emotivos como es sin ninguna duda el saludo de ambos pasos a los ancianos de la residencia de mayores del hospital.

    Con paso firme, avanzando en todo y con revirás con elegancia y temple con un continuar de marchas clásicas por parte de la Agrupación, llega el cortejo a la Carrera Oficial, uno de los puntos importantes de esta Cofradía donde se agolpa la multitud para presenciar lo que hasta ahora ha sido una de las mejores entradas en Carrera Oficial de esta Semana Santa. Sencillez, hermosura, saber andar y sobre todo corazón, marcan los compases de un momento brillante. No dejó tampoco indiferente la entrada a San Miguel a los sones de “Virgen de las Angustias” el misterio y “Rosario de Montesión” la Dolorosa, no sin antes mencionar la petalá que tuvo lugar en la terminación del Pozo Nuevo.

    El calor no cesaba, hasta tal punto que la Cofradía toma la decisión, más que acertada por cierto, de establecer dos puntos de reparto de agua para el cuerpo de nazarenos, tanto en La Carrera como en San Miguel, para hacer más llevadera la Estación.

    Tras terminar la Estación de Penitencia en la Catedral empiezan los platos fuertes del Miércoles Santo, que se no hacen tardar y nos van dejando momentos de gran belleza, como es su paso por la Iglesia de “La Compañía”, enorme chicotá del Señor de la Agonía dedicada a la Corporación del Jueves Santo hasta el punto de introducir el paso completamente en el interior de la Iglesia. Marchas como “De Bronce y Oro”, “Y se fue al Cielo” y “Señor de San Román” hicieron que se luciera el Paso de Cristo. El Palio, al igual que el paso del Señor, encara el arco de San Ignacio de Loyola para hacer los saludos a los titulares de la Hermandad de la Santa Cruz.

    Y sin tiempo para tomar aliento, Padre Galán. No cabía un alfiler desde tempranas horas de la noche, nadie quería perderse este momento esperado año tras año. Un repertorio de marchas enlazadas que hacen que se cree una atmósfera idílica para el gozo de los cofrades. Un centenar de “cangrejos” acompañaban a las imágenes. Una solución habría que buscar, ya no solo para los allí presentes, sino para el mismo cuerpo de acólitos que sufre una y otra vez. El paso de Cristo hace las delicias de los allí presentes al compás de marchas con sabor a Bulería, como no podía ser de otra forma, de la mejor manera posible, interpretadas por la A.M. Los Gitanos, como son “Cuando Me Alejé de Ti” y “Costaleros Gitanos”. Loreto no quiso quedarse atrás y desfiló al son de marchas más melódicas como “Reina de los Ángeles”, marcha que fue cantada, “Como tú ninguna” y “Encarnación Coronada”, que hicieron poner los bellos de punta en el discurrir de la calle.

    Entrada al igual que la salida, complicadísima. Los costaleros realizan un último esfuerzo para culminar con brillantez esta estación de penitencia. El Stmo. Cristo de la Agonía tras una última chicotá a los sones de “Presentado a Sevilla” entra en el templo. Una entrada complicada que la cuadrilla hace que parezca fácil.

    Aparece el palio en la Plaza de San Francisco y se hace el silencio. Los cientos de personas allí presentes disfrutan de los últimos momentos de este Miércoles Santo. Suena “Mi Amargura”, paso suave, sonido de varales y olor a incienso que hacen una estampa inigualable, mientras el paso da la vuelta poniendo de cara a sus devotos a su Virgen. Suena la Marcha Real en torno a las 2 de la madrugada poniendo fin a un Miércoles Santo cargado de sentimiento, pasión y sabor a Barrio.

    Compartir