“Viernes Santo con estilo propio”, por Daniel Zambrana

    Daniel ZambranaViernes Santo en la Victoria, plaza a rebosar de público. El Viernes Santo con más gentío en la plaza de los que recuerdo, a saber si son las ganas de Semana Santa que tenemos, acompañado del buen tiempo o la expectación por ver la principal novedad que presentaba la Hermandad para este 2017: como era el acompañamiento musical para la Virgen de las Angustias. Buscando un rumbo que ha hecho que este paso probara los tres tipos de acompañamiento musical, pasando por cornetas y tambores a agrupación musical, coincidiendo con la creación de la cuadrilla mixta de costaleros y que todos pensamos que sería el definitivo, pero este 2017 nos han sorprendido con el cambio a banda de música, con marchas de diverso estilo, pero sin salirse de notas en el pentagrama.

    Pues unos minutos pasadas las ocho de la tarde asomaban los ciriales del paso de Nuestra Señora de las Angustias a los sones del Ave María de Caccini, para seguir con la salida del paso recibido por el público, tras la marcha real, con un fuerte aplauso que agradecía la labor de la cuadrilla, para pasar el pórtico a la calle y encarar a sus vecinas Hermanas de la Cruz con la saeta. Caras de gusto y disfrute entre las Hermanas que disfrutaban, al igual que los asistentes, de lo que veíamos, despidiéndose de ellas con una Encarnación Coronada que elevaba los rezos cantados hasta el nido de las cigüeñas del campanario.

    Tras la madre y una colorida representación de nazarenos de todas las hermandades de Morón, aparecía la urna del Señor Yacente acompañado, en contraste de su madre. solo por el sonido de la campana del muñidor.

    Una Carrera, también llena, esperaba el saludo de las imágenes a las Hermanas Clarisas para después seguir por las calles Calzadilla y Romana hasta un palquillo, en el que todo el mundo, aquí los comentarios si rondaban, esperaba con curiosidad que era lo que iba a ocurrir con el repertorio, y la verdad es que no pudo ser más acertado, siempre, claro está, en la opinión de éste quien les habla. Hosanna in Excelsis y Mi Amargura despidieron palquillo rumbo a Pozo Nuevo con La madrugá. Chicotá perfecta con estilo propio que está marcando esta cuadrilla para seguir haciendo crecer, poco a poco y con mucho esfuerzo, a esta Hermandad. De nuevo y con mucha solemnidad, el Cristo Yacente llegaba desde la penumbra de la calle Sagasta y, entre el silencio, la campana y el crujir de la madera del paso, haciendo que se estremeciera el público asistente.

    Estación de penitencia a San Miguel con poca afluencia de público, en contraste con el gentío que había por el centro.

    Tras San Miguel, paso por el Ayuntamiento para que la corporación municipal y autoridades despidan el cortejo que toma rumbo a su templo por Corredera, donde les esperan las Hermanas Jerónimas asomadas a las rejas de los balcones de su convento.

    Ya de recogida, me vuelve a sorprender el pueblo e Morón, ya que el público asistente era muchísimo más numeroso que en años anteriores, que recibieron a Nuestra Señora de las Angustias con aplausos, al igual que la despidieron, y a sones de Macarena de Abel Moreno y despidiéndose con Reina de los Ángeles, gustándose la cuadrilla y haciéndonos disfrutar, marcando un estilo propio, pienso yo, y habiendo escuchado ya muchos comentarios, muy acertado, con la incorporación de una banda de música, y más aún, cuando es la Banda Municipal de nuestro pueblo. Además, la noche nos dejaba una estampa más para el recuerdo, y es que el Cristo Yacente fue acompañado toda la plaza, hasta su entrada, por la banda de música a sones de la marcha Jesús de las Penas dejándonos a los cofrades un regusto a dulzura, que no hace más que meternos las ganas de disfrutar la próxima Semana Santa de un estilo propio marcado por el buen hacer y las ganas de disfrutar.

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