“Broche de oro”, por Daniel Zambrana

Daniel ZambranaUna hora más tarde que otros años, a causa de los oficios realizados en la Iglesia de San Miguel, asomaba la cara más dulce de Morón por el pórtico de la Iglesia para ser recibida con una saeta y su marcha moronera: Mater dolorosa, golosina para los oídos y entremés para un menú musical exquisito. De nuevo el buen tiempo echaba a Morón a la calle y la Plaza de San Miguel estaba deseosa de degustar el aroma, la melodía y la belleza de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad.

Frialdad y elegancia en el silencio de la Calle “Las Morenas”, solo roto por el eco del redoble seco de los tambores, revirá laboriosa la “del Langostillo”, para seguir por el Ayuntamiento y subir por Corredera hacia las Hermanas de la Cruz, pasando por las Hermanas Jerónimas. Hermanas de la Cruz que siempre reciben a su madre de la Soledad con salmos en forma de cántico, además hubo una marcha fúnebre dedicada a la Hermandad del Santo Entierro.

Juan de Palma, calle para sufrir y para sentir acompañado por Amarguras, la madre de las marchas de palio.

Visita a las clarisas y paseo a la Virgen de carita de niña por una Carrera llena de gentío.

Entrada en palquillo sobria con Soledad Franciscana y despedida con una chicotá perfecta, levantá a pulso incluida, a sones del Ave Maria de Caccini, magistralmente interpretado por la Banda Municipal de Morón, banda que este año ha paseado el nombre de nuestro pueblo por las calles de Granada y que me consta que ha dejado el pabellón muy alto y que han podido disfrutar de ella al igual que hoy lo hemos hecho los cofrades en Morón.

Toma aire la cuadrilla y dan relevos para preparar la elegante subida a San Miguel. Caramelo para los sentidos, LA MADRUGÁ, muchos cofrades tuvimos el inmenso placer de acompañar a esa madre para que su soledad no sea tan intensa y disfrutar con ella, que incluso parecía sonreír, y con sus “niños de abajo” de un ratito inolvidable para los sentidos.

Mater mea sonó para despedir a una Virgen que da una vuelta completa para entrar de cara hacia el templo, acabando nuestra semana mayor con un BROCHE DE ORO.